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viernes, 30 de diciembre de 2016

Tipos de tacos en México

Tipos de tacos en México (Tacografía)

De norte a sur, de este a oeste; pasando por las playas, los desiertos, los bosques, por cualquier lugar de México es usual encontrar tacos, es por ello que una página sobre información de México se dedicó a hacer una lista de los tacos que se pueden encontrar en todo el territorio nacional y dónde encontrarlos.

Regeneración, 16 de noviembre de 2016.– Aunque es prácticamente imposible determinar la cantidad de tacos que existen, ya que casi cualquier cosa podría hacerse taco, una página especializada en información sobre México, intentó hacer la categorización del delicioso y simple platillo.

De norte a sur, de este a oeste; pasando por las playas, los desiertos, los bosques, por cualquier lugar de México es usual encontrar tacos; típicamente, la costumbre nos manda a envolver casi todo en tortilla; además, la sencillez o complejidad de su preparación son el alimento ideal para cualquier ocasión.

Este mangar se puede hallar en bodas, quince años, comidas formales o informales, en la esquina o el restaurante más caro; su antigüedad y origen no están determinadas, pero hay indicios de que Moctezuma usaba la tartilla como cuchara y que Hernán Cortés incluía en sus banquetes tortillas con cerdo; la costumbre de su consumo, pues es milenaria.

A continuación, les presentamos una la lista de Más de México, sin ánimo de decir que sólo estos tacos existen, sino como una manera de conocer más.

Por tortilla

Tacos de canasta o sudados: nacieron en 150 en San Vicente Xiloxochita, Tlaxcala ante una crisis de empleos, como una manera económica y deliciosa de comer. También son llamados tacos sudados, y aunque su contenido suele ser chicharrón, papa, frijoles, u otros., su particularidad reside en que son preparados al vapor y por lo tanto la tortilla queda muy suave.

Tacos dorados: la tortilla se fríe previamente, pueden ser prácticamente de cualquier contenido, pueden ir enrollados o simplemente doblados.

Tacos acorazados: su tortilla de arriba lleva una cama de arroz y sobre ella algún guisado. Se sirve en doble tortilla y son oriundos de Cuautla, Morelos.

Tacos miniatura: tacos dorados muy pequeños, con pollo, papa o carne de res deshebrada, salsa, queso y crema.

Tacos blandos: de tortilla blanda, generalmente la mayoría de los tacos son blandos.

Por contenido

Taco mi Matamoros querido: tortilla frita, carne de bistec o fajitas y queso fresco, cilantro, aguacate, cebolla cruda frita, con salsa Mexicana.

Tacos gobernador: de camarón con queso.

Tacos ahogados: tacos dorados en salsa o caldillo de jitomate, con col cebolla y frijoles. De Guadalajara.

Tacos de carnitas: de distintas partes de cerdo, generalmente cocidas con manteca y especias.

Tacos al pastor: el preparado de la carne de puerco o de ternera (usualmente) se hace en un braseado de tradición libanesa. Nacieron en la década de los 60 luego de una importante migración de libaneses a la Ciudad de México.

Tacos placeros o botaneros: su nombre viene del hecho de que son vendidos en las plazas, tianguis, mercados, etc., Pueden ser de muchos tipos, pero en general, el término refiere que son tacos “corrientes”, de calle, pero muy sabrosos.

Tacos de barbacoa: son tacos de diversas carnes preparadas a la barbacoa, y esta última refiere el método de cocción en jugo de limón o al vapor. La carne puede ser de oveja, cabra, conejo, pollo, pescado, venado e iguana.

Tacos de suadero: de carne de res, la que se encuentra entre el costillar, el pecho, muslos y la piel.

Tacos de cabeza: se trata de partes de la cabeza de la vaca. Son tacos de una mezcla de ojo, labio, cachete, lengua y sesos.

Tacos de chanfaina: de un guisado espeso de origen español, a este se le agregan partes picadas de distintas carnes o bien, del mismo animal.

Tacos de tripas: hechos con tripas de res, generalmente.

Tacos surtidos: el término se refiere a la mezcla de distintas partes del cerdo, aunque también puede aplicar para carnes de distintos tipos en un mismo taco.

Tacos de cecina: a la cecina en el norte se le llama a la carne de res salada secada al sol, y en el centro del país, a una tira de carne de res delgada cocida; de ambas se hacen deliciosos “tacos de cecina”.

Tacos de sal: la tortilla con un poco de sal, el taco más común y “democrático”.

Tacos de aguacate: de aguacate con un poco de sal, probablemente uno de los más antiguos.

Tacos mixiote: con una o más hojas de mixiote (cocidas) y distintos tipos de carne.

Tacos de chilorio: originarios de Sinaloa, se tratan de tacos de carne de cerdo desmenuzada, condimentada con chile pasilla, ajo, comino, orégano y sal y cocida en manteca. En ocasiones se usa también carne de res o pavo.

Tacos de chilayo: de carne de cerdo deshebrada, nopales y verduras cocinados en una salsa con tomates y jitomates. Son de Colima.

Tacos de charales: hechos con una especie de pez, muy pequeñito, que vive en los lagos de México. Suele secarse y marinarse antes con sal y limón. También se comen empanizados.

Tacos de coachala o guachala: pollo y carne de cerdo en chile pasilla.

Tacos de chicharrones de vieja: de carne de chivo frita en manteca de cerdo. De Durango.

Tacos de caldillo durangueño: de carne de res en adobo de ajo, cebolla, jitomate y chile ancho o mulato. De Durango.

Tacos de requesón: hechos con el derivado de la elaboración de quesos de pasta blanda.

Tacos de pepena: elaborados con tripas y corazón de res en salsa de tomate.

Tacos de aporreadillo: de cecina de res picada y frita con cebolla, chile verde, jitomate y huevos revueltos. De Michoacán.

Tacos de chicharrón de camarón: camarones rebozados y fritos acompañados de col, mayonesa y salsa roja. De Baja California y Baja California Sur.

Tacos de marlin ahumado: de este tipo de pez preparado ahumado.

Tacos de pescado zarandeado: de Nayarit.

Tacos de macha de langosta o de matarraya: la carne se cocina a la mexicana, con jitomate, cebolla y chile verde.

Tacos de cabrito a la leña o al pastor: carne asada al carbón, en tortillas de harina y salsa de chile piquín o de monte. De Coahuila.

Tacos Laguneros: es uno de los pocos tacos de tradición que podrían calificar como vegetarianos. Llevan rajas de chile poblano asado, jitomate, queso manchego, cebolla; son peculiares pues la tortilla va un poco frita y se calientan envueltos en papel aluminio al horno. (Algunas personas también los preparan con carnes de distintos tipos). De Coahuila.

Tacos de tuétano: se hacen con la médula de los huesos de distintos animales.

Tacos de arrachera: de carne de res que proviene del diafragma de la vaca, a su tipo de corte también se le llama así.

Tacos de chicharrón: son prácticamente tacos hechos con la piel del cerdo.

Tacos potosinos: de queso y tortillas rojas doradas con escabeche.

Tacos de chochas: tacos de yucca en salsa de jitomate, o con huevos revueltos.

Tacos envenenados: mezcla de frijol, papa, chorizo y queso fritos en manteca. De San Luis Potosí.

Tacos mineros: con pasta, papas, tocino y carne de cerdo.

Tacos de nopal asado: con nopal asado, suele agregársele cilantro y jitomate picados.

Tacos de escamoles: de deliciosa hueva de hormiga.

Tacos de chapulines: de chapulines secos. Se consumen en distintos estados, sobre todo del centro del país, como Oaxaca. Acompañados de guacamole, limón o salsa.

Tacos de chinicuitles: hechos con los deliciosos gusanos de maguey.

Tacos de jumiles: con chinches de monte.

Tacos de nata: nata, crema y rajas de chile poblano, bañados con caldillo de jitomate, al horno. De Guanajuato.

Tacos dorados de pejelagarto: tacos dorados de pejelagarto a la mexicana, con jitomate, cebolla y chile verde. De Tabasco.

Tacos de carne salada con chaya: de picadillo, cecina o machaca, plátano y hojas de chaya.

Tacos de cochibita pibil: esta deliciosa carne deshebrada, un platillo típico de Yucatán, se prepara con carne de cerdo adobada y achiote.

Papadzules: tacos de huevo duro en salsa de pepita de calabaza, con salsa roja de chile habanero.

Tacos de chochito: de lechón adosado al horno.

Tacos de pito: flores de colorín guisadas en tortillas capeadas servidas en tacos con caldillo de jitomate. De Chiapas.

Tacos de plátano frito con salsa chimole: con tiras de plátano frito en tortilla frita bañados con chimole (salsa espesa y negra hecha con chiles quemados).

Tacos de hormiga chicatana: con guacamole y hormigas asadas al comal. De Chiapas.

Tacos de pescado Tikin xic: pescado a las brazas con adobo de chile ancho y achiote. De Quintana Roo.

Tacos de Tzic de venado: de salpicón de carne de venado (o res) cocinada en hoja de plátano, con rábano, cebolla, ajo, chile jalapeño, naranja agria y aceite. De Yucatán.

Tacos de coetlas: hechos con gusanos criados en el árbol de chía. Se comen con salsa de chile. De Puebla.

Vía masdemx

miércoles, 4 de marzo de 2015

CONFESIONES

CONFESIONES
Raúl Humberto Muñoz Aragón


Amo a México, sin lugar a dudas, apasionadamente; a pesar de todo, de gobernantes y políticos ineptos, corruptos y delincuentes; de empresarios voraces, sin sentido de solidaridad y subsidiaridad, que sólo sueñan con tener y tener siempre más; de la violencia que pareciera impregnar todos los rincones del país, que destruye hogares; de una cultura del narcotráfico que se posiciona en el inconsciente colectivo nacional generando nuevos arquetipos; de la obesidad y del bullying; de un sistema educativo ocupado en preservar un statu quo más que en generar nuevos y mejores ciudadanos; a pesar de todo. Me fascina su cultura, su gente, sus calles, su sol, sus días, sus olores y sus sonidos. Me enorgullece ser mexicano, sentirme sucesor de su historia, ésa que va en camino a definirnos, construida día a día, tanto ayer como hoy.

Disfruto a plenitud los terregales de mi querida Laguna, así como los chubascos en la Ciudad de México. Nada más gratificante que una buena comida mexicana, tan llena de sabores, aromas y colores que se convierten en un duelo en el que las papilas gustativas se deleitan con cada esencia, llenándonos de recuerdos, de lugares, de familia, acompañada de algún buen vino de Parras o de las Californias, o una cerveza de ésas que tan bien se dan en nuestro país, o quizá un tequila, sotol, mezcal o tan siquiera un pulque curado de piña.

Amo la intensidad de luz en La Laguna donde el Sol se deleita bañándonos de un calor tan seco que se mete en las venas, que alimenta a noas y cardenches; esta tierra nuestra que de tiempo en tiempo nos nutre el cuerpo con la mágica "lluvia lagunera". El clima impregna el alma de aquéllos que tenemos la dicha de vivir en sus ciudades, haciendo de los laguneros gente franca, cálida y siempre dispuesta a ofrecer un espacio a quienes allende las fronteras tienen a bien arribar aquí.

Disfruto la Ciudad de México, tan llena de historia que a cada paso, al doblar cualquier esquina, te aborda. Me seduce el dinamismo de su gente, el poder de las culturas que ahí se asentaron. El sincretismo en sus calles es extraordinario, desde el conjunto de La Villa de Guadalupe que año con año convoca a más visitantes que cualquier otro espacio religioso en el mundo hasta el Zócalo o la Plaza de Garibaldi. Entre marchas y ciudadanos combatientes, centro neurálgico en que se lucha fervientemente por aquello que se cree. Ciudad de palacios, museos, librerías, de una cultura que vibra al ritmo de la República. Me emociona andar en el metro, me recuerda siempre las canciones de Chava Flores.

Guadalajara, es una ciudad que como ninguna otra me ha hecho sentirme orgulloso de ser mexicano; en ella, se siente la nobleza de nuestro pueblo inmersa en un orgullo y distinción que le dan la historia vivida. Me encanta la alcurnia de Durango Capital o el dinamismo de Monterrey, me divierte la "rivalidad" entre regios y laguneros.

Sueño con las playas mexicanas que hacen del despertar un encuentro maravilloso gracias al ronroneo de las olas. Los atardeceres y los amaneceres en México me trasladan a un mundo inmerso de calidez, de colores, de sensaciones que sin duda me llevan a rememorar la música mexicana, desde el huapango a los sones, del mariachi a la tambora, hasta el lamento del canto cardenche y una larga lista de opciones que engrandecen el abanico musical de un pueblo que canta a la vida y a la muerte, que sueña y arrulla, que recibe y despide con música.

Me enorgullece el legado que los primeros pueblos originales de nuestro país. El entrar en la sala de las culturas del Norte de México en el Museo Nacional de Antropología y encontrar la exposición de La cueva de la Candelaria que da testimonio y fe de las culturas que nos precedieron en esta Laguna nuestra, tan llena de sol como ninguna otra región del país. Recorrer la sala Maya y dar un breve vistazo al esplendor de una sociedad que aún no conocemos del todo, empequeñecer ante la grandeza de la Piedra del Sol, la que orgullosa preside la sala principal de Tenochtitlan.

Subir cada uno de los trescientos sesenta y cinco escalones de la Pirámide del Sol en Tehotihuacán, sentir el corazón latir con tal brío que pareciera querer emular el "tam-tam" de los tambores que en tiempos idos ya habrían de musicalizar las ceremonias que ahí se realizaron alguna vez. Su grandeza es tal que no puedo asimilar en toda su dimensión de los imperios que hicieron la grandeza de la Mesoamérica. Sueño con caminar por la Riviera Maya, Paquimé, La Quemada y una larga lista de lugares.

Amo a México, sus mares, sus montañas, sus dunas y sus playas, sus calles, su historia, su arte, su cultura. Amo sus sueños, su música, sus silencios; la lucha libre y su cultura popular. Sus dulces, su comida; el pan dulce, el chocolate, el mole, los lonches, tacos y gorditas… amarlo es mi orgullo.


(31/VII/2014) El Siglo de Torreón / Imágenes / http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1021974.imagenes.html

lunes, 18 de agosto de 2014

¡Hay que callar…! / Raúl Humberto Muñoz Aragón

¿En realidad hay que callar?...
Callar en un México en el que 21.2 millones de menores de 17 años viven en pobreza y de ellos 4.7 millones en pobreza extrema, en un país enormemente rico. Callar en un México que por enésima vez sale reprobado por la ONU en el respeto a los Derechos Humanos, donde la retórica ha estado y está siempre por encima de los hechos, donde la impunidad galopa rampante por todos los caminos de nuestro país.
Callar en un México ignorante, donde la lectura es una utopía tal que nos es imposible mencionar cinco libros que hayan cambiado nuestra vida. ¿Cómo decirlo?, si sólo leemos entre medio libro y libro y medio libro al año. ¿Qué espacio dejamos para el desarrollo de nuevas ideas, de debates inteligentes si nuestra cultura es paupérrima?
Callar en un país en que los ninis aumentan día a día porque como sociedad no hemos sabido decir basta, no hemos asumido nuestra responsabilidad a cabalidad, no hemos creado las condiciones adecuadas para el desarrollo pleno de todos y cada uno de los mexicanos.
Callar en un México en que los poderosos quieren más poder, y no para servir, sino para servirse a manos llenas, sin tener la incomodidad de la gente diciendo lo que piensa, sin ser tocados ni siquiera por el pétalo de una rosa. Un país en que a discreción del criterio de un solo hombre se puede decretar el estado de excepción y darle la razón a la ONU en su diagnóstico sobre los Derechos Humanos en México.
Hacer leyes a modo, para que esos "grandes pensadores, eruditos y formadores de contenidos" (idiotizantes, muy bien planeados, pensados y orientados a la sensiblería cursi y acrítica) continúen educando a una sociedad a la espera pasiva de milagros, a la no protesta (¡qué mortificación que por defender un derecho no me dejen pasar libremente a donde quiera que vaya!), a vivir en un México color de rosa que nos presentan día a día periodistas domesticados por la pantalla chica (y no tan chica ahora) y que gracias a Dios pierde cada vez más fuerza.
Detener a los jóvenes, a los hombres y mujeres que quieren un México diferente, callar las voces que piensan en un nuevo camino. Censurar, espiar, coartar. ¡Al diablo las libertades!... ¿Y el derecho irrenunciable al Libre Pensamiento, a la Libertad de Expresión?
¿Cuál es el bien mayor para México? Una sociedad pasiva, adoctrinada, alienada, acrítica, que no piensa y mucho menos actúa, que espera las dádivas de un Gobierno paternalista que todo sabe, que todo censura, que todo piensa, que todo castiga y que no evoluciona. O una sociedad activa, educada (bien educada), pensante, que anhela y busca nuevos caminos -no necesariamente fáciles-, que no calla, que es crítica (no criticona), que es solidaria y que busca el bien común como un hecho y no como un dicho.
Sólo las dictaduras temen al libre pensamiento y la libre expresión de las ideas. La participación ciudadana es producto del conocimiento, del actuar con base en argumentos sólidos, con sentido. Amo a México, soy de ésos que aún tienen nuestra bandera en el escritorio, no como adorno, sino como un recordatorio de quiénes somos y sobre todo de quienes podemos ser.
No más silencio, no más adormilamiento, debemos salir de la modorra de tantos años. Siempre que inicio una clase, les planteo a mis alumnos dos premisas básicas para el desarrollo armónico e inteligente de la clase, Respeto y Tolerancia, dos claves fundamentales para nuestro andar. Respeto a los otros, a todos, sin excepción, a su tiempo, a sus ideas e ideales, a sus comentarios. Tolerancia por aquéllos que piensan diferente, que por fortuna son diferentes y en esa diversidad nos enriquecen. Posponer la discusión de una ley que pretende silenciar a México aprovechando los gritos del Mundial de Futbol es un agravio más, una falta más a ese respeto y tolerancia que tanta falta nos hace.
Es necesario que en lugar de callar al que piensa o ve de manera diferente le demos voz, abramos oídos y entendimiento para lograr una mejor y más completa comprensión de la enorme complejidad de la realidad mexicana; somos un país joven, que aún no alcanza sus primeros dos siglos de vida independiente, que en nuestra juventud como nación está la oportunidad de crecer con ímpetu y con los bríos que la actualidad requiere. Escuchar las voces que piensan diferente sólo tiene un resultado posible, ampliar el horizonte, la suma de cada punto de vista enriquece y debe llevarnos a un consenso, que lo que hagamos por México nos enriquece como sociedad e invariablemente multiplica nuestras propias posibilidades individuales, ser mejores hombres y mujeres, mexicanos dignos de nuestro presente y futuro.
Vayamos por un México que grite, que analice, que discuta y que construya. Digamos adiós para siempre al silencio. Gritar siempre, está en nuestro espíritu, hagámoslo.
Ymahr@yahoo.com
Facebook/ymahr

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jueves, 8 de mayo de 2014

Ausencias
Raúl Humberto Muñoz Aragón

Sin fuerza ya para sentir dolor, en un estado de letargo profundo, sin sentido. La conciencia se ausenta por momentos, esa humanidad que nos arropa y distingue está cada vez más lejana. El hueco en el estómago ha crecido tanto que por fin el cuerpo mismo empieza a tomar decisiones. La desesperación ya ausente, se torna tangible en una autofagia que es irreversible. La vida busca permanecer a pesar de su propio consumo, a pesar del destino que le aguarda, a pesar de su propia muerte.

Los sueños, los ideales, los anhelos, los deseos, la felicidad, la tristeza, la libertad, la conciencia, el odio, la poesía… ya nada importa. Solo una sensación que inicia nuevamente, lenta pero irreversible, en crecimiento desbordante, abrumante y ya sin fuerzas que detengan su avance. No hay lágrimas, se han ido hace tiempo, fueron alimento vorazmente extinto; con ellas se escapó un poco más de humanidad.

Vivir sin esperanza, morir sin esperanza; hace tiempo que los grandes ideales creados a lo largo del azaroso proceso de humanización han dejado de tener sentido, los valores valen nada, los sentidos se han embotado. Dios salió de su vida, de su muerte, de su todo y de su nada sin apenas percibirlo. No hay ira, ya no queda nada en la consciencia que impulse a sentirla, tampoco amor. El miedo antes omnipresente, hoy es la mayor ausencia, nada hay que temer cuando se es nada.

¿Qué conduce a este escenario? ¿Cómo es que el hambre carcome en un mundo obeso? ¿Qué destino tiene una sociedad que lo permite? ¿Dónde están los valores que axiología, filosofía, teología, pedagogía… estudian afanosamente? ¿Qué merito tiene una “sociedad moderna” en que aún galopan a sus antojos esos tristes cuatro jinetes? ¿Qué valía tiene una Sociedad del Conocimiento que tolera el hambre en otros? ¿Cómo anhelar? ¿Cómo soñar? ¿Cómo vivir? Si ya no hay fuerzas. ¿Cómo luchar?, si ya no se sabe de sí, cuando ese “símismo” se esfumó.

¿A dónde va el espíritu humano en este caso? El hambre en su máxima expresión, cuando el cuerpo busca saciarse de sí mismo, encontrar en músculos, órganos, fluidos, en donde fuere los nutrientes para seguir luchando por vivir. Recordándonos esas fotografías que los grandes diarios, revistas de renombre, medios de comunicación, periodistas, fotógrafos nos muestran de países perdidos en guerras interminables, en remotas regiones del África, el Medio Oriente o Asía, regiones que imaginamos en un desfase histórico con relación a nuestra cotidianidad. Nada más lejano de la realidad.

Solo basta con recorrer el centro de estas ciudades nuestras, voltear a ver a esos seres “invisibles”, aquellos que son anunciados por una peste que nos hace girar en torno a ellos sin verlos, pero sin evitar hacer alguna mueca de desdén, de repulsión, de enfado… borrachos y drogadictos sin remedio, parásitos de la sociedad, seres sin derecho al estatus humano que tanto nos enorgullece, individuos tan lejanos a nuestro prójimo, a nuestros iguales que hace difícil amarlos. Gente, hombres y mujeres, a quienes la vida los ha llevado a una situación que no comprendemos, pero eso sí, que nos atrevemos a censurar, cuestionar, señalar, criticar infamemente. Individuos que viven de los desperdicios que botamos a la menor oportunidad, que va de bote de basura en bote de basura buscando que comer, buscando nuestra dignidad perdida.

Eso olvidados de la sociedad; esa que se ocupa más en la defensa de los toros de lidia que en sí misma, que lucha por el bienestar de los delfines y olvida a los más débiles, nacidos o no; aun ellos tienen la oportunidad de comer algo, por más desagradable o denigrante que nos parezca, pero ¿y aquellos que ni siquiera eso pueden hacer?, que viven en regiones de nuestro “México lindo y querido” dignas de postales, que adornan despachos, hogares, museos, universidades, pero de cuyos habitantes desconocemos todo.

Oaxaca, estado emblemático de esta unión que conforma nuestra República, que como ella ha curtido y curten su historia con sangre y sudor; dueño de regiones que son nuestro orgullo ante el mundo, disfrute de turistas… que padece luchas intestinas entre quienes tienen la encomienda de administrar riqueza y justicia siempre en busca de mejores niveles de vida y aquellos cuyo deber es educar a los nuevos individuos que han de continuar con el legado que les dejó su historia. Ahí donde la hambruna es tan grave que las próximas imágenes tendrán un nuevo telón de fondo, San Mateo Yucutindoo, Santiago Amoltepec, Santo Domingo Teojomulco, Santa Cruz Zenzontepec y Santa María Zaniza; los protagonistas, los niños de siempre, padeciendo un hambre que duele, que lastima, que indigna. Esto no solo pasa Oaxaca, ocurre en el Estado de México, Veracruz, Puebla, Jalisco, Guanajuato… Qué triste destino de México, tan lejos de Dios y tan lleno de mexicanos.
ymahr@yahoo.com

facebook/ymahr

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/981462.imagenes.html

jueves, 15 de marzo de 2012

Billetes Mexicanos - cuarta emisión


Billetes Mexicanos
Cuarta emisión
(impresa por el Banco de México S.A.)

Con fecha 16 de septiembre de 1969, la Fabrica Nacional de Billetes lanzo a la circulación su primera emisión. La estatización del sistema bancario tuvo lugar en septiembre de 1982, de manera que todas las series de billetes fechados a partir de 1983 se caracterizan por la ausencias de la siglas "S.A." después de "EL BANCO DE MÉXICO".

Durante toda esa emisión, se nota la ausencia de las letras "I" y "O" en las series y subseries para no confundirlas con las cifras 1 y 0.

Los billetes de esa emisión ya han sido desmonetizados; sin embargo, se supone que los últimos tipos de las denominaciones de dos mil a cien mil pesos pueden ser cambiadas por sus equivalentes de circulación actual (2 a 100 pesos) en el Banco Central. [información tomada de http://mgossart.free.fr/spanish/spanish.htm]









martes, 29 de junio de 2010

Peña Nieto “El Golden Boy del Estado de México”

Peña Nieto “El Golden Boy del Estado de México”

Denise Dresser

El copete acicalado. La sonrisa diamantina. La novia famosa.. El Gobierno dadivoso. La publicidad omnipresente. La pantalla alquilada. La alianza del guapo y los corruptos. Los componentes centrales del modelo de competencia política que el PRI construye y con el cual logra ganar. Los ingredientes fundamentales de la estrategia que el PRI despliega y con la cual logra arrasar.

Una ecuación cuidada, perfectamente planeada: cara bonita + dinero + televisoras + publicidad + PRI dinosáurico = triunfo electoral. Una fórmula concebida en el Estado de México y ahora instrumentada exitosamente a nivel nacional. Una fórmula patentada por los artífices de la “experiencia probada”, en busca de algo que puedan vender como “nueva actitud”. El modelo bombón. El modelo “Golden Boy”. El modelo Peña Nieto.

Con resultados a la vista y confirmados en esta elección. Distrito tras Distrito, Presidencia municipal tras Presidencia municipal, Diputación tras Diputación, Estado tras Estado. Corredores azules que se vuelven tricolores; bastiones panistas que pasan a manos priistas; territorios del PRD que dejan de serlo. Guadalajara y Zapopan y Cuernavaca y Toluca y Ecatepec y Tlalnepantla y Atizapán y Naucalpan. Tan sólo en el Estado de México, el triunfo en 40 de 45 distritos electorales.

El PRI, beneficiario del voto de castigo por una economía que se contrae más del 7 por ciento. El PRI, beneficiario de la inseguridad que la popularidad presidencial no logra remediar. El PRI, beneficiario de un PRD que se devora a sí mismo y un PAN que se traiciona a sí mismo. Pero más importante aún, el PRI beneficiario de la mejor inversión que ha hecho en tiempos recientes: la campaña publicitaria permanente que lleva a miles de mujeres a exclamar -en mítines de campaña- “Peña Nieto bombón, te quiero en mi colchón”.

El “Astro Boy de Atlacomulco”, una criatura concebida por la dinastía política más importante del País que ahora busca dominarlo de nuevo. El político Potemkin, producto de un entramado de intereses políticos y empresariales que combina la modernidad mediática para llegar al poder, con los viejos métodos para ejercerlo.

El mexiquense metrosexual construido con carretadas de dinero: por lo menos 3 mil 500 millones de pesos en cuatro años de autopromoción mediática descritos por Jenaro Villamil en su nuevo libro “Si yo fuera presidente: el reality show de Peña Nieto”. El posible candidato presidencial, seleccionado, asesorado y adiestrado por personajes como Arturo Montiel y Alfredo del Mazo y Carlos Salinas de Gortari y ejecutivos de Televisa y muchas manos más que peinan el copete. Venden el producto. Posicionan la marca.

Enrique Peña Nieto, emulando a diario la estrategia salinista basada en la inauguración de grandes obras y el cumplimiento de pequeños compromisos. Promocionando a diario la lista de libramientos construidos, tractores regalados, apoyos económicos entregados.

Ejemplo de lo que Octavio Paz llamó el “Ogro Filantrópico”; ese Estado que no construye ciudadanos, sino perpetúa clientelas. Millones de mexicanos educados para vivir con la mano extendida, parados en la cola, esperando la próxima dádiva del próximo político. Como los 9 mil que se aprestaron a celebrar el cumpleaños de Mario Marín hace unos días y los 200 que hicieron cola para abrazarlo. Como aquellos para quienes la corrupción se vale cuando es compartida. Como aquellos que volvieron a votar por el PRI en el Estado de México, a pesar de las marrullerías de Arturo Montiel y las marometas llevadas a cabo por su sucesor para encubrirlo.

Enrique Peña Nieto, actor de un espectáculo continuo, perfectamente producido, escenificado y actuado en la pantalla más grande del País. El candidato de “El Canal de las Estrellas” que hasta novia le consiguió. El candidato que las televisoras hacen suyo y se encargan de edificar. Con promoción política disfrazada de infomercial; con paquetes publicitarios que incluyen la compra de entrevistas en los principales noticieros; con la cobertura de un romance que recibe más atención que la guerra contra el narcotráfico; con el silencio televisivo que se guarda sobre el caso de Atenco o los feminicidios en el Estado de México o cualquier tema controvertido que podría evidenciar las fauces del joven dinosaurio.

Hay un Plan de Trabajo que Televisa ha puesto en marcha y cuyas instrucciones Peña Nieto sigue al pie de la letra: te doy la pantalla desde la cual propulsarte y me das una Presidencia a la medida de mis intereses. Un trueque permanente de favores, dinero, gestión política a cambio de impunidad y promoción mediática.

Como advierte Julio Scherer García, la fórmula Peña Nieto es sencilla: comprar el tiempo en la televisión, corromper y corromper, mentir y mentir, aprender que a los aprendices se les puede y debe aprovechar. Todo para apoyar al joven muñeco, atractivo por su presencia física, a costa de la inteligencia y la pulcritud moral. Todo para que el poder regrese a las manos de la mafia. Todo para que el PRI vuelva a Los Pinos.