jueves, 29 de septiembre de 2016

Los libros más difíciles de leer y que casi nadie termina

Los libros más difíciles de leer y que casi nadie termina

Por Victoria Pérez el 29/09/16 a las 13:10

No necesariamente por su longitud, estos son los libros más difíciles de leer.

Si lees asiduamente habrás notado que hay una gran diferencia entre un libro que es largo y un libro difícil. A veces comenzamos a leer una obra corta pensando que por esto será fácil y no llegamos a terminarla porque nos resultó aburrida, no era lo que esperábamos, tiene una prosa árida o es demasiado compleja. Otras veces insistimos para evitar esa mezcla de culpa y sensación de negligencia que cae sobre ti cuando te rindes. Sin embargo, da igual que ese libro a penas llegase a las doscientas páginas y seamos lectores de ochocientas para arriba, hay algunos imposibles de terminar e insistir sólo prolonga la tortura.

En palabras del novelista británico Nick Hornby, no es bueno leer libros que no te gustan porque «cada vez que seguimos leyendo sin ganas reforzamos la idea de que leer es una obligación y ver la tele es un placer». También está Kingsley Amis quien dice que «la vida es demasiado corta para leer libros malos». Hoy recopilamos tres de los libros que tienen fama de ser los más difíciles de leer, veamos si estás de acuerdo.

Ulises, de James Joyce

En casi todas las listas de las obras literarias más abandonadas, pero también entre los clásicos que puedes llegar a amar, está Ulises. Lo cierto es que cuando James Joyce terminó de escribir su libro, manifestó estar tan exhausto que no escribió una línea más en todo un año y eso es mucho decir.
Según el estudioso Harry Levin, las claves para la comprensión de esta novela son su simbolismo épico, basado en La Odisea de Homero, y también su atmósfera naturalista, fiel reflejo de la ciudad de Dublín.

Umberto Eco directamente opinaba que «Ulysses es el libro en el que se procede a la destrucción del mundo».

Según servidora, reconozco que se necesita una siesta después cada cuarenta páginas de Ulises y es de los pocos libros en los que recomiendo leer también los resúmenes y reseñas de algún estudioso para comprender lo que está pasando en la lectura. Narra un sólo día de la vida del protagonista pero hay tantos simbolismos y paralelismos retóricos que se hace imposible no perderse. A mi no me parece imposible de terminar, pero la verdad, casi.

Finnegans Wake, de James Joyce

Sí, otro de James Joyce. Este autor en general es especialmente complicado. Este libro concretamente, tiene el segundo puesto en la lista de los más difíciles de Goodreads, la red social sobre libros, justo debajo de Ulises. La crítica está totalmente polarizada, hay quien lo ve como una broma de mal gusto y otros como una novela de la más alta calidad artística. Yo en lo que no estoy de acuerdo es que esta se encuentre por debajo de Ulises en dificultad y no al revés porque el primero lo pude terminar y este no.

Claramente es una novela experimental, tardó diecisiete años en escribirla, pero fue en gran parte en un lenguaje inventado, fruto de la mezcla de unidades léxicas inglesas con neologismos y otros elementos lingüísticos que hacen sumamente difícil comprenderlo, incluso para un nativo. A causa de esto mismo, también se decía que era intraducible, por lo cual era obligatorio leerla en su versión original y yo misma desistí. Sin embargo, la editorial independiente El Cuenco de Plata publicó este año en Argentina la primera versión íntegra en castellano de la novela. Y quizás ahora pueda servidora intentarlo de nuevo.

De todas formas, la verdad es esta: sólo ha existido una persona capaz de entender en su totalidad el Finnegans Wake, se llamaba James Joyce y después de él no habrá otra persona.

El arco iris de la gravedad – Thomas Pynchon

Novela compleja y larga (más de mil páginas en hispano), con muchísmos personajes que aparecen y desaparecen. Se ambienta en Europa a finales de la Segunda Guerra Mundial y se centra en el diseño, la producción y el lanzamiento del cohete V-2 por el ejército alemán.

Según El Time, está entre las cien mejores novelas de la historia y según el New York Times es una de las más largas, difíciles y ambiciosas novelas que se han escrito. Fue rechazada por el jurado del Premio Pulitzer por considerarla obscena, pero ganó el National Book Award después. Muchos consideran a su autor candidato para el Nobel, pero no se lo han dado.

El arco iris de la gravedad yo recomiendo leerla con un ordenador al lado, es el libro que más alusiones tiene por página que haya visto jamás, es imposible no tener que buscar cosas. También hay que aceptar que uno no lo va a entender todo y disfrutar los chistes (Pynchon incluye mucho humor irónico) porque no creo posible seguir todas las historias secundarias a la perfección la primera vez y en realidad sólo comprender en profundidad la trama principal ya es para estar orgulloso.

A la prosa de Pynchon la han catalogado de todo: paranoica, histérica, densa... Aunque no se le ha negado la trascendental importancia que tiene y ha aparecido hasta en Los Simpson; con una bolsa con un signo de interrogación permanentemente en la cabeza haciendo alusión a su aversión a la publicidad porque nunca ha hecho biografía ni concedió entrevistas. Tiene página de la Wikipedia pero ni siquiera ahí tiene foto en ninguno de los 57 lenguajes disponibles (sólo se conocen media docena de imágenes suyas y en su mayoría son de estudiante o recluta en la marina).

Los libros no son trofeos

Para terminar, hay que tener en cuanta que ciertos textos requieren de sus lectores más habilidad que la de descifrar los símbolos sobre el papel. Simplemente son difíciles, no malos. Ningún escritor de nivel como los tres anteriores llega a donde está sin haber leído mucho y bien y escribir mucho y muy bien. El problema, por tanto, no lo tienen las obras, sino que muchos lectores adultos son aún lectores juveniles en el sentido de que detienen su curiosidad en el momento que el texto presenta dificultades de interpretación o los intentan leer por el mero hecho de añadir un trofeo difícil a su colección. Hay escritos para entretener, para emocionarse, para aprender y para ponerse a prueba, entre otros. Estos tres libros entran en esta última categoría pero ninguna de las tres obras se leen a la fuerza, están hechas para tratar de disfrutarlas y si no vas a tratar de disfrutarlas, es mejor que no las leas.

sábado, 17 de septiembre de 2016

¿Hay una quinta fuerza de la naturaleza?

¿Hay una quinta fuerza de la naturaleza?

Una señal de un experimento de física húngaro apunta a la posibilidad de que exista una fuerza de la naturaleza más allá de las cuatro que se conocen hasta ahora

DANIEL MEDIAVILLA
16 SEP 2016 - 05:55 CEST

Todos, aunque no tengamos ni idea de física, hemos experimentado los efectos de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza. La gravedad nos pega al suelo, la interacción nuclear fuerte se rompe a base de bombardeos con neutrones para producir energía en las centrales atómicas, la radiación electromagnética que generan el Sol o las bombillas nos ilumina y la interacción nuclear débil, quizá la más esotérica, produce nuevos elementos y permite, por ejemplo, la datación por carbono 14.

Con estos antecedentes, cuando desde principios de este año comenzó a hablarse del posible descubrimiento de una quinta fuerza, muchos trataron de imaginar un fenómeno parecido que se nos hubiese podido escapar. Sin embargo, aún queda mucho para poder confirmar el hallazgo y los efectos de esa quinta fuerza no serían tan evidentes como los de las cuatro anteriores.

Varios experimentos en todo el mundo podrían confirmar o descartar la existencia de esta quinta fuerza

Si al final tiene éxito y no queda aplastada por nuevos datos que la refuten, la historia de esta revolución comenzará a contarse en Hungría. Allí, en el Instituto para la Investigación Nuclear de la Academia Húngara de ciencias en Debrecen, Attila Krasznahorkay y su equipo observaron un fenómeno extraño en un experimento diseñado para buscar “fotones oscuros”, un tipo de partículas que ayudarían a entender qué es la materia oscura. En su búsqueda, disparaban protones a unas dianas de litio, generando núcleos de berilio 8, un elemento inestable que, por efecto de la fuerza nuclear débil, se desintegraba produciendo electrones y positrones.

Buscando entre las partículas producidas en esos choques, encontraron una anomalía que solo eran capaces de explicar si existiese una partícula aún desconocida. Se trataría de un bosón ligero, solo 34 veces más pesado que un electrón, algo que permitiría su detección sin una máquina descomunal como el LHC, necesaria para generar bosones pesados como el higgs. Eso haría asequible para muchos grupos del mundo el estudio de ese rango energético en busca de la nueva partícula, pero también plantea la cuestión de por qué no se ha encontrado antes.

El trabajo húngaro ganó relevancia internacional cuando un grupo de físicos teóricos de la Universidad de California en Irvine liderado por Jonathan Feng tomó sus datos y trató de explicar su significado en un reciente artículo publicado en la revista Physical Review Letters. Según ellos, no se trataría de un fotón oscuro, sino de un bosón. El motivo por el que no se habría encontrado hasta ahora, pese a que hay aceleradores capaces de generar partículas de esa masa desde los años cincuenta, es que no interactuaría con protones, y solo se relacionaría con electrones y fotones de una forma débil. Ahora que otros grupos saben dónde buscar, podrán dedicar sus experimentos a la búsqueda de nuevos datos que confirmen o descarten la existencia del bosón X.

La nueva partícula podría servir para elaborar una teoría unificada que explicase todas las fuerzas conocidas

“Con los experimentos que hay en marcha y los que están a punto de arrancar, se podrá comprobar en uno o dos años si esa partícula existe”, señala Eduard Massó, catedrático de Física Teórica en la Universidad Autónoma de Barcelona. No obstante, Massó recuerda que la experiencia muestra que a veces hay señales de física exótica que al final son efectos de los propios experimentos que no se han interpretado bien. Sobre la posibilidad real de que la señal observada por el equipo húngaro se confirme como el indicio de esa nueva fuerza de la naturaleza, otro físico responde con humor: “Hay rumores sobre la existencia de un templo oculto en las profundidades del Himalaya, dedicado únicamente a servir de mausoleo a las quintas fuerzas difuntas”.

El escepticismo sobre los resultados del grupo húngaro se alimenta además por dos anuncios previos que acabaron en nada. Según contaba a la revista Quanta el investigador de la Universidad del Estado de Míchigan (EE. UU.) Oscar Naviliat Cuncic, en 2008 afirmaron haber descubierto un bosón de 12 megaelectronvoltios y en 2012 otro de 13,5. Ambos hallazgos desaparecieron cuando se obtuvieron nuevos datos con mejores detectores.

Lo que pasaría si se encuentra

A la espera de que la comunidad científica averigüe si el bosón X es o no una realidad, Massó adelanta qué significaría esa quinta fuerza que, en principio, no tendría una influencia tan evidente en nuestra vida como las cuatro que conocemos hasta ahora. “En el nivel más entusiasta, encontrar esta partícula que se acopla de una forma tan precisa y tan especial a las otras partículas, supondría una revolución. Sería la punta del iceberg de una nueva física, porque existe la posibilidad de que la materia oscura tenga interacciones más allá de las gravitacionales, que no nos dan mucha información sobre esas partículas”, indica. “Muchos experimentos para buscar la materia oscura no han dado los resultados esperados y es posible que sea algo muy diferente de lo que se había supuesto. Es posible que sean partículas de lo que a veces se llama un mundo shadow [de sombra] que contactaría con el nuestro a través de unas interacciones mediadas por esa quinta fuerza, que sería como un puente entre nuestro mundo y el de la materia oscura”, plantea.

En un segundo escenario, es posible que “esta quinta fuerza no tenga consecuencias para nuestra vida”, apunta Massó. Sin embargo, podría servir para acercarse a una teoría que unifique las cuatro grandes fuerzas, algo a lo que Einstein dedicó los últimos años de su vida. Aunque en los años sesenta se vio que a altas energías las fuerzas electromagnética y nuclear débil se podrían explicar como una sola, los esfuerzos para hacer lo mismo con el resto no han tenido éxito. Quizá este nuevo bosón podría servir para lograr lo que no consiguió el descubridor de la Relatividad.

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sábado, 10 de septiembre de 2016

Bienvenidos al Antropoceno: “Ya hemos cambiado el ciclo natural de la Tierra”

Bienvenidos al Antropoceno: “Ya hemos cambiado el ciclo natural de la Tierra”

Un grupo científico acaba de confirmar que estamos en una nueva época geológica

JAVIER SALAS

9 SEP 2016 - 02:56 CDT
Antropoceno
Los isótopos radiactivos depositados en todo el globo tras los ensayos con armas nucleares marcan la entrada en el Antropoceno.
Si usted nació antes de 1950, puede que ahora se vaya a sentir algo más mayor: ha vivido en dos épocas geológicas distintas. La Tierra ha entrado en una nueva página del calendario geológico, el Antropoceno. Y una de las pruebas de que el mundo ha cambiado para siempre está en la Ría de Bilbao, en una franja de siete metros de sedimentos acumulados por la industrialización. El grupo de científicos encargados de tomar esta decisión acaba de votar que ya hemos superado el Holoceno. La huella de la actividad humana quedará para siempre grabada en todo el planeta como una línea bien identificable en los estratos que se verán dentro de miles o millones de años en cuevas y acantilados, una referencia permanente para los científicos del futuro.

Un grupo designado de especialistas ha decidido que el Antropoceno comienza en 1950 con los residuos radiactivos de las bombas atómicas

"Ya hemos cambiado la Tierra: el Antropoceno es el momento en que los humanos conseguimos cambiar el ciclo vital del planeta, cuando los humanos sacamos al planeta de su variabilidad natural", explica Alejandro Cearreta, el único científico español que formaba parte del equipo de alto nivel que tenía como misión determinar si de verdad vivimos ya en un momento geológico distinto, en una capa de crema bien definida en el milhojas de los estratos terrestres.

Este grupo de 35 especialistas, tras siete años de trabajos, realizó varias votaciones hasta decidir que el Antropoceno es ya una nueva época geológica dentro del periodo Cuaternario (el Jurásico, por ejemplo, es otro periodo geológico dividido en distintas épocas). También votaron que la marca que determina ese cambio son los residuos radiactivos del plutonio, tras los numerosos ensayos con bombas atómicas realizados a mediados del siglo XX. Y por eso la fecha que eligieron como línea de entrada en el Antropoceno es 1950. "Aunque 1952 sería más concreto, porque es cuando todos los isótopos radiactivos provocados por esas bombas se asentaron en todo el planeta", matiza Cearreta, profesor de la Universidad del País Vasco.

En la playa cementada de Tunelboca puede verse con claridad un estrato de siete metros de sedimentos, restos de escorias vertidas por los altos hornos entre 1902 y 1995.ampliar foto
En la playa cementada de Tunelboca puede verse con claridad un estrato de siete metros de sedimentos, restos de escorias vertidas por los altos hornos entre 1902 y 1995. ALEJANDRO CEARRETA
Para entrar en un momento geológico distinto, explica el geólogo vasco, tiene que haber una señal inequívoca "global y sincrónica" del cambio planetario. Por eso, aunque inicialmente se propuso 1800 como fecha de inicio del Antropoceno, con la Revolución Industrial, se ha descartado porque su huella no llega por igual y al mismo tiempo a todo el globo.

Pero lo importante para determinar un cambio geológico no es que los humanos hayamos dejado huella. Esa muesca humana ya se nota desde hace miles de años. La clave es que se trata de un cambio de ciclo en el comportamiento del planeta entero, provocado por los humanos y sus plásticos, sus emisiones de gases, los desechos de sus industrias, la alteración de ecosistemas, la desaparición masiva de biodiversidad, la acidificación de los mares... "Muchos de estos cambios son geológicamente de larga duración, y algunos son irreversibles", asegura el grupo en su resolución. No es un juicio político, como se le ha reprochado a este grupo: "Es un hecho científico, se está acumulando un registro geológico. La evidencia del Antropoceno va a durar para siempre", zanja Cearreta.

Y eso es al margen de que sea un concepto científico con repercusiones políticas, como también sucede con el cambio climático, explica este científico, que sí opina que la llegada del Antropoceno es una prueba de "nuestro fracaso como sociedad". "¿Es bueno o es malo que se extinguieran los dinosaurios? No entramos a juzgarlo, pero ahora se ha producido un cambio claro en el Sistema Tierra", asegura este científico, que reconoce que vivieron una presión extraordinaria para su campo durante la votación, en el Congreso Internacional de Geología celebrado en Sudáfrica: "Nos desborda un poco, no estamos acostumbrados a generar este interés".

"¿Es bueno o malo que se extinguieran los dinosaurios? No juzgamos, se ha producido un cambio claro en el Sistema Tierra", asegura
En cualquier caso, la decisión del grupo de especialistas todavía no aparecerá en los libros de texto, ya que aún la tienen que ratificar formalmente en los próximos años varios organismos. Cearreta bromea reconociendo que las decisiones en su campo se toman a ritmos geológicos: hasta 2009 no se delimitó formalmente el Cuaternario, que arrancó hace dos millones y medio de años. Y todavía falta identificar lo que llaman el clavo dorado, un lugar, una señal en la tierra que sirva de lugar de referencia para señalar el comienzo de ese nuevo capítulo de la geología para todo el mundo.

Cearreta propone una franja de siete metros que se puede ver claramente en la playa de Tunelboca, en la Ría de Bilbao, donde se fueron acumulando sedimentos durante un siglo de escorias vertidas por los altos hornos. "El oleaje y las corrientes marinas los han ido transportando y acumulando desde los años 1940 como una playa cementada al pie de los acantilados de Getxo", indica el geólogo, que reconoce que habrá politiqueo en la elección de ese referente mundial de la entrada de la humanidad en una nueva era. Será en unos años; para los geólogos no hay prisa: "Somos lentos para actuar, nuestra unidad de tiempo es el millón de años".

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sábado, 6 de agosto de 2016

El enigma de la megaestructura alienígena continúa: la estrella se desvanece sin explicación

El enigma de la megaestructura alienígena continúa: la estrella se desvanece sin explicación

Carlos Zahumenszky

En otoño el pasado año, el telescopio espacial Kepler encontró una estrella con un comportamiento realmente extraño. Su brillo titilaba de forma aleatoria, como si varios objetos de diferente tamaño pasaran por delante de ella. Cuánto más estudian los astrónomos el fenómeno, menos explicación tiene. ahora, un nuevo estudio confirma que su brillo general también se está apagando.

KIC 8462852, también conocida como la estrella de Tabby, fue localizada por primera vez con el telescopio espacial Kepler el pasado mes de septiembre de 2015. En principio es una estrella ordinaria de tipo F (algo más cálida que nuestro sol), pero tiene una anomalía que pronto llamó la atención de los astrónomos. Durante 4 años, la luz de la estrella titiló de manera intermitente e inconsistente con cualquier tipo de fenómeno astronómico conocido.

12 formas en las que la humanidad podría destruir todo el Sistema Solar

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Cuando vemos una estrella titilar, es porque algún objeto pasa frente a ella oscureciendo su brillo. Esa es precisamente la manera que tenemos de detectar exoplanetas. Sin embargo, cuando es un planeta lo que hace titilar la estrella la manera de tiitilar es regular y se corresponde con la órbita y la masa del planeta. En este caso los cambios en el brillo son completamente aleatorios. Las explicaciones para ese comportamiento van desde un grupo de cometas, a unoscurecimiento gravitacional. Sin embargo, hay una tercera explicación que es la que mantiene en vilo a los entusiastas del fenómeno ovni. Según esta explicación, el oscurecimiento podría deberse amegaestructuras alienígenas.

En pocas palabras, que alguna civilización desconocida está construyendo una estructura descomunal alrededor de KIC 8462852 (algo como la megaestructura hipotética que conocemos como Esfera de Dyson) y eso es lo que está afectando a su brillo. Huelga decir que ninguna de estas hipótesis ha sido confirmada aún, y que la esfera de dyson es un concepto completamente hipotético.

Lo realmente misterioso de la estrella de Tabby es que no es solo que su brillo titile, sino que cada vez es menor. Poco después de encontrar la estrella, el astrónomo Bradley Schaefer de la Louisiana State University, analizó placas fotográficas del siglo XIX y encontró que el brillo de la estrella ha descendido un 19% desde entonces. Sus resultados fueron objeto deduras críticas y el resto de la comunidad desechó el estudio como un error de análisis.

Pero quizá Schaefer no andaba tan descaminado. Un nuevo estudio viene a confirmar y ampliar las conclusiones del astrónomo. El brillo de KIC 8462852 no solo está decreciendo paulatinamente, sino que lo hace a un ritmo que desafía toda explicación.

El astrónomo del Instituto Caltech Ben Montet y Joshua Simon, del Instituto Carnegie, han realizado un nuevo análisis fotométrico basado en los datos del telescopio espacial Kepler. A lo largo de cuatro años, el brillo de la estrella ha disminuido un 3%, es una cifra totalmente anormal y que no tiene precedente en otras estrellas. Ademas, lo hace a un ritmo irregular. Los primeros días de campaña de Kepler, su brillo se redujo un 0,34%. En los 200 días siguientes de repente se desplomó un 2% más.

Astrónomos escépticos con la idea de la megaestructura alienígena como Keivan Stassun, del instituto Vanderbilt conceden mérito a los resultados pero insisten en que puede explicarse mediante una combinación de factores naturales .

De momento, sin embargo, no hay ninguna hipótesis astrofísica que explique de forma satisfactoria las extrañas fluctuaciones de KIC 8462852. La astronóma que descubrió la estrella, Tabby Boyajian, logró recaudar el suficiente dinero en Kickstarter como para observarla durante todo un año desde el observatorio Las Cumbres Observatory Global Telescope Network. Los datos de esa investigación serán cruciales para determinar qué le pasa exactamente a la estrella y si realmente existe alguna posibilidad de que la explicación de sus cambios sea la menos plausible de todas, que alguien está construyendo a su alrededor. [vía Arxiv]

miércoles, 15 de junio de 2016

La NASA descubre un planeta como el Tatooine de 'Star Wars'

La NASA descubre un planeta como el Tatooine de 'Star Wars'

15/09/2011 - www.teinteresa.es

16B tiene las mismas características que Tatooine: temperatura fría, atmósfera gaseosa y gira alrededor de dos estrellas.

El descubrimiento demuestra la gran diversidad de los planetas que existen en la Vía Láctea.

El satélite de la NASA Johannes Kepler ha descubierto un planeta como el natal de Luke Skywalker en la película 'Stars Wars', Tatooine. Aunque ha sido bautizado como 16-b, tiene las mismas características que el del film: temperatura fría, atmósfera gaseosa, desértico y es circumbinario, es decir, gira alrededor de dos estrellas.

Según han explicado los expertos, este cuerpo, que se encuentra a unos 200 años luz de la Tierra, demuestra la diversidad de los planetas que existen en la Vía Láctea. Hasta ahora, "Kepler-16b es el primer ejemplo confirmado e inequívoco de un planeta circumbinario" ha apuntado el profesor del Centro Harvard-Smithsonian Josh Carter.

Kepler-16b tiene un radio correspondiente a las tres cuartas partes del de Júpiter y pesa un tercio de su masa, por lo que, según apuntan los científicos, es similar a Saturno. Tarda 299 días en orbitar alrededor de sus estrellas padre, de las que se encuentra a 65,5 millones de kilómetros.

En este sentido, el estudio, que se ha publicado en la revista 'Science', señala que las dos estrellas padre son más pequeñas y más frías que el Sol. Esta situación es la que hace de Kepler-16b un planeta con una temperatura superficial fría, de alrededor de frío, con una temperatura superficial de alrededor de -73ºC a -100ºC.

La misión Kepler de la NASA ha detectado el planeta a través de lo que se conoce como 'tránsito planetario', un evento en el que una estrella se atenúa cuando un planeta pasa por delante de él. Ahora, los expertos estudiarán más profundamente las características de este cuerpo.

¿Encuentran 2 planetas nuevos en nuestro Sistema Solar?

¿Encuentran 2 planetas nuevos en nuestro Sistema Solar?
14/06/16

Un equipo de astrónomos ha realizado nuevos cálculos en los datos que originalmente dio lugar a la hipótesis del “Planeta Nueve”, y estas nuevas cifras aseguran que el planeta hipotético adicional podría no estar solo, es probable  que esté con múltiples planetas escondidos en el borde de nuestro sistema solar que todavía no han descubierto.

Pero primero, vamos a retroceder un poco para explicar cómo hemos llegado a este punto. En enero, los investigadores del Instituto de Tecnología de California (Caltech) encontraron evidencia de lo que ellos llamanun Planeta Nueve, un enorme planeta helado que podrían estar al acecho en algún lugar más allá de Neptuno, en los confines de nuestro sistema solar.

Los científicos estiman que el Planeta Nueve es 10 veces más grande que la Tierra, y piensan que realiza una órbita extremadamente alargada del Sol, que tarda entre 10,000 y 20,000 años en completarse. Los investigadores de Caltech basaron su hipótesis de la existencia del Planeta Nueve en el movimiento inusual de seis grandes objetos flotantes en el cinturón de Kuiper, lo que sugiere que sus órbitas están conformadas por un planeta oculto. Pero ahora un nuevo equipo de astrónomos afirma que estos objetos del cinturón de Kuiper (KBO) podrían no ser tan estables como se había pensado previamente.

"Con la órbita indicada por los astrónomos de Caltech del Planeta Nueve, nuestros cálculos muestran que los seis Etnos, que consideran ser la piedra de Rosetta en la solución de este misterio, se moverían en órbitas largas e inestables", explicó Carlos de la Fuente Marcos , astrónomo español independiente.

En otras palabras, el efecto gravitatorio que el planeta Nueve tendría en estos planetas enanos helados, ayudaría a que sean demasiado inestables, cambiando la forma en que los científicos de Caltech creen que son.

"Estos objetos podrían escapar del sistema solar en menos de 1,5 mil millones de años, y tres de ellos podrían  abandonarlo en menos de 300 millones de años, y en realidad sus órbitas se convierten inestables en tan sólo 10 millones de año, siendo un corto periodo de tiempo en términos astronómicos". Aseguró Fuente Marcos.

Según Raúl y Sverre J. Aarseth de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, es posible que la estabilidad de estos objetos sea debido a la atracción gravitatoria de un número de planetas descubiertos ocultos en algún lugar de los bordes del sistema solar, lo que significa que el Planeta Nueve podría tener compañía.

Por su parte, la NASA ha permanecido bastante conservadora en los anuncios del Planeta Nueve hasta ahora:

"La posibilidad de un nuevo planeta es sin duda muy emocionante para mí como un científico planetario y para todos nosotros. Pero es demasiado pronto para decir con certeza que hay un nuevo Planeta X. Lo que estamos viendo es una predicción temprana basada en el modelado a partir de observaciones limitadas, es el comienzo de un proceso que podría conducir a un resultado apasionante". Explicó  Jim Green, director de la División de Ciencias Planetarias de la NASA.

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martes, 14 de junio de 2016

El bichito que planta cara a Dios

El bichito que planta cara a Dios

Un organismo marino muestra por qué el ser humano no está en la cúspide de la evolución

MANUEL ANSEDE

Barcelona 13 JUN 2016 - 05:26CDT

“Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo. Sólo la casualidad nos habla”, escribía Milan Kundera en La insoportable levedad del ser. Y algo habla, o más bien grita, en una playa de Badalona, cerca de Barcelona: la dominada por el puente del Petróleo. Por este pantalán que se mete 250 metros en el mar Mediterráneo se descargaban productos petrolíferos hasta finales del siglo XX. Y a sus pies se levanta desde 1870 la fábrica de Anís del Mono, el licor en cuya etiqueta aparece un simio con la cara de Charles Darwin como guiño a la teoría de la evolución, por entonces polémica.

Hoy, el puente del Petróleo es un precioso mirador con una estatua de bronce dedicada al mono con rostro darwinista. Y, por una casualidad que habla, entre sus paseantes habituales se encuentra un equipo de biólogos evolutivos del departamento de Genética de la Universidad de Barcelona. Caminan por la pasarela sobre el océano y lanzan un cubo para atrapar a un animal marino, el Oikopleura dioica, un bicho de tan solo tres milímetros, pero con boca, ano, cerebro y corazón. Parece insignificante, pero, como Darwin, hace que el discurso de las religiones se tambalee. Coloca al ser humano en el lugar que le corresponde: con el resto de animales.

El organismo marino 'Oikopleura dioica' señala a la pérdida de genes ancestrales, compartidos con los humanos, como motor de la evolución

“Hemos estado mal influenciados por la religión, pensando que estábamos en la cúspide de la evolución. No lo estamos. Estamos al mismo nivel que el resto de los animales”, sentencia el biólogo Cristian Cañestro. Junto a su colega Ricard Albalat dirige una de las tres únicas instalaciones científicas del mundo para estudiar al Oikopleura dioica. Las otras dos están en Noruega y Japón. La suya es una salita fría, con centenares de ejemplares prácticamente invisibles metidos en recipientes de agua, en un rincón de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona.

“La visión hasta ahora es que al evolucionar ganábamos en complejidad, ganando genes. Así se pensó cuando se secuenciaron los primeros genomas, de mosca, de gusano y del ser humano. Pero hemos visto que no es así. La mayoría de nuestros genes está también en las medusas. Nuestro ancestro común los tenía. No es que nosotros hayamos ganado genes, es que los han perdido ellos. La complejidad génica es ancestral”, sentencia Cañestro.

En 2006, este biólogo investigaba el papel de un derivado de la vitamina A, el ácido retinoico, en el desarrollo embrionario. Esta sustancia indica a las células de un embrión lo que tienen que hacer para convertirse en un cuerpo adulto. El ácido retinoico activa los genes necesarios, por ejemplo, para formar las extremidades, el corazón, los ojos y las orejas. Cañestro estudiaba este proceso, común en los animales, en el Oikopleura. Y se quedó con la boca abierta.

“Los animales utilizan una cascada de genes para sintetizar el ácido retinoico. Me di cuenta de que en el Oikopleura dioicafaltaba uno de estos genes. Luego vi que faltaban más. No encontrábamos ninguno”, recuerda. Este animal de tres milímetros fabrica su corazón, de manera inexplicable, sin ácido retinoico. “Si ves un coche sin ruedas moviéndose, ese día tu percepción de las ruedas cambia”, ilustra Cañestro.

Nuestro último ancestro común vivió hace 500 millones de años. Desde entonces, el 'Oikopleura' ha perdido el 30% de los genes que nos unían

El último ancestro común entre este minúsculo habitante de los océanos y el ser humano vivió hace unos 500 millones de años. Desde entonces, el Oikopleura ha perdido el 30% de los genes que nos unían. Y lo ha hecho con éxito. Si usted se mete en cualquier playa del mundo, allí estarán ellos rodeando su cuerpo. En la batalla de la selección natural, los Oikopleura han ganado. En algunos ecosistemas marinos, su densidad alcanza los 20.000 individuos por cada metro cúbico de agua. Son perdedores, pero solo de genes.

Albalat y Cañestro acaban de publicar en la revista especializada Nature Reviews Genetics un artículo que analiza la pérdida de genes como motor de la evolución. Su texto ha despertado interés mundial. Ha sido recomendado por F1000Prime, una clasificación internacional que señala los mejores artículos sobre biología y medicina. El suyo empieza con una frase del emperador romano Marco Aurelio, filósofo estoico: “La pérdida no es más que cambio y el cambio es un placer de la naturaleza”.

Los dos biólogos subrayan que la pérdida de genes, incluso, pudo ser clave para el origen de la especie humana. “El chimpancé y el ser humano comparten más del 98% de su genoma. Quizás habría que buscar las diferencias en los genes que se han perdido de manera diferente durante la evolución de los humanos y el resto de primates. Algunos estudios sugieren que la pérdida de un gen hizo que la musculatura de nuestra mandíbula fuera más pequeña y esto permitió aumentar el volumen de nuestro cráneo”, hipotetiza Albalat. Quizá, perder genes nos hizo más inteligentes que el resto de los mortales.

En 2012, un estudio del genetista estadounidense Daniel MacArthur mostró que, de media, cualquier persona sana tiene 20 genes que no funcionan. Y, aparentemente, tan campantes. Albalat y Cañestro, del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona, ponen dos ejemplos muy estudiados. En algunas personas, los genes que codifican la proteína CCR5 o la DUFFY están anulados por mutaciones. Son las proteínas que utilizan, respectivamente, el virus del sida y el parásito que causa la malaria para entrar en las células. La pérdida de estos genes hace a los humanos más resistentes a estas enfermedades.

En el laboratorio de Cañestro y Albalat hay un cartel que imita al de la películaReservoir Dogs, en el que aparecen los científicos y otros miembros de su equipo vestidos con camisas blancas y corbatas negras, como en el filme de Quentin Tarantino. Su montaje se titula Reservoir Oiks, en alusión al Oikopleura. Los dos biólogos creen que el organismo marino va a permitir formular, y responder, preguntas nuevas sobre nuestro manual de instrucciones común: el genoma.

El 'Oikopleura' permite estudiar qué genes humanos son esenciales: por qué algunas mutaciones son irrelevantes y otras provocan efectos terribles en nuestra salud

El cerebro del Oikopleura tiene unas 100 neuronas y el de los humanos contiene 86.000 millones, pero somos mucho más similares de lo que parece. Entre un 60% y un 80% de las familias de genes humanos tienen un claro representante en el genoma de Oikopleura. “Este animal nos permite estudiar qué genes humanos son esenciales”, aplaude Albalat. O lo que es lo mismo: por qué algunas mutaciones son irrelevantes y otras provocan efectos terribles en nuestra salud.

Los seres vivos poseen una maquinaria celular que repara las mutaciones que surgen en su ADN. El Oikopleura dioica ha perdido 16 de los 83 genes ancestrales que regulan este proceso. Esta incapacidad para autorrepararse podría explicar su pérdida extrema de genes, según detalla el artículo en Nature Reviews Genetics.

A Cañestro se le ilumina la mirada al hablar de estas ausencias. Los genes suelen actuar en cascada para llevar a cabo una función. Si en una cascada conocida de ocho genes faltan siete en el Oikopleura, porque la función se ha perdido, la permanencia del octavo gen puede revelar una segunda función esencial que había pasado desapercibida. Ese gen sería como un cruce de autopistas. Desmantelada una carretera, sobrevive porque es fundamental en otra ruta. “Esa segunda función ya estaba en el ancestro común y puede ser importante en los humanos”, celebra Cañestro.

“No hay animales superiores y animales inferiores. Nuestras piezas de Lego son básicamente las mismas, aunque con ellas construyamos cosas diferentes”, zanja el biólogo. Piense en su lugar en el mundo la próxima vez que bucee en el mar. Esa nieve blanca que flota en el agua y se puede ver a contraluz son las deposiciones del Oikopleura.

Somos simplemente 30 billones de células. Así dejamos de ser invertebrados.

© El País.