jueves, 11 de febrero de 2016

El sonido del silencio

El sonido del silencio
Raúl Humberto Muñoz Aragón

A veces, el silencio grita tan fuerte que carcome los corazones, que sacude conciencias. El silencio grita en los rincones más profundos, íntimos, personales… y duele; retumba en la esencia que nos hace seres humanos. La voz que se silencia es una oportunidad perdida de tener una visión diferente y más completa del mundo, de la realidad que nos rodea. El silencio forzado es un agravio a cada uno de nosotros que conformamos esto que llamamos humanidad; el silencio es un dolor que no termina nunca, es la ausencia total e inevitable, infinita. El silencio obligado está en contracorriente con nuestra esencia, va en detrimento de nosotros mismos.

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos -esa que se ha cultivado con sudor, sangre y lágrimas de todos los pueblos- establece en su primer artículo que: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros". Esto en reconocimiento de la dignidad y los derechos iguales, irrenunciables e inalienables que todos tenemos ("los miembros de la familia humana", como ahí mismo se asienta, una familia harto disfuncional lamentablemente), declaración que habría de ser el fundamento para una vida plena, en libertad, justicia y paz.

Declaración que nos habla de la maravilla que el ser humano lleva implícita por el solo hecho de tener la conciencia y la posibilidad de visualizarse a sí mismo en esta realidad, el de describir sus sueños, ideas, anhelos, temores. La grandeza de hombres y mujeres es tal que sólo es comparable a la enorme torpeza y estupidez que en su esencia pareciera estar inmersa. Tristeza que carcome el alma, pues al ver las grandezas del espíritu humano, como la Capilla Sixtina, el Taj Mahal, los Caprichos de Paganini, los versos de Whitman, los murales en Altamira o El Lago de los Cisnes que se empequeñecen a ínfimas dimensiones con las imágenes que nos traen hoy en día los medios de comunicación; ese pequeño de sólo siete meses asesinado en Oaxaca junto a su familia, al cual se le negó el derecho a una vida, así sin adjetivos, ni plena, ni nada; o la imagen de Anabel Flores, periodista veracruzana, madre de familia, que por el hecho de ejercer el derecho de hablar hoy grita en silencio.

Más de 285 agresiones a periodistas, 32 de ellos desaparecidos de acuerdo con el Informe especial de Article19; en la última década, han sido asesinados más de 80 periodistas, 3 de ellos muertos en lo que va de este 2016… Todo esto en México, en este México, lindo y querido; enormemente herido. ¿Qué haremos cuando nos quedemos sin voz? ¿Cuánto más dejaremos que el silencio nos grite a la cara por aquello que hacemos, que dejamos de hacer o lo que quizá sea peor, dejamos hacer?

México junto -solo por mencionar algunos- con Rusia, Turquía, Libia, Jordania, Irak, Egipto, se encuentra entre los países más peligrosos para el oficio de periodismo, ese sueño que pareciera utópico de informar del hacer y quehacer del hombre. De acuerdo con el Informe Mundial de Reporteros sin fronteras, en el capítulo dedicado a nuestro país, se afirma que "México es uno de los países más peligrosos del mundo para los periodistas; las amenazas y los asesinatos a manos del crimen organizado -incluso de las autoridades corruptas- son cosa de todos los días. Este clima de miedo, junto con la impunidad que prevalece, genera autocensura, perjudicial para la libertad de información". Y el silencio sigue.

El artículo 19 de la citada Declaración Universal de los Derechos Humanos plantea claramente: "Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye no ser molestada a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."

Más datos: el Informe "La desaparición y la desaparición forzada de quienes ejercen la libertad de expresión en México" de Article19, publicado este febrero de 2016, dice: "De 2003 a 2015, en promedio han desaparecido dos periodistas por año. Los estados de Veracruz, Tamaulipas y Michoacán concentran 15 de las 23 desapariciones, es decir, cerca de 65% de los casos, mientras que Guerrero, Nuevo León, Coahuila, San Luis Potosí, Chihuahua, Sinaloa y Tabasco, tienen entre uno y dos casos por estado".

De nada valen El David, Los siete samuráis, Las señoritas de Avignon, La Divina Comedia, El Quijote de la Mancha, La Novena Sinfonía de Beethoven o cualquier otra obra de arte si no somos capaces de entendernos, de saber que los "prójimos" son todos aquellos que nos acompañan hoy en esta odisea que es la vida; somos Ulises modernos, y este viaje que nos ha tocado andar es igualmente trascendente; no importa si se tienen un dios o muchos dioses, el color de piel o de ojos, género, edad, profesión, preferencias personales, sean del índole que sean. Todos tenemos derecho a no guardar silencio.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Un email filtrado alimenta los rumores sobre las ondas gravitacionales

Un email filtrado alimenta los rumores sobre las ondas gravitacionales

El 11 de febrero los responsables del experimento LIGO, un avanzado sistema de detección de las largamente buscadas ondas gravitacionales, ofrecerán en Washington una rueda de prensa para presentar sus últimos avances. La filtración del correo de un investigador apunta a que por fin se podrían haber descubierto estas ondulaciones del espacio-tiempo, cien años después de que Einstein predijera su existencia.

“Primicia… A alguien le va a llegar un Nobel”, aparece en el asunto de un email de Clifford Burgess, físico teórico de la Universidad McMaster en Hamilton (Canadá), quien ha hablado con científicos con acceso a un supuesto artículo donde se podría confirmar la detección de ondas gravitacionales.

“Hola a todos, el rumor sobre LIGO parece real, y al parecer va a salir el 11 de febrero en la revista Nature (sin duda con un comunicado de prensa), así que estad atentos” –señala–. Los espías que han visto el paperdicen que han logrado observar ondas gravitacionales de un agujero negro binario”.

Correo de Clifford Burgess. / Sciencemag.org

“Afirman que los dos detectores las detectaron… y mencionan una detección equivalente a 5,1 sigma. Las masas de los dos agujeros negros inicialmente eran de 36 y 29 masas solares pero de 62 al final. Aparentemente la señal es espectacular… Woohoo! (Espero)”, exclama Burgess. Los físicos consideran que una significación estadística superior a 5 sigma en una señal ya es lo sufientemetemente fuerte como para reclamar un descubrimiento.

Este correo ha despertado gran expectación porque el hallazgo supondría una prueba que los físicos llevan buscando desde hace décadas. Einstein planteó hace cien años la curvatura del espacio-tiempo, pero además, que objetos masivos acelerados –como agujeros negros fusionándose o explosiones de supernovas– pueden cambiar esa curvatura y producir ondas gravitacionales.

La filtración del correo de Burgess, a través de Twitter, no hecho más que aumentar los rumores anteriores sobre el descubrimiento de estas ondas, pero lo que sí es cierto es que este jueves los responsables del experimento LIGO –al que se menciona en el mail– harán públicos sus últimos resultados en Washington (EE UU).

El equipo internacional del Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory (LIGO, Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales) trabaja con dos potentes detectores en sus centros estadounidenses de Hanford (Washington) y Livingston (Luisiana). Sus interferómetros hacen rebotar luz láser entre espejos situados en los extremos opuestos de kilométricos tubos de vacío para detectar el paso de las ondas gravitacionales.

Desde España, participa en este proyecto el Grupo de Relatividad y Gravitación de la Universidad de las Islas Baleares, donde también se ha organizado una presentación paralela a la de sus colegas en Washington. La expectación es máxima, porque este jueves se podría confirmar un fenómeno que Albert Einstein predijo hace un siglo.

jueves, 4 de febrero de 2016

¿Trazos o bytes?, ¿a dónde va la cultura?

¿Trazos o bytes?, ¿a dónde va la cultura?

Raúl Humberto Muñoz Aragón

El avance tecnológico que inició en los últimos 25 años del siglo XX ha derivado en una serie de cambios en el hacer y pensar de la sociedad, modificando con ello culturas, lo que ha impactado en las formas de actuar, de relacionarnos, de interactuar, todo ello dando como resultado un cambio en el individualismo y la personalidad de hombres y mujeres.

Las posibilidades que ahora tenemos a nuestra disposición, no sólo han acortado distancias geográficas, sino que han planteado retos que aún no son asimilados en toda su magnitud; áreas como la educación, el trabajo, la política, la comunicación, son algunas de las grandes esferas que han recibido un gran embate que les plantea cambios que no se han llevado con la celeridad que los tiempos actuales suponen.

En esta primera parte del siglo XXI, ha puesto a disposición de grandes sectores de la sociedad dispositivos tecnológicos que implican cambios en formas de conducta e interacción, modificando el desarrollo integral de los hombres y mujeres del presente. Entre estos cambios, se encuentra el cada vez menos empleado arte de escribir con lápiz o pluma sobre un papel. El reto de la hoja en blanco y todo lo que en ella está inmerso se convierte poco a poco en un vestigio de un pasado que se aleja a una velocidad directamente proporcional al avance tecnológico.

El profesor Stanislas Dehaene, director de la Unidad de Neuroimagen Cognitiva de la INSERM-CEA en Francia, comentó que "es un hecho bien conocido … que aprender a escribir con la mano, al mismo tiempo que aprender a leer, facilita la lectura mediante el desarrollo de la motricidad fina…", ocurre que una de cada tres personas no han escrito a mano en los últimos seis meses, aunado que en Finlandia ya no enseñan escritura en la escuela y la caligrafía es un viejo recuerdo de un pasado que se va perdiendo en el tiempo desplazada por la tecnología moderna que ha avanzado exponencialmente en los últimos 20 años, por sólo colocar una cifra.

Recientes investigaciones en Neurociencia indican que escribir utilizando sólo una pantalla táctil o un teclado es un factor que puede afectar el desarrollo del cerebro, de manera muy particular en los niños que están aprendiendo a leer. Esto es importante de tomar conciencia y sin demeritar el gran avance en múltiples facetas que la tecnología ha traído a la vida cotidiana.

El desarrollo de equipos electrónicos y digitales, tales como smartphones, tabletas, laptops y diversas formas en que la computación se ha adueñado de los espacios, no sólo académicos, sino también personales, laborales y familiares, están modificando mucho del hacer cultural del ser humano. Este avance tecnológico, además de poner fin a una tradición cultural que se remonta al inicio de la civilización, y que muy probablemente fue uno de sus detonantes, la escritura, y habría que comentar que si ésta desaparece como objeto cultural, habría que preguntarnos si con ella ¿vamos a perder también un elemento de nuestra individualidad? Esta es una de las interrogantes que se están planteando en los círculos de la Neurociencia ante los cambios de conductas y de tradiciones como el simple escribir a mano y las alteraciones que puede ocasionar.

De acuerdo con estudios de la última década realizados por neurocientíficos de todo el mundo, escribir es una actividad que permite ejercitar el cerebro, estableciendo que el aprendizaje de escribir con una pluma es más beneficioso para los niños que las habilidades de que se desarrollan utilizando el teclado.

Nuestra escritura a mano puede revelar mucho sobre nuestra personalidad, pero ¿cómo podemos mantener nuestra individualidad en línea? Sin duda, habrá una respuesta a esta y otras interrogantes similares, todas orientadas a una nueva definición de los seres humanos, haciendo mayor la brecha entre los jóvenes del futuro próximo con sus pares en las décadas pasadas, todo producto de un incontable cúmulo de dispositivos modernos que sin duda facilitan el hacer del mundo actual.

Videojuegos, smartphones, computadoras en todas sus variantes, Internet, Redes Sociales virtuales de todo tipo y para toda necesidad y capricho, relojes inteligentes… y así una lista incontable de gadgets que están al alcance de nuestras manos; pero ojo, no todo es negativo, sólo que es diferente y a ello hemos de adecuar los haceres y pensamientos, mismos que definirán nuevas formas de individualidad y definición de la personalidad.

lunes, 1 de febrero de 2016

Por qué es mejor que sigamos escribiendo a mano

Por qué es mejor que sigamos escribiendo a mano

BBC, iWonder

31 enero 2016

¿Qué es más poderoso, el teclado o el lápiz?

Una de cada tres personas no han escrito a mano en los últimos seis meses. En Finlandia ya no enseñan escritura en la escuela. La caligrafía está siendo eclipsada totalmente por la tecnología moderna.

Esto a pesar de que la investigación en neurociencia indica que escribir utilizando sólouna pantalla táctil o el teclado puede afectar el desarrollo del cerebro, sobre todo el de los niños que están aprendiendo a leer.

Así que debemos ser conscientes de hacia dónde queremos ir.

Además de poner fin a una tradición cultural que se remonta al inicio de la civilización, si la escritura se desvanece, ¿vamos a perder también un elemento de nuestra individualidad?

Escribir a mano para ejercitar el cerebro

En la última década, la investigación con imágenes cerebrales le ha ayudado a los neurocientíficos a entender que aprender habilidades tales como la escritura a mano y tocar un instrumento musical puede cambiar realmente la estructura del cerebro.

Lo que es más, que el aprendizaje de escribir con una pluma es más beneficioso para los niños que las habilidades de teclado.

El profesor Stanislas Dehaene, director de la Unidad de Neuroimagen Cognitiva de la organización francesa INSERM-CEA, dice: "Es un hecho bien conocido ahora que aprender a escribir con la mano, al mismo tiempo que aprender a leer facilita la lectura mediante el desarrollo de la motricidad fina".

Lóbulos frontales: Situados detras de la frente, participan en funciones mentales superiores, como el reconocimiento de las consecuencias de las acciones y la memoria. Están vinculados a la escritura, el habla, movimiento, razonamiento, juicio, planeación y resolución de problemas.Lóbulos parietales: Son importantes para escribir y leer, pues interpretan las palabras y el lenguaje. Combinan además información sensorial como orientación espacial y navegación, y son el área principal de recepción sensorial para el sentido del tacto.Lóbulos temporales: Situados a los lados del cerebro, detrás de la sien, ayudan a procesar la información auditiva de los oídos. El proceso de escribir algo con lápiz y papel ayuda a activar una colección de células en estos lóbulos conocidas como sistema de activación reticular. Las estructuras de estos lóbulos son vitales en la consolidación de información de corto plazo a largo plazo.Lóbulos occipitales: Ubicados en la parte baja del cerebro, reciben y procesan la información visual de los ojos, que luego es enviada a otras partes del cerebro. Eso nos ayuda a leer y escribir al reconocer palabras, formas y colores.¿Qué dice tu forma de escribir de ti?

Cuando la grafóloga Elaine Quigley recibe una carta de un completo desconocido, tiene una idea de cómo es antes de empezar a leerla.

Aquí revela algunas de las características clave que se pueden deducir de la escritura de una persona.

La gente cuya escritura se inclina hacia adelante, usualmente está interesada en conectarse con el mundo exterior y necesita estar involucrada con él. Generalmente son considerados extrovertidos.

Si se inclina hacia la izquierda, generalmente son más autónomos, les gusta hacer las cosas a su manera y proteger su independencia.

La escritura vertical muestra independencia. Los pronombres fuertes y simplificados demuestran que la persona está a gusto consigo misma y tiene confianza. Lo que ves es lo que es. Generalmente tratan de ser justos al juzgar.

Una escritura madura y bien desplegada. La zona inferior simplificada denota una vida pública, al tener curvas y abrirse hacia la derecha. La línea de la 'd' corta muestra sagacidad, y la forma de vincular las palabras, persuasión.

Trazos firmes y pronombres personales claros y simples revelan claridad de pensamiento. Las largas extenciones superiores e inferiores comparadas con la pequeña zona del medio indican que este escritor necesita retos para demostrar cuánto puede lograr.

Trazos firmes y una fuerte inclinación hacia la derecha, con letras angostas, muestran determinación para lograr lo que quieren si es importante para ellos.

La escritura delicada como un hilo, que es legible y se desliza sin problema por el papel corresponde a una persona flexible, que opera intuitivamente cuando maneja situaciones difíciles.

Si las líneas hacen curvas hacia arriba, el escritor puede estar enardecido por un desafío, pero quiere tener éxito pronto y después quizás se quedará sin fuerzas.

Letra cursiva pequeña muy inclinada hacia la derecha denota un escritor deseoso de estar en control de un proyecto y trabajar con firmeza bajo requerimientos claros, así como contar con el acuerdo de los demás con la propuesta.

Esta forma de escribir muestra individualidad y un estilo de pensar educado, de manera que el escritor cuya actitud es confiada pero abierta a las ideas de los demás. Pueden encontrar soluciones rápidas a problemas inesperados.

Las claves del éxito

Nuestra escritura a mano puede revelar mucho sobre nuestra personalidad, pero ¿cómo podemos mantener nuestra individualidad en línea?

¿Cómo destacarse entre la multitud si todos los teclados son iguales?

Muchos de los matices del lenguaje en línea se remontan a 1337. Para aquellos atrapados en la Edad Media, no estamos hablando del año.

1337 5p34k o escritura Leet -pronunciado lit y provenienente de élite- se originó en la década de 1980 e incluye la sustitución de letras con números, la reducción de oraciones a acrónimos y faltas de ortografía deliberadas en las palavraz.

m!r4 (0m0 35(r!80 1337, ¿7u 10 pu3d35 h4(3r 45í d3 8!3n? quiere decir: Mira cómo escribo leet, ¿tú lo puedes hacer así de bien?

Esta estilización es utilizada por muchos para expresar la individualidad en el mundo virtual.

Hay También Los Que Buscan Individualidad Saliéndose De Lo Convencional, Por Ejemplo Usando Mayúsculas En Cada Palabra De Sus Mensajes.

Algunos no pueden enfatizar lo suficiente que el punto final es lo. Mejor. Del. Mundo. Mientras que otros expresan significado a través de los memes populares o hashtags: #thestruggleisreal.

Cada vez más, las imágenes se utilizan para transmitir el significado y la expresión personal. Muchas personas tienen un emoji favorito -el 'lenguaje' que más rápido ha crecido en la historia-, mientras que más de 700 millones de fotos se comparten en WhatsApp Messenger a diario.

Por supuesto, muchas personas no hacen nada de lo anterior, pues prefieren utilizar las palabras y las estructuras tradicionales. Eso en sí mismo es una expresión de la individualidad, y es el estilo del escritor el que expresa la personalidad.

Las herramientas pueden ser las mismas pero hay una amplia gama de ellas. Es la manera en las que las utilizas lo que puede transmitir tu individualidad.

domingo, 31 de enero de 2016

La realidad con la que convivimos es una simulación de nuestro cerebro

“La realidad con la que convivimos es una simulación de nuestro cerebro”

Dos neurocientíficos y un experto en inteligencia artificial hablan sobre los engaños del cerebro, las emociones y la toma de decisiones y la creación de máquinas inteligentes

DANIEL MEDIAVILLA

31 ENE 2016 - 04:04 CST

Facundo Manes, Susana Martínez-Conde y Raúl RojasCARLOS ROSILLO

Susana Martínez-Conde, directora dellaboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Barrow (Phoenix, EEUU), muestra el que quizá sea el único vídeo donde es posible ver feo a Brad Pitt. El actor estadounidense aparece con el mismo rostro de siempre, junto a otros compañeros de profesión, pero un pequeño detalle lo trastoca todo. Una simple cruz en el centro de la imagen, en la que el observador ha de fijarse mientras se suceden las caras, cambia el punto de vista y las expectativas del que mira que pasa a comparar unos rostros con otros convirtiendo en extremas las diferencias entre sus rasgos.

La investigadora española utilizó este y otros ejemplos durante una presentación en la Casa de América de Madrid para mostrar que aunque “existe una realidad ahí fuera, nosotros no interactuamos con ella”. La única realidad con la que convivimos de verdad es una simulación creada por nuestro cerebro que a veces coincide con lo real y a veces no”, añade. En el mismo encuentro en torno a lo que se sabe sobre el cerebro, compartió su conocimiento con otros dos investigadores iberoamericanos: Facundo Manes, neurocientífico y rector de la Universidad Favaloro de Buenos Aires, y Raúl Rojas, experto en inteligencia artificial de la Universidad Libre de Berlín. Los tres trabajan para entender cómo nos acerca a la realidad ilimitada nuestro cerebro limitado y, en el caso de Rojas, qué posibilidades tenemos de inventar inteligencias mecánicas que nos echen una mano con la vida.

Lo más alto de la inteligencia es la mentira, porque para mentir he de tener un modelo mental del otro

“Muchas veces pensamos en la visión como una experiencia pasiva, pero siempre es dinámica y activa”, continúa Martínez-Conde, que investiga las bases neuronales de nuestra experiencia subjetiva. “El cerebro siempre está buscando información y con los pocos aspectos que percibe después completa la información”, continúa.

Manes recuerda también otra particularidad de nuestra manera de acercarnos al mundo. Aunque nos gusta pensar que somos seres racionales, las decisiones nunca se toman después de un análisis frío de los datos. “Durante mucho tiempo se consideró que para tomar una decisión racional debíamos dejar las emociones de lado. Hoy sabemos que las emociones y la razón trabajan en tándem en la toma de decisiones”, señala el científico argentino.

Esas emociones tienen una base biológica generada por millones de años de evolución. Los ancestros humanos, en su lucha por la supervivencia, se acostumbraron a clasificar el mundo entre nosotros y ellos, asignando emociones contrapuestas a cada uno de los grupos. “Nosotros en Chile hicimos un experimento con chilenos mapuches y no mapuches, poniéndoles electrodos y mostrándoles fotos de ambos grupos sociales”, cuenta Manes. “En cuestión de milisegundos el cerebro se da cuenta de si la foto pertenece a su etnia o no y si pertenece lo asocia con algo positivo y si no con algo negativo”, afirma. “Por este motivo va a ser difícil solucionar el tema palestino y judío desde una oficina en Washington, porque biológicamente en el cerebro ya tenemos prejuicios contra el que es diferente a nosotros y justamente la clave de la armonía es buscar puentes con el que piensa distinto”, señala. “Entendiendo el mecanismo de la empatía no solo vamos a poder ayudar a pacientes con problemas de déficit de interacción social, como la esquizofrenia o el autismo. También entenderemos fenómenos sociales como conflictos que escapan a la lógica y tienen más que ver con impregnaciones biológicas de la historia personal que pasa de generación en generación”, concluye.

Biologicamente en el cerebro tenemos prejuicios contra el que es distinto de nosotros

Raúl Rojas considera que la neurociencia puede ser una inspiración para la inteligencia artificial, aunque cree que su función no consiste en recrear cerebros humanos. “En inteligencia artificial, entre los 50 y los 90 el esfuerzo se dirigió a resolver problemas combinatorios aplicando reglas una detrás de otra”, apunta. “El ejemplo típico es el ajedrez. Los humanos juegan reconociendo patrones, conociendo la situación del juego y haciendo después los movimientos, pero una persona no está calculando millones de movimientos en su cabeza”, explica. “La computadora calcula esas alternativas de movimientos propios y contrarios y como es muy buena haciéndolo las máquinas ya ganan a los humanos al ajedrez con esa solución de fuerza bruta”.

Desde los 90, el interés está en los problemas que los humanos resuelven de manera subconsciente. “Reconocer caras, traducir un idioma o conducir un automóvil se hace sin conciencia. Yo puedo conducir, llegar a mi casa y no sé cómo he llegado”, ejemplifica. “Con estas ideas hemos desarrollado robots futbolistas que juegan muy bien al fútbol. De hecho, cuando empezamos a desarrollarlos uno podía tomar el joystick y jugar contra los robots y ganarles, pero ahora juegan tan rápido y tan bien que no hay manera”, explica.

Aunque los robots pueden ganar a los humanos en muchas cosas, aún quedan espacios en los que los humanos tienen ventaja. Por ejemplo, la mentira. “Lo más alto de la inteligencia es la mentira en el sentido de que si yo le cuento mentiras a una persona tengo que saber qué sabe esa persona, tengo que tener un modelo mental de la persona para que me crea las mentiras”, explica Rojas. “Por eso es tan difícil decir mentiras, porque cuando lo agarran a uno por un lado con una información que no cuadra, hay que cambiar la historia y rehacerla inmediatamente. El test de Turing consiste en que la computadora cuente mentiras al humano para parecer humana, pero para hacer eso tiene que tener un modelo mental de la otra persona”, indica.

Emociones y razón trabajan en tándem en la toma de decisiones

En este sentido Manes recuerda que “un grupo de investigadores de Oxford encontró una correlación entre la capacidad de engaño táctico de una especie y su capacidad cerebral”, algo que puede indicar que esa capacidad fue un salto evolutivo más allá de lo social que nos hizo humanos. Martínez-Conde discrepa de sus colegas sobre la mentira como actividad humana por excelencia: “Tenemos una capacidad más refinada de engaño como una capacidad más refinada en muchas cosas, pero hay muchos engaños en el mundo animal, desde el mimetismo o el camuflaje en insectos a otros más sofisticados en algunos primates”. “En mi investigación me he interesado en por qué funcionan los trucos de magia en el cerebro. Es fácil engañar a un animal y lo hacen entre ellos, pero no creo que la magia funcione en un animal. Lo que es diferente para una persona en un espectáculo de magia, esta capacidad de asombro y maravilla es lo que nos hace humano”, afirma. Rojas sin embargo considera que sin un modelo mental del otro y un conocimiento de la diferencia entre la verdad y la mentira, lo que se está haciendo es simplemente despistar al rival, algo distinto del engaño.

El engaño, pero de uno mismo, es otro de los mecanismos de adaptación humana para gestionar el mundo con un cerebro limitado. Muchas veces tomamos una decisión y la justificamos aunque haya indicios de que ha sido un error. “Existe una gran inercia a mantener la opinión una vez que decidimos”, explica la investigadora. “Es un mecanismo de atajo mental, la disonancia cognitiva. Después de tomar una decisión no puedo cuestionarla todo el rato porque no tienes los recursos neurales para estar analizando de nuevo los datos una y otra vez”, añade.

Tras siglos de investigación, cree Martínez-Conde que será posible conocer al detalle la biología cerebral y, si la tecnología del futuro lo permite, construir una máquina con las capacidades del cerebro humano. Rojas, sin embargo, no cree que eso vaya a suceder, por cuestiones técnicas y por falta de interés. “No creo que una computadora, que puede ser muy rápida para tomar decisiones y mejores que las personas al poder sopesar más información, vaya a tener una inteligencia como nosotros. También porque las emociones juegan un papel muy importante en la toma de decisiones humana, y no creo que una computadora vaya a tener emociones”, explica. Además, en opinión de Rojas “no se puede reconstruir un cerebro con computadoras digitales porque el cerebro es un sistema analógico y en sistemas analógicos el mejor modelo con lo que sabemos actualmente es el sistema analógico mismo”. “Para construir cerebros humanos la mejor manera que tenemos ahora es tener hijos”, concluye.

sábado, 30 de enero de 2016

Los textos atribuidos a Einstein que no son suyos

Los textos atribuidos a Albert Einstein que no son suyos

Por César Noragueda el 30 de enero de 2016, 19:01

Algo tan deshonesto como falsificar la autoría de cualquier declaración con el propósito sacar algún tipo de provecho, normalmente ideológico pero siempre ilegítimo, no es una práctica reciente. La Iglesia Católica o alguno de sus integrantes, por ejemplo, introdujo con calzador una referencia a Jesucristo, una interpolación, en las

Antigüedades judías (c. 93 a. C.) del historiador no cristiano Flavio Josefo con la objetivo de que sirvieran como una prueba documental respetable de su existencia, pues provenía de un no creyente. Como Konrad Kujau, que vendió a un periodista unos falsos diarios de Adolf Hitler por dos millones y medio de marcos alemanes en 1983.A quien más parece que se ha utilizado para legitimar ideas que no le son propias es el científico Albert Einstein

Pero desde que el uso de internet y de las redes sociales se ha generalizado, una de dos: se han multiplicado las atribuciones de falsarios o con las nuevas tecnologías se les ha dado mayor visibilidad. Y a algunos ya nos cansa sobremanera tropezarnos con un texto que considera a los hijos “un regalo de Dios” con la firma del ateo José Saramago, o filosofías cursis y de baratillo escritas con un estilo más que mediocre que se hacen pasar por ideas de Gabriel García Márquez, de Julio Cortázar y otros. Sin embargo, aquel a quien más parece que se ha utilizado para legitimar ideas que no le son propias es el científico Albert Einstein, yaquí os traigo un ramillete de sus textos apócrifos.

Dios y la religión según Einstein

Comencemos con la que es, quizá, la frase más famosa de Einstein gracias a los que han pretendido convertirlo en un creyente: “Dios no juega a los dados con el Universo”. En realidad, la referencia completa, que pertenece a una carta que le escribió al matemático Cornelius Lanczos, es la que sigue: “Usted es la única persona que conozco que tiene la misma actitud hacia la física que yo tengo: la creencia en la comprensión de la realidad a través de algo básicamente simple y unificado... Parece difícil echar un vistazo a las cartas de Dios. Pero que él juega a los dados y usa métodos «telepáticos»... es algo que no puedo creer ni por un momento”. Su intención es referirse a la esencia comprensible y ordenada del cosmos, no a una creación divina. Su pensamiento era cercano al panteísmo, es decir, la naturaleza era por lo que sentía devoción.El pensamiento de Einstein era cercano al panteísmo, es decir, la naturaleza era por lo que sentía devoción

Baste leer esta explicación suya: “… es mentira todo lo que ustedes han leído acerca de mis convicciones religiosas, una mentira que se repite sistemáticamente. No creo en un Dios personal y no lo he negado nunca, sino que lo he expresado muy claramente. Si hay algo en mí que pueda llamarse religioso es la ilimitada admiración por la estructura del mundo, hasta donde nuestra ciencia puede revelarla”; o este fragmento de una carta que le escribió al filósofo Eric Gutkind: “La palabra Dios para mí no es más que la expresión y el producto de la debilidad humana; la Biblia es una colección honorable, pero primitiva, de leyendas no obstante bastante infantiles”.

Por eso, si uno se da de narices con la firma de Einstein bajo estas palabras: “Quizás se podría describir la situación diciendo que Dios es un matemático de primer orden y que usó unas matemáticas muy avanzadas para construir el universo”, debe estar seguro de que se trata de una falsa atribución. Y, de hecho, estaría en lo cierto, porque es una frase del físico teórico Paul Dirac.Einstein: "La Biblia es una colección honorable, pero primitiva, de leyendas no obstante bastante infantiles"

Sí, es verdad que Einstein también dijo: “La ciencia sin religión está coja y la religión sin ciencia está ciega”, pero no se refería a las religiones institucionalizadas ni, por supuesto, a las creencias irracionales, sino a su propia idea del concepto: “Soy un no-creyente profundamente religioso. De alguna forma, esta es una nueva clase de religión. (…) Nunca he atribuido a la Naturaleza ningún propósito u objetivo, ni nada que pueda entenderse como antropomórfico. Lo que yo percibo en la Naturaleza es una estructura magnífica que solo podemos comprender muy imperfectamente, y eso debe llenar a cualquier ser pensante de un sentimiento de humildad. Este es un sentimiento genuinamente religioso que nada tiene que ver con el misticismo”.

Incluso le han atribuido una afirmación que algunos pretenden que se refiere a una moralidad innata de origen divino: “Hay dos cosas que me admiran: el cielo estrellado fuera de mí y el orden moral dentro de mí”, pero ni siquiera le pertenece, pues es lo que más o menos escribió Immanuel Kant en su Crítica de la razón pura. Y seguro que os habéis topado en algún momento en las redes con una historia viral sobre un niño, luego revelado como un jovencísimo Einstein, que discute con un profesor y le dice: “El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos”. Por supuesto, es algo que nunca ocurrió.

Otras cosas que Einstein nunca dijo

El científico alemán tampoco es autor de otras frases que circulan por la red como una plaga. “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”, que también se le atribuye erróneamente a Mark Twain y a Benjamin Franklin, aparece en la novelaSudden Death, que Rita Mae Brown publicó en 1983. “Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, casi seguro que tiene razón. Cuando afirma que algo es imposible, probablemente está equivocado”, una de las leyes de Arthur C. Clarke, puede leerse en su libro Profiles of the Future, de 1962.

Fue el físico teórico Richard Feynman, y no Einstein, quien soltó: “Creo que puedo decir con seguridad que nadie entiende la mecánica cuántica”; en un documento de 1963, el sociólogo Edward Bruce Cameron, y no Einstein, escribió esto: “… no todo lo que se puede contar cuenta, y no todo lo que cuenta puede ser contado”; y el antropólogo Ashley Montagu dijo en una entrevista con el propio Einstein, y no este, que “las leyes internacionales existen solo en los tratados de leyes internacionales”.La teoría de la relatividad de Einstein no tiene nada que ver con relativizar la moral y ni mucho menos las verdades, sino con la física

El economista Ernst Friedrich Schumacher, en su libro Small Is Beautiful: Economics as if People Mattered, de 1973, señaló: “Cualquier tonto inteligente puede hacer las cosas más grandes, más complejas y más violentas. Se necesita un toque de genio —y mucho valor— para moverse en la dirección opuesta”, no Einstein. “Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil” tampoco es una frase suya; ni: “Todo es energía y eso es todo lo que hay. Sincronízate con la frecuencia de la realidad que quieres y no podrás hacer otra cosa que conseguirla. No puede ser de otra manera. Esto no es filosofía. Es física”, un despropósito pseudocientífico del todo impropio de él.

Como pensar que “todo es relativo”, una malinterpretación de su teoría de la relatividad, formulada para resolver la incompatibilidad entre la mecánica newtoniana y el electromagnetismo y que, por tanto, no tiene nada que ver con relativizar la moral y ni mucho menos las verdades.

Y lo último que me he encontrado en las redes es una supuesta carta de Einstein a su hija Lieserl, a la que dieron en adopción y él no conoció nunca, tan disparatada que parece mentira que alguien pueda tragarse que le es propia: “Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal (…). Esta fuerza universal es el Amor (…). El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor”.Engañan y utilizan la reputación de una persona valiosa como Einstein, ejemplo de inteligencia, para tratar de refrendar sus sinsentidos

Al margen del teísmo inadmisible y esas mayúsculas ridículas, lo que más abofetea al sentido común de la carta apócrifa es esto: “Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E=mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites”. A la vista de lo anterior, lo que parece que no tiene límites es la indecencia de aquellos que engañan y utilizan la reputación ganada por una persona valiosa como el científico alemán, ejemplo de inteligencia, para tratar de refrendar sus sinsentidos. Si Einstein levantara la cabeza…