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jueves, 4 de febrero de 2016

¿Trazos o bytes?, ¿a dónde va la cultura?

¿Trazos o bytes?, ¿a dónde va la cultura?

Raúl Humberto Muñoz Aragón

El avance tecnológico que inició en los últimos 25 años del siglo XX ha derivado en una serie de cambios en el hacer y pensar de la sociedad, modificando con ello culturas, lo que ha impactado en las formas de actuar, de relacionarnos, de interactuar, todo ello dando como resultado un cambio en el individualismo y la personalidad de hombres y mujeres.

Las posibilidades que ahora tenemos a nuestra disposición, no sólo han acortado distancias geográficas, sino que han planteado retos que aún no son asimilados en toda su magnitud; áreas como la educación, el trabajo, la política, la comunicación, son algunas de las grandes esferas que han recibido un gran embate que les plantea cambios que no se han llevado con la celeridad que los tiempos actuales suponen.

En esta primera parte del siglo XXI, ha puesto a disposición de grandes sectores de la sociedad dispositivos tecnológicos que implican cambios en formas de conducta e interacción, modificando el desarrollo integral de los hombres y mujeres del presente. Entre estos cambios, se encuentra el cada vez menos empleado arte de escribir con lápiz o pluma sobre un papel. El reto de la hoja en blanco y todo lo que en ella está inmerso se convierte poco a poco en un vestigio de un pasado que se aleja a una velocidad directamente proporcional al avance tecnológico.

El profesor Stanislas Dehaene, director de la Unidad de Neuroimagen Cognitiva de la INSERM-CEA en Francia, comentó que "es un hecho bien conocido … que aprender a escribir con la mano, al mismo tiempo que aprender a leer, facilita la lectura mediante el desarrollo de la motricidad fina…", ocurre que una de cada tres personas no han escrito a mano en los últimos seis meses, aunado que en Finlandia ya no enseñan escritura en la escuela y la caligrafía es un viejo recuerdo de un pasado que se va perdiendo en el tiempo desplazada por la tecnología moderna que ha avanzado exponencialmente en los últimos 20 años, por sólo colocar una cifra.

Recientes investigaciones en Neurociencia indican que escribir utilizando sólo una pantalla táctil o un teclado es un factor que puede afectar el desarrollo del cerebro, de manera muy particular en los niños que están aprendiendo a leer. Esto es importante de tomar conciencia y sin demeritar el gran avance en múltiples facetas que la tecnología ha traído a la vida cotidiana.

El desarrollo de equipos electrónicos y digitales, tales como smartphones, tabletas, laptops y diversas formas en que la computación se ha adueñado de los espacios, no sólo académicos, sino también personales, laborales y familiares, están modificando mucho del hacer cultural del ser humano. Este avance tecnológico, además de poner fin a una tradición cultural que se remonta al inicio de la civilización, y que muy probablemente fue uno de sus detonantes, la escritura, y habría que comentar que si ésta desaparece como objeto cultural, habría que preguntarnos si con ella ¿vamos a perder también un elemento de nuestra individualidad? Esta es una de las interrogantes que se están planteando en los círculos de la Neurociencia ante los cambios de conductas y de tradiciones como el simple escribir a mano y las alteraciones que puede ocasionar.

De acuerdo con estudios de la última década realizados por neurocientíficos de todo el mundo, escribir es una actividad que permite ejercitar el cerebro, estableciendo que el aprendizaje de escribir con una pluma es más beneficioso para los niños que las habilidades de que se desarrollan utilizando el teclado.

Nuestra escritura a mano puede revelar mucho sobre nuestra personalidad, pero ¿cómo podemos mantener nuestra individualidad en línea? Sin duda, habrá una respuesta a esta y otras interrogantes similares, todas orientadas a una nueva definición de los seres humanos, haciendo mayor la brecha entre los jóvenes del futuro próximo con sus pares en las décadas pasadas, todo producto de un incontable cúmulo de dispositivos modernos que sin duda facilitan el hacer del mundo actual.

Videojuegos, smartphones, computadoras en todas sus variantes, Internet, Redes Sociales virtuales de todo tipo y para toda necesidad y capricho, relojes inteligentes… y así una lista incontable de gadgets que están al alcance de nuestras manos; pero ojo, no todo es negativo, sólo que es diferente y a ello hemos de adecuar los haceres y pensamientos, mismos que definirán nuevas formas de individualidad y definición de la personalidad.

martes, 30 de septiembre de 2014

Sueños de Libertad

SUEÑOS DE LIBERTAD/Raúl Humberto Muñoz Aragón

He recorrido las calles de Florencia en incontables ocasiones; a veces, con toda tranquilidad y calma, disfrutando cada espacio, prolongando al máximo cada momento, inmerso en sus detalles, envuelto en sus olores; otras, por el contrario, presuroso, abrumado por sus historias, por las intrigas que también están ahí presentes, por su grandeza, angustiado; la he recorrido con miedo, asustado, agitado, con asombro y sorpresa, pero también en paz, con la emoción con que nos envuelve su presencia, enamorado de la mano de mi mujer.











En sus plazas, he presenciado la fuerza de las palabras, las ideas y el talento de Leonardo y Miguel Ángel, compartido sus debates; he acompañado al enorme Dante Alighieri, me he emborrachado con Giovanni Boccaccio contando historias "non sanctas" hasta altas horas de la noche, riéndonos del clero y de los poderosos y divinizando la Comedia, retándonos a seguir los pasos de Dante en su mítico viaje, cada uno con su Beatriz personal.
He sido testigo presencial de la evolución de la ciudad, amándola y temiéndole, pero siempre anhelando sentarme frente al David y brindar por su creador, el mismo que me embelesó en la Sixtina, inmerso en la fuerza del Juicio Final, con un Caronte ansioso por transportarnos de un lado al otro de la barrera entre éste y el otro mundo que es el río Aqueronte.
En el viaje de mi vida he encontrado, padecido y compartido la angustia e incertidumbre de Josef K., que en medio de un aparato burocrático y coercitivo ve cómo su vida se trastoca sin sentido, sin razón alguna, igual que le ocurre, aunque en otro sentido, a Gregor Samsa; el primero, un gerente bancario, el segundo, un comerciante de telas que tras una vida anodina ésta los devora y los arroja a una plena de fantasía donde la sorpresa los acosa conforme pasan los segundos.
En mi camino, me he topado con personajes de lo más disímbolos, desde el "divino" Marqués que alimenta sueños húmedos en la adolescencia (y la madurez también) hasta dictadores y luchadores enemigos de molinos, encontrando toda la gama de sentimientos y emociones que el alma necesita, desde participar como buscador en un partido de Quidditch, hasta ser testigo en una banca sucia en algún parque de Checoslovaquia del inicio por la vida de Jaromil o escuchar las disertaciones e historias de Goggins, quien me fascinó hasta la idolatría, sin olvidar a Cartaphilus, ese judío que odia serlo y que navega en uno de los muchos libros olvidados, valga la paradoja si la hay.
Al lado de Juan Preciado, recorrí la mente y corazón del mundo, cautivando la imaginación de todos aquéllos que fueron testigos, entre ellos, de Carlos Fuentes, García Márquez o Borges, que quedaron tan maravillados con este emblemático viaje a Comala como cualquiera que lo haya vivido, una historia de vida equiparable con el paso que por Dublín realizó Leopold Bloom.
Alguna vez, en todo este trayecto, conocí a Ana Fernández, dueña de una vida no vivida como muchos hombres y mujeres encerrados en la cotidianidad, tan ajenos a la realidad como aquel borracho del tercer planeta que bebía para olvidar la vergüenza de ser borracho, o ese hombre de negocios tan "poposo" que por contar estrellas en su afán de poseerlas se perdía de la magia que en ellas hay. Mi encuentro con Ana fue fortuito, pero maravilloso, pues llegué en el justo instante en que los sueños se apoderaron de su vida y le dieron sentido, a pesar de los desaguisados familiares que esto ocasionó.
Creo como Umberto Eco que hay que darle oportunidad a la infancia a jugar sus guerras con la dignidad que una pistola de agua puede darnos, con el soporte de soldados de plomo o de plástico, da igual; claro, con Santo y Blue Demon de nuestro lado. Creo firmemente que la libertad se construye en el aprendizaje, a través de las ideas y los sueños que nos anteceden y que sin duda nos precederán soñados e ideados por nosotros mismos; que los molinos de viento están ahí para enseñarnos que no son invencibles, que siempre estará Penélope esperando por nosotros.
Hoy, la violencia en México está en boga, no sólo asaltos o homicidios, también hay un gobierno engolosinado en el poder, políticos que mienten aberrantemente, que cambian sus convicciones e ideologías como si de calcetines se tratara; una violencia que es alimentada por una ignorancia pantagruélica de aquéllos que tendrían la obligación de guiar los destinos del país.
Sin duda, el arte es un buen camino para cambiar el medio por el cual la violencia puede desaparecer, donde soñar con la libertad sea redundante. El arte nos puede llevar a la Florencia de nuestros sueños.

Imágenes / jueves 12 de jun 2014, 9:40am / EL SIGLO DE TORREÓN
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1005097.imagenes.html

lunes, 18 de agosto de 2014

ENCUENTROS / Raúl Humberto Muñoz Aragón
Es menester, para una vida digna, luchar día a día por no perder la infancia en nosotros; a pesar del paso de los años que sólo acumula edad y al no entenderla, nos tornamos más amargos. Es menester ver el mundo con los ojos de niño, que a fin de cuentas ése es el mundo más cierto, hoja en blanco que sin prejuicios lo disfruta a plenitud. En esos ayeres de nuestra infancia, están las certezas; todo es posible siempre, sólo es cuestión de decirlo, desearlo o pensarlo.










Tiempo ha, en mis primeros once y doce años, en los últimos años de mis estudios en la primaria, en la Escuela España, una joven maestra, Rosa Elena, a mí y a otros cuarenta niños, se afanaba por hacernos de conocimiento, nos descubría aquellos elementos que serían el pilar de nuestra formación académica. En sus clases, ya hacia el término de ellas, algunos días (afortunados días pienso), ella se encargaba de descubrirnos el mundo de la mejor manera posible, con la imaginación, desarrollando en nosotros la avidez por saber más. Los últimos minutos de la clase, nos contaba historias, relatos sorprendentes, mágicos, en los cuales aprendíamos del mundo; otros días, nos pedía a nosotros escribir las historias o dibujar aquello que nos interesaba. Eran tardes plenas, llenas de todo lo que la vida requiere.
Esas tardes dejaron para mí el amor por las historias y su destinatario por excelencia, los libros, vehículos que nos llevan por el espacio y el tiempo, a través de culturas y sueños de otros, espacio en que las ideas vuelan y se entretejen en la historia de este mundo nuestro, todo esto gracias a ese entrañable y querido salón de clases que nos acogía tarde a tarde a un grupo tan disímbolo de niños y niñas; ahí estábamos todos, desde "el chiquilín" que obviamente medía casi dos metros (más o menos así me parecía a mí en aquel tiempo) o la chica que con el tiempo se transformó en el cisne de los cuentos, o la niña hermosa que era el sueño primero (y para complicar las cosas, hija del profesor de tercero, gigante en espíritu, Tomás de nombre). Y mi maestra, que alguna vez se refirió de quien escribe como un niño muy inteligente pero muy distraído también. Me hizo el día.
Ahí, en la Escuela Oficial España T.V., se creó mi deseo por no perder el niño que alguna vez fui y he sido; en ella se plantó la semilla que germinaría un par de años después, con el primer libro que yo compré con dinero mío: "Fausto" de Goethe, libro en que cualquier calificativo, explicación o descripción se queda corta; a él le siguió "La Divina Comedia" de Dante, del que habría que decir lo ya dicho de la obra anterior, ambas obras son los cimientos de mi vida como lector; a partir de ellos, llegaron otros en los que la magia y lo esotérico serían el tema central.
Me encontraba en un momento en que el deseo por conocer todas las historias posibles sólo era limitado por la escasez de recursos económicos, mas como en toda historia siempre hay vuelcos, sucedió que cierto día mi hermana mayor llevó unos libros a casa; no sé de dónde los sacó, lo que si recuerdo es que formaban parte de una colección de una revista de temas esotéricos, la Colección Duda: los títulos, "Testimonios de lo insólito", "Ovnis en México", "Los colosos de la Isla de Pascua", "Enigmas científicos de todos los tiempos", "Akenaton, el más grande visionario de Egipto", "La enigmática Zona del Silencio", "¿Se puede comer carne humana?", "La Atlántida, ¿origen de la humanidad?", "Nostradamus, el mayor profeta de todos los tiempos", "Hacia la conquista del Universo", "¿Existen los monstruos marinos?", "¿Quién fue usted en su vida anterior?"… todos ellos alimentaron mis fantasías, trajeron una gran cantidad de libros en los que éstos y otros temas similares fueron la esencia, dejando de lado la Literatura por temas más profanos, pero que con el tiempo dejaron en éste que hoy soy un par de cosas importantes; alimento mi devoción por las historias y la duda permanente que me guía a encontrar las fuentes y los orígenes del conocimiento; sí, cierto, me llevaron a Utopía.
Es en este tiempo, cuando me encontraba inmerso en estas lecturas, que llegó "El libro negro" de Giovanni Papini (mi escritor favorito), quien me regresó a la Literatura, y él junto con Kafka, León Felipe y Sabato se convirtieron en los pilares de mi amor por los grandes libros. Tras ellos, llegaron una pléyade de autores y temas que hoy alimentan mis sueños de infancia.
Ciencia, teología, historia, matemáticas, comunicación, educación, divertimento… hoy tengo varias certezas en mi vida, una de ellas es mi pasión por los libros de papel, ésos que se amontonan en la biblioteca que tenemos en casa, donde más de cuatro mil libros hacen nuestro hogar más cálido, lugar en que los sueños soñados por otros nos anteceden y nos presentan al espíritu humano en toda su magnitud.
 http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/988608.imagenes.html

martes, 6 de diciembre de 2011

Cuando un niño no lee, la imaginación desaparece

Cuando un niño no lee,
la imaginación desaparece

Video tomado de http://www.dailymotion.com/video/x7il9u_literacy-foundation-the-gift-of-rea_shortfilms

Campaña de Literacy Foundation (Canadá) a favor de la lectura infantil.



Y en verdad que nada es más terrible. El fin de la imaginación es uno de los síntomas más tristes que derivará invariablemente en una sociedad ahogada, sometida, derrotada por sus propias miserias; donde tuertos de espíritu (aquellos que coleccionan libros solo porque se ven bien en el librero de su casa, y los compran por metros, guiados únicamente porque sus lomos vistosos van ad hoc con la decoración) guían a una sociedad que no ha aprendido a imaginar un mundo mejor... es menester reencontrar los caminos que nuestro analfabetismo nos ha truncado, quizá así podamos visualizar un México diferente.

martes, 8 de septiembre de 2009

Erótico-Herético-Estético... entre cacofonías te veas

Erótico-Herético-Estético...
entre cacofonías te veas

Raúl Humberto Muñoz Aragón


...odio con especial intensidad a las flores, desde que he sabido que son desvergonzadas exhibiciones sexuales hechas por las plantas para inducir a los insectos a que actúen como intermediarios en la diseminación del polen. Esas poéticas flores que vosotros, personas sabias y virtuosas, oléis con tanta dedicación y ofrecéis galantemente a las castas doncellas no son más que obscenos órganos genitales carnosos y viscosos...
Papini, Giovanni, "Gog - El libro negro" El libro negro, "Sepan cuantos..." num 421, Editorial Porrúa, S.A.; México, 1990, p. 170.


Inicie mi vida en la lectura a través de lo esotérico, lo prohibido, lo oculto. En este proceso de la adolescencia en que se adolece (valga la redundancia) de todo y se sueña con lo mismo, época en que las humedades brotan por los diversos poros de nuestro cuerpo en tiempos y momentos insospechados, provocando en ocasiones desvaríos, en otras reacciones multicolores que se reflejan en nuestro rostro... y otras en algunos lugares púdicos, conocidos y públicos, aunque silenciados.

En una etapa en que las rebeldías alcanzan su cota mas alta, en la cual se determinará en mucho este que hemos de ser. Es aquí, donde Giovanni Papini (1881-1956) y su libro "Il libro nero" (1951) hacen presencia; un loco desequilibrado que anda transitando por el mundo, haciendo y viviendo las aberraciones que soñamos, su Gog; un hombre que quiso ser dios, el autor; y una fecha de nacimiento que en día y mes coincide con la mía, se convierten en guía y faro de mis rebeldías.

Con Goggins-Papini tránsito entre locuras, despertando quimeras dormidas, alimentando imágenes que conducen este andar mío entre letras. Así, llega "Il Diávolo" (1953), y con el una lista de libros prohibidos, textos que no han de leerse, con excomunión cuasi automática. Papini, su Diablo y Gog traen a Baudelaire que en sus flores me enseñan que todo puede y de hecho es poesía, nada es indigno de ella, todo es cantable, soñable, amable.

Una lista de arte inspirada por el diablo que se convirtió en lista de mercado, textos que desde entonces mi empeño se ha evocado a su adquisición. Franz Kafka (1883-1924) con su preludio al surrealismo, Friedrich Nietzsche (1844-1900) con Zaratustra poblando con mis sueños ateos, Niccoló Paganini (1782-1840) y su enfrentamiento con el diablo para conseguir arrancar los lamentos mayores al violín; y entre ellos y muchos más Donatien Francois Alphonse de Sade (1740-1814).

Justina y Julieta, entre vicio y virtud, tránsito continuo en pleno libertinaje, de un lado a otro de desviaciones y aberraciones, inventando y retomando parafilias que hoy son reflejadas en un mundo que pareciera rendirle tributo después de años de silencioso reproche. Era inevitable no caer fascinado ante la anarquía total del divino Marques de Sade, símbolo para los surrealistas que inundaron mis sueños y fantasías. Cuando leí su "La Philosophie dans le boudoir" (1795), el choque entre las utopías, las suyas y las mías, trastocaron conceptos, generando conflictos y problemas de distinción, así pornografía y erotismo se volvieron en cuasi sinónimos, llegando a la conclusión que aún hoy es una de las constantes en mi vida, todo lo escrito ha de ser leído, sin importar temas, forma, calidad o cualidad; hemos de abrir la mente, y discernir en este placer que es siempre la lectura (la cual a veces, inevitablemente nos conduce a placeres non sanctos, pero harto de satisfactorios y divertidos).

El sexo en sus diferentes manifestaciones, platónicos u obsceno, "normal" o "aberrante", en todas sus fobias, filias y parafilias siempre provoca rubores, ansiedades, angustias, risas nerviosas; pero inevitablemente atrae, fascina, seduce; y es por este cúmulo de sentimientos y sensaciones que nos provoca y evoca, que es complicado el salir ileso en su redacción, satanizando como Sade, será siempre punto de referencia, señal que indicara cambios de percepción .Valga como referencia Giovanni Bocaccio (1313-1375) (que con su Decamerón sentó las bases de lo que seria la novela) hasta llegar Pauline Reage y su mítica "Story of O" o el intento fallido de Mario Vargas Llosa y su "Elogio de la madrastra", sin olvidar a Georges Bataille (1879-1962), Vladimir Nabokov (1899-1977) y su sensual "Lolita", Charles Bulowski (1920-1994) y su mundo underground, y una lista que llega hoy a los ciberescritores que entre literatura pulp y gore, dan libre tránsito a ideas, sueños y demonios.

En mis afanes de lector, hay otro tema, igualmente generador de polémicas... La religión , así Nikos Kazantzakis (1885-1957) y su "O teleutaio peirasmos" (La última tentación), José Saramago (1922-) con su magnifico "O Evangelho Segundo Jesús Christo", o los desvaríos de Raúl Rangel y su "El evangelio según Judas Iscariote" o Elaine Pagels y "Gnostic Gospels" forman las historias que me alejan de mi ateísmo adolescente en un tránsito inevitable por un agnosticismo ya superado.

Creo, y he de hablar siempre en primera persona, pues a fin de cuentas soy lo único que tengo, que la vida es un viaje a la construcción de nosotros mismos, y en este andar, tomaremos los fragmentos de nuestro ser de múltiples elementos, imágenes y coincidencias que a nuestro andar se atraviesan; el truncar de una idea, el ocultar de un texto, el suprimir otros, sólo hará que al final estemos un poco inconclusos. Va este catálogo de autores y libros como un señuelo a compartir excomuniones.
ymahr@yahoo.com