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jueves, 10 de diciembre de 2009

Ya había música hace 35.000 años




Encuentran diversos fragmentos de flautas que sugieren que la tradición musical estaba bien establecida en las comunidades que colonizaron Europa hace 35.000 años.


Unos paleoantropólogos anuncian haber descubierto pruebas de la existencia de música en el Paleolítico superior. Han podido reconstruir una flauta de hueso de 35.000 años de antigüedad, lo que sugiere que la tradición musical estaba bien establecida en las comunidades que colonizaron Europa en esa época.

Los sitios Hohle Fels y Vogelherd parece que están siendo muy prolíficos, ya que, además de otros hallazgos, en ellos se encontraron estos restos. La flauta auriñacience casi completa que ahora describimos fue encontrada en el primero en el verano de 2008, en la cueva de Hohle Fels, que está en el valle Ach, a unos 20 Km al oeste de Ulm.

La flauta fue encontrada troceada en 12 fragmentos, y es el instrumento musical más completo de todos los recuperados de esas cuevas. Demuestra la presencia de una bien asentada tradición musical en los tiempos en los que el ser humano estaba colonizando Europa, hace unos 35.000 años. Otras pruebas de tradición musical encontradas en Francia y Austria se remontan a hace sólo 30.000 años, es decir, unos 5000 años después.

Para hacernos una idea de la cronología recordemos que la agricultura y ganadería se desarrollaron hace sólo unos 10.000 años, las pinturas de la cueva de Altamira tienen unos 12.000 años y el sistema de cuevas de Lascaux contienen parte del arte más antiguo conocido, de entre hace 15.000 y 17.000 años, pero algunas de sus pinturas son de hace 27.000 años. En todos estos casos estamos hablando de unos seres humanos modernos, casi indistinguibles del hombre actual y con capacidad de representación simbólica.

La parte de la flauta que ha llegado al poder de los investigadores tiene una longitud de 21,8 cm y un diámetro de 8 mm. Contiene 5 agujeros para poner los dedos y así producir distintas notas. La conservación de la flauta, sobre todo su superficie, es muy buena y revela detalles sobre su construcción. Sin embargo le falta un trozo en uno de sus extremos, justo a la altura del quinto agujero.

De momento no disponen de una réplica con la que trabajar, pero una flauta de tres agujeros hallada anteriormente en proximidades de Geissenklösterle, y de la que sí hay copia moderna, produce cuatro notas, y adicionalmente otras tres según cómo se sople. Estos investigadores creen que esta de cinco agujeros tendría una gama de notas superior que sería comparable a las de flautas modernas.

Se construyó a partir del radio de un buitre leonado. Esta ave cuenta con una envergadura alar de entre 230 y 265 cm, por lo que proporciona huesos de gran longitud que son excelentes para la construcción de flautas largas. Recordemos que los huesos de las aves son huecos para así aligerar el peso y que el vuelo sea más fácil.

Además de los fragmentos de esta flauta, en la misma cueva se recuperaron otros dos fragmentos correspondientes a otra flauta distinta. En las excavaciones de Vogelherd, situadas en el valle de Lone a 25 km al noroeste de Ulm, también encontraron fragmentos de otra flauta. Dada la delicadeza de estos artefactos es muy difícil encontrar una flauta completa de una pieza.

Algunos de esos otros fragmentos se corresponden a flautas que parecen estar hechas de marfil. La tecnología de construcción de flautas de marfil era mucho más compleja que la de hueso. Había que partir longitudinalmente la pieza y ahuecar las dos mitades, practicar los agujeros en una de ellas y luego unir las dos mitades con un sistema que no dejase escapar el aire.

Los sistema de radiocarbono y métodos independientes de control dan una antigüedad de 35.000 años a esta flauta. El hallazgo demuestra que la música jugaba un papel importante en la vida auriñecense de los habitantes de los valles Ach y Lone del suroeste de Alemania.

El contexto en el que se encuentran estas flautas indica abundancia de artefactos orgánicos y líticos, fauna que fue cazada y huesos quemados, lo que sugiere que los habitantes de estas regiones tocaban música en diversos contextos sociales. Así por ejemplo, los restos de flauta de Hohle Fels fueron encontrados a 70 cm de una figura femenina de edad similar, lo que sugiere una relación contextual entre ambos.

La venus (escultura con formas femeninas) hallada en esa cueva representa la figura humana esculpida más antigua del mundo con 35.000 años de antigüedad y también saltó a los medios de comunicación hace unas semanas. Se ha llegado incluso a decir que esta venus representa la imagen pornográfica más antigua conocida, ya que su atributos sexuales están exagerados. Esta figura de 6 cm está hecha a partir de marfil de mamut.

Volviendo al tema musical, estas flautas, así como las previas halladas cerca de la cueva Geißenklösterle, demuestran que la tradición musical existía en el repertorio cultural auriñacience cerca del momento en el que los humanos modernos se asentaban en la región del Danuvio superior. El desarrollo de una tradición musical está además acompañada del desarrollo de arte figurativo y de numerosas innovaciones que incluyen ornamentos personales, así como tecnologías líticas y orgánicas.

La presencia de la música en las vidas de la gente del Paleolítico superior no tenía un impacto significativo en la economía de subsistencia de esa gente, pero la música pudo contribuir a la mejora de la cohesión social y a nuevas formas de comunicación, lo que indirectamente contribuyó a una mejor expansión demográfica que la que tuvieron los culturalmente conservadores neandertales.

La flauta forma parte de una exposición que se podrá ver en Stuttgart desde el 18 de septiembre de este año al 10 de enero del 2010.

Lo que nunca sabremos serán las canciones que estos humanos tocaban en ese tiempo. Ellos eran, desde luego, como nosotros, con sus sueños, necesidades, ambiciones… ¿Tendría también representaciones teatrales? Si tenían arte gráfico y musical quizás también representaran historias o leyendas, aunque probablemente nunca lo sabremos.


Tomada de http://www.laflecha.net/canales/ciencia/noticias/ya-habia-musica-hace-35000-anos

Una Venus de 35.000 años de antigüedad redefine los orígenes del arte




Una Venus primitiva con 35.000 años de antigüedad, descubierta en Alemania, ha redefinido los orígenes del arte figurativo, al tratarse de la representación más antigua conocida de un cuerpo femenino, según un estudio arqueológico que publica la revista Nature.


Los seis fragmentos que componen la escultura, esculpida en marfil de mamut, proceden de una excavación realizada entre el 8 y el 15 de septiembre de 2008 en Hohle Fels, en la región del Jura suavo. Juntos, forman un cuerpo de mujer dotada de un opulento pecho y amplias caderas; los muslos y los genitales son desproporcionadamente grandes y detallados.

"La claridad de los atributos sexuales lleva a pensar que se trata de una expresión directa o indirecta de la fertilidad", explica Nicholas Conard, miembro del Instituto de Prehistoria, Historia de la Antigüedad y Arqueología de la Edad Media de la Universidad de Tübingen.

"La nueva figurilla de Hohle Fels cambia radicalmente nuestra visión de los orígenes del arte paleolítico", señala este arqueólogo, señalando que, antes de este descubrimiento, "los animales y las imágenes teriantrópicas [mezcla de humanos y animales, como en el Antiguo Egipto] predominaban" en los hallazgos de esta región.

La más antigua

La Venus fue hallada a 20 metros de la entrada de una gruta, hundida a unos tres metros de la superficie actual. Mide unos seis centímetros de largo, 3,5 de ancho y algo más de tres centímetros de ancho; pesa 33 gramos. Su antigüedad, siguiendo el método del carbono 14, se sitúa entre los 31.000 y los 40.000 años.

Así, tendría unos 5.000 años más que otras Venus primitivas, como las de Gravettien (de entre 22.000 y 29.000 años de antigüedad) o la Venus de Lespugue, descubierta en 1992 en Francia y que tiene unos 25.000 años.

En cualquier caso, las representaciones humanas más antiguas conocidas, en este caso abstractas, se encuentran en el África austral, con unos 75.000 años de antigüedad.

Una Venus esculpida en marfil de hace 35.000 años, la figura humana más antigua

La estatuilla, esculpida en marfil proveniente de una hembra de mamut, ha sido bautizada, como manda la tradición, con el nombre de Venus. Con una altura de unos 6 centímetros, representa el cuerpo de una mujer con los rasgos sexuales muy exagerados y fue encontrada en una de las cuevas de Hohle Fels, cómo no, en la región de Suabia en Alemania; una auténtica mina del arte europeo más primitivo. En este caso, más de 30 mediciones con radiocarbono han dado a la pieza una antigüedad de al menos 35.000 años, aunque Nicholas Conard, arqueólogo de la Universidad de Tubinga (Alemania) y autor del estudio publicado en Nature, le concede hasta unos 40.000 años. En cualquier caso, en los comienzos de la cultura Auriñaciense.

No se trata, ni mucho menos, del único trabajo en marfil de principios del Auriñaciense, pero sí es, de momento, la única figura humana de esa época. Este descubrimiento revoluciona la hasta ahora extendida teoría sobre la evolución de la cultura del Homo sapiens en Europa, que situaba la aparición de artefactos simbólicos y representaciones figurativas del cuerpo humano algunos milenios después, en fases posteriores del Auriñaciense suabo.

Hipertrofia de los rasgos sexuales

La Venus de Hohle Fels es similar a otras estatuillas femeninas que aparecieron más tarde en la cultura Gravetiense, unos miles de años después, en la hipertrofia de los rasgos sexuales, como el pecho y la vulva, y el detalle casi preciosista de manos y dedos, cuya precisión puede apreciarse también, según Conard, en la recién descubierta estatuilla.

El tamaño desproporcionado de los órganos sexuales y su carácter explícito podrían ser vistos «según los criterios del siglo XXI como casi rozando la pornografía», escribe Paul Mellars, de la Universidad Stony Brook (EEUU), en un comentario publicado en el mismo número de la revista Nature. Pero los fines en la prehistoria debieron ser bien distintos. Según algunos expertos, la deformación de los caracteres femeninos obedece a una posible intención de reflejar la fertilidad, al igual que aparecieron en la misma época símbolos fálicos tallados en hueso. Para otros, eran objetos chamánicos utilizados en rituales.

Otras características de estas Venus del Paleolítico superior, siguiendo probablemente la escuela que creó la de Hohle Fels, es el contraste de los rasgos sexuales con la pequeñez de brazos, piernas y cabeza, en un intento claro, opinan los arqueólogos, de restarle importancia al resto del cuerpo. En el caso de nuestra Venus primigenia, la cabeza es tan ínfima que representa apenas una especie de aro que sirvió sin duda para pasar el cordel que permitía colgarse al cuello la figurilla, a modo de collar.

No obstante, lo más importante desde el punto de vista de la evolución es que tan antigua expresión artística da nuevas pistas sobre cómo se originó la cultura europea de nuestra especie, pues la presente escultura fue tallada muy poco tiempo después de la llegada de los primeros Homo sapiens a Europa. «Lo más sorprendente es la erupción repentina de todas estas formas artísticas con la llegada del sapiens a Europa», añade Mellars. Curiosamente, fue en aquellos mismos instantes en que nuestros ancestros recién llegados de África esculpían aquellas figuras, contribuyendo al florecimiento de su cultura, cuando los Neandertales dieron sus últimos pasos sobre la Tierra.

RTVE / El Mundo / Heraldo. http://antiguaymedieval.blogspot.com/2009/05/una-venus-de-35000-anos-de-antiguedad.html

sábado, 6 de junio de 2009

El arte de vagar y divagar por las ideas o
Cómo decir nada y no morir en el intento

Raúl Humberto Muñoz Aragón

La vida es el misterio mayor…
…no tenemos claro de dónde venimos y a dónde vamos.

Algunos dirán que somos el producto de una gran explosión surgida hace varios miles de millones de años, unos quince; que por azar un grupo de partículas inventan a los cuasiomnipresentes átomos que construyen este planeta que ocupamos ─y lamentablemente acabamos─, que tras una larga sucesión de ensayos aparecimos por primera vez hace poco más de cien mil años, producto de un grupo de ellos que decidió vivir.

Otros más pregonarán que salimos del barro, del que fuimos moldeados y después mutilados de una costilla para parir por primera y última vez ─un parto sublime si me preguntan─ dando lugar a la dualidad perfecta.

Dirán algunos que el camino por andar ha de llevarnos a surcar el espacio infinito, un espacio tan lleno de vacío ─un vacío tan poblado de materia y energía oscura, que ni conocemos, ni hemos visto, que sólo intuimos… y que quizá sea sólo el abrazo de ese “Hacerdor” nuestro que se sonríe discretamente al vernos tratar de entender─, pero que aún él tiene el tiempo contado pues sólo nos quedan unos cincuenta mil millones de años, horas más, horas menos.

Otros ─eso otros, tantos otros que a veces se convierten en prójimos cómodos; aunque no faltan los incómodos, esos herejes que se atreven a pensar diferente y que hay que borrar del mapa pues nos enseñan un mundo distinto que no queremos conocer, ni entender─ estarán ciertos que hay un mundo más allá de este que vemos todos los días y que para acceder a él, hemos de ser harto probos y demás hierbas.

No se que tan cierto sea todo lo escrito anteriormente ─quizá sólo sea ese diálogo absurdo que en ocasiones practico conmigo mismo, un yo que a veces despierta y me sacude de las comodidad de ser yo, los tantos yo que he sido y que quizá seré─, sólo tengo claro una cosa, que son las eternas preguntas del ser humano, preguntas que tienen tantas respuestas como individuos que hoy ─incluidos los de ayer y los de mañana─ caminamos por este diminuto grano de arena, que al fin de cuentas sólo somos un “montón” de átomos que aprendieron a pensar, a soñar, a reír, a llorar, a divagar, y en ello iniciaron un proceso creativo que nos ha hecho cuestionarnos a nosotros mismos, a todo lo que somos y podemos ser o hemos sido.

La Filosofía nos es tan ajena como respirar, pues “filosofamos” siempre, estando solos o acompañados; ante un partido de béisbol o la Capilla Sextina; con una copa en la mano o una mano en la mano amada; con una lágrima en la mejilla o una sonrisa en el corazón; cuando vemos el cielo como añorando regresar a ese primer instante en que todos éramos uno; un átomo primigenio perdido en el tiempo ido, en el que todos cabíamos, tan juntos que no teníamos noción del otro, pues también éramos ese otro; un otro que hoy nos es tan ajeno, que hasta pensamos que es nuestro enemigo, un espacio infinitamente pequeño donde cabían cruces, estrellas, lunas crecientes, flores de loto, pues unas eran las otras y viceversa.

Tal vez sólo seamos el sueño que alguien más sueña, ese “Hacedor” nuestro, al menos eso explicaría un poco los absurdos que vemos a cada paso, pues los sueños a veces suelen ser harto absurdos y les gusta jugar a las pesadillas para pasar el rato.

Hemos de buscar siempre y quizá, sólo quizá, al final acabemos de encontrarnos a nosotros mismo… me gusta pensar que puede ser en un bar, con una copa de vino, un trozo de queso, esa canción que nos alimentó la vida, una sonrisa, un atardecer y los ojos tan llenos de nosotros que griten que hemos sido.

Entender los por qué de la vida puede tornarse en un absurdo, pues sin duda es una más de las quimeras del hombre, un anhelo por ese estadio superior en que las utopías son diario andar; lo cierto que navegar por las ideas puede ser muy divertido y eso de “filosofar” es sin duda un buen deporte para la vida.

6 de junio de 2009
ymahr@yahoo.com