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martes, 3 de marzo de 2015

COMO POLILLA TRAS LA LUZ

COMO POLILLA TRAS LA LUZ
Raúl Humberto Muñoz Aragón


Me fascina lo prohibido, nada más embriagante que transitar por aquello que no está bien visto, que la censura y las buenas conciencias consideran intolerable. Nada me atrae más como el romper límites, transitar por la delgada línea que señala el camino del buen hacer, buen pensar o buen decir.
El pensar en lo prohibido me es tan atractivo como a las polillas una lámpara incandescente. Y no estoy solo en ello, es un deseo permanente en la humanidad, el sueño compartido y si lo pensamos bien, es el fin último de los límites, que son creados para ayudarnos a entender y caminar por rutas sabidas y probadas, y una vez comprendidas en su totalidad, poder aventurarnos allende a esos límites que nos plantearon el andar.
Esta fascinación por lo prohibido, al menos en mi caso, va de lo más trivial, si se quiere pensar así, hasta derroteros más complejos y profundos. Así, un día un poco aciago de mi historia personal y tras muchos estudios médicos, el doctor en turno, de cuyo nombre no quiero acordarme, me dio un largo listado de alimentos y bebidas que tenía prohibido ingerir, ello porque podrían ser detonantes de la tortuosa migraña que a veces me acosa… entre ellos mencionó los chocolates, los quesos, los vinos. He ahí que no hay golosina que me encante más que el chocolate, amargo o dulce, de la vaquita o de esos importados con mucho pedigrí, no hay deleite mayor a lo que este néctar de los dioses puede generar.
Sin duda un buen vino, unos buenos quesos, un ate de membrillo y unos chocolates son el mejor aderezo para alguno de los libros prohibidos que se enseñorean en mi biblioteca. Uno de los grandes sueños de mi juventud es el tener entre mis libros el Index librorum prohibitorum, ese deleznable catálogo inventado por la Iglesia Católica en donde se dedicaron a dejar constancia de aquellos libros que estaban prohibidos por ella, y que eran motivo de excomunión directa; siempre he soñado con que este índice se convierta en mi guía de lectura.
"La última tentación de Cristo", "Los hombres detrás del sol", "Yo te saludo, María", "Calígula", "Salo o los 120 días de Sodoma", "La naranja mecánica", "El último tango en París", "Sweet Movie", "Freaks", "El imperio de los sentidos", "Holocausto caníbal", "Senderos de gloria", "El tambor de hojalata", "Fando y Lis"; componen horas emblemáticas de la filmografía mundial que se han convertido en varias de las películas más prohibidas de la historia, piezas cinematográficas apasionantes, escabrosas, sórdidas, poéticas y claro, integrantes de mis afanes particulares, fruto de muchos años de búsqueda y algunas de las sesiones ante el televisor más impactante, siempre seguidas de disertaciones y debates siempre gratificantes. Son películas que agreden y ofenden, que han de verse siempre con un espíritu de tolerancia y respeto; valores que nos permiten confrontar ideas, compartir sueños y discernir de lo pensado por otros, ésta es una de las maravillas de lo prohibido.
A veces lo prohibido se encuentra en un sueño, como el mítico sueño de Giuseppe Tartini ocurrido en 1713, cuando el mismo Diablo se le presentó en sueños y en un diálogo que mantienen, es el Diablo quien recibe el violín de Tartini y toca una sonata que lo transforma y conmueve. Al despertar Giuseppe Tartini compone "La sonata para violín en sol menor", más conocida como El Trino del Diablo, en un intento por emular la obra maestra creada por el Diablo en su sueño.
Esta no es la primera vez que el Diablo se asoma a la música, y uno de los ejemplos más renombrados es Nicolo Paganini, de quien se dijo en su tiempo que había hecho un pacto con él, e incluso hubo quien llegó a afirmar que era el mismo Príncipe del Infierno, otros más ven en sus obras el talento diabólico, la más citada es "La Streghe" que fue escrita cien años después de la obra de Tartini antes citada en 1813.
La música sin duda es un gran acercamiento con aquellos temas o tópicos prohibidos, el ejemplo muy nuestro es la llamada canción protesta, canciones de autor que reflejan su compromiso con la lucha social: Chicho Sánchez Ferlosio, Paco Ibáñez o Serrat en España; Nacha Guevara, Mercedes Sosa, León Gieco, Gian Franco Pagliaro y Cabral en Argentina; Zitarrosa y Viglietti en Uruguay; en Chile, Víctor Jara, Violeta Parra, Inti Illimani; Alí Primera en Venezuela; en Cuba, Carlos Puebla, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez; Carlos Mejía Godoy Nicaragua y en México, Amparo Ochoa y Óscar Chávez… lista limitada pero representativa de las voces que han alimentado la canción comprometida en nuestros países, siempre prohibido por un statu quo que se engolosina con el poder.
Esa es mi fascinación por lo prohibido, nada más disfrutable que una velada con vino tinto, queso, chocolate, música y el comentario de alguna película, siempre soñando con un mundo mejor.
ymahr@yahoo.com
facebook.com/Ymahr

@Ymahr.Nogara

El Siglo de Torreón / Imágenes / Jue. 24 Jul. 2014 / http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1019596.imagenes.html

lunes, 7 de abril de 2014

Artículos de consumo
Raúl Humberto Muñoz Aragón

En 1934 Enrique Sánchez Discépolo escribió “Cambalache”, un tango, una canción que como muchas del catálogo universal de la música de todos los tiempos no fue compuesta como divertimento, sino como pieza de denuncia, que descarna, desnuda lo más lamentable de la historia de la humanidad; canción que como “El barzón” nuestro, compuesto sólo dos años después por Ignacio Pérez Meza (conocido como Luis Pérez Meza) denuncia con puntualidad las miserias que puede alcanzar el ser humano.

“¡Hoy resulta que es lo mismo | ser derecho que traidor!... | ¡Ignorante, sabio o chorro, | generoso o estafador! | ¡Todo es igual! | ¡Nada es mejor! | ¡Lo mismo un burro | que un gran profesor!...” con estas palabras Sánchez Discépolo habla del ser humano, donde define al mundo como “una porquería”, que siempre lo ha sido; sentencia harto polémica, que duele, que indigna y que nos impulsa a negarla, a hablar del autor como un profeta, como un loco o un desadaptado (benditos sean los desadaptados, que de ellos será el reino del mañana); pero a fin de cuentas emplea el arte para denunciar la corrupción y las miserias humanas que siguen haciendo verdad la locución de Plauto de Asinaria “homo homini lupus” (“el hombre es el lobo del hombre”).

“Se me reventó el barzón | y sigue la yunta andando… Cuando acabe de piscar... | vino el rico y lo partió | todo mi maíz se llevó | ni pa' comer me dejó… con todo el maíz que te toca | no le pagas a la hacienda” realidad en 1936 y en el 2014; aun hoy seguimos pagando con trabajo un maíz que no alcanza. Estas palabras de Pérez Meza, de Sánchez Discépolo y de muchos otros más que a veces hoy cantamos sin tomarlas en cuenta, sin prestar atención dejando constancia del aletargamiento y la premura de la vida moderna. Hoy no pensamos ya en ello, no tenemos tiempo, dejamos que las decisiones las tomen otros, dejamos de prestar atención a aquello que debería llevarnos a una calidad de vida mejor, seguimos siendo pensados y creados por otros.

Hoy la dignidad humana es un artículo más de consumo, donde el mejor postor, o mejor dicho, aquel dueño del dinero –sea lo que esto sea, pues a fin de cuentas, el dinero es la promesa de realizar un trabajo que reditué el equivalente en el monto de la moneda, sea en metal, en papel, en plástico o hasta virtual–. Hoy por dos dólares (unos veintiséis pesos) podemos comprar a una niña en Mozambique, lo más ricos incluso pueden aspirar a comprar a un niño inglés por unos 25,000.00 dólares, todo esto según la página http://www.havocscope.com/black-market-prices/human-trafficking-prices/, donde con una contundencia se muestra como en un menú, los costos en que se puede obtener un bebe ruso, una niña rumana o una virgen en Camboya.

La realidad nos golpea la cara a veces con una crudeza lacerante, indignante, pensar que un par de gallinas y una vaca pueden ser el precio de una mujer en alguna región no tan perdida en nuestro México es algo doloroso. Ver a los viejos que tras trabajar toda una vida tienen que mendigar lo que por derecho deberían tener es un insulto.

Me pregunto, cuánto tendrán que trabajar para el mundo personas como Bill Gates, Carlos Slim, Amancio Ortega, Warren Buffett y Larry Ellison; los cinco hombres más ricos del planeta, cuya fortuna conjunta ronda los 312 mil millones de dólares, si tendrán suficiente vida para retribuir al mundo “la oportunidad” de amasar fortunas tan escandalosas; ojo, el statu quo les permitió hacerlo, ellos aprovecharon las oportunidades, las acciones y omisiones que como sociedad hemos permitido, tolerado e incluso en algunos casos hasta promovido y alentado. La pregunta sería, cuánto cuesta la dignidad de un niño iraquí, de aquel que lo compra, de esos súper millonarios o de nosotros que solo somos espectadores impasibles, inmutables de lo que ocurre.

“El mundo fue y será una porquería…” no, definitivamente no. Tenemos en nosotros la posibilidad de cambiar ese sino terrible, debemos buscar nuevos caminos, que a pesar de todo, de violencia, de corrupción, de inequidad, de riquezas y pobrezas desproporcionadas, ambas insultantes, ambas permitidas, de desconfianza; a pesar de ello el espíritu humano tiene más que los males que Pandora arrojó un mal día por el mundo.

Si hemos podido crear las maravillas de las que dan fe las bellas artes, si un alumno puede recordarte las utopías que creías ciertas en tu juventud, los ideales que alguna vez alimentaron nuestro horizonte, hacen que sea posible. Sí, hay que señalar aquello que duele y carcome el alma, denunciarlo para cambiarlo, que el dolor o la incapacidad de sentir dolor sea lo suficiente para que por fin salga de la caja esa esperanza, que siempre ha estado presente.

ymahr@yahoo.com
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http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/974164.imagenes.html

jueves, 10 de diciembre de 2009

Ya había música hace 35.000 años




Encuentran diversos fragmentos de flautas que sugieren que la tradición musical estaba bien establecida en las comunidades que colonizaron Europa hace 35.000 años.


Unos paleoantropólogos anuncian haber descubierto pruebas de la existencia de música en el Paleolítico superior. Han podido reconstruir una flauta de hueso de 35.000 años de antigüedad, lo que sugiere que la tradición musical estaba bien establecida en las comunidades que colonizaron Europa en esa época.

Los sitios Hohle Fels y Vogelherd parece que están siendo muy prolíficos, ya que, además de otros hallazgos, en ellos se encontraron estos restos. La flauta auriñacience casi completa que ahora describimos fue encontrada en el primero en el verano de 2008, en la cueva de Hohle Fels, que está en el valle Ach, a unos 20 Km al oeste de Ulm.

La flauta fue encontrada troceada en 12 fragmentos, y es el instrumento musical más completo de todos los recuperados de esas cuevas. Demuestra la presencia de una bien asentada tradición musical en los tiempos en los que el ser humano estaba colonizando Europa, hace unos 35.000 años. Otras pruebas de tradición musical encontradas en Francia y Austria se remontan a hace sólo 30.000 años, es decir, unos 5000 años después.

Para hacernos una idea de la cronología recordemos que la agricultura y ganadería se desarrollaron hace sólo unos 10.000 años, las pinturas de la cueva de Altamira tienen unos 12.000 años y el sistema de cuevas de Lascaux contienen parte del arte más antiguo conocido, de entre hace 15.000 y 17.000 años, pero algunas de sus pinturas son de hace 27.000 años. En todos estos casos estamos hablando de unos seres humanos modernos, casi indistinguibles del hombre actual y con capacidad de representación simbólica.

La parte de la flauta que ha llegado al poder de los investigadores tiene una longitud de 21,8 cm y un diámetro de 8 mm. Contiene 5 agujeros para poner los dedos y así producir distintas notas. La conservación de la flauta, sobre todo su superficie, es muy buena y revela detalles sobre su construcción. Sin embargo le falta un trozo en uno de sus extremos, justo a la altura del quinto agujero.

De momento no disponen de una réplica con la que trabajar, pero una flauta de tres agujeros hallada anteriormente en proximidades de Geissenklösterle, y de la que sí hay copia moderna, produce cuatro notas, y adicionalmente otras tres según cómo se sople. Estos investigadores creen que esta de cinco agujeros tendría una gama de notas superior que sería comparable a las de flautas modernas.

Se construyó a partir del radio de un buitre leonado. Esta ave cuenta con una envergadura alar de entre 230 y 265 cm, por lo que proporciona huesos de gran longitud que son excelentes para la construcción de flautas largas. Recordemos que los huesos de las aves son huecos para así aligerar el peso y que el vuelo sea más fácil.

Además de los fragmentos de esta flauta, en la misma cueva se recuperaron otros dos fragmentos correspondientes a otra flauta distinta. En las excavaciones de Vogelherd, situadas en el valle de Lone a 25 km al noroeste de Ulm, también encontraron fragmentos de otra flauta. Dada la delicadeza de estos artefactos es muy difícil encontrar una flauta completa de una pieza.

Algunos de esos otros fragmentos se corresponden a flautas que parecen estar hechas de marfil. La tecnología de construcción de flautas de marfil era mucho más compleja que la de hueso. Había que partir longitudinalmente la pieza y ahuecar las dos mitades, practicar los agujeros en una de ellas y luego unir las dos mitades con un sistema que no dejase escapar el aire.

Los sistema de radiocarbono y métodos independientes de control dan una antigüedad de 35.000 años a esta flauta. El hallazgo demuestra que la música jugaba un papel importante en la vida auriñecense de los habitantes de los valles Ach y Lone del suroeste de Alemania.

El contexto en el que se encuentran estas flautas indica abundancia de artefactos orgánicos y líticos, fauna que fue cazada y huesos quemados, lo que sugiere que los habitantes de estas regiones tocaban música en diversos contextos sociales. Así por ejemplo, los restos de flauta de Hohle Fels fueron encontrados a 70 cm de una figura femenina de edad similar, lo que sugiere una relación contextual entre ambos.

La venus (escultura con formas femeninas) hallada en esa cueva representa la figura humana esculpida más antigua del mundo con 35.000 años de antigüedad y también saltó a los medios de comunicación hace unas semanas. Se ha llegado incluso a decir que esta venus representa la imagen pornográfica más antigua conocida, ya que su atributos sexuales están exagerados. Esta figura de 6 cm está hecha a partir de marfil de mamut.

Volviendo al tema musical, estas flautas, así como las previas halladas cerca de la cueva Geißenklösterle, demuestran que la tradición musical existía en el repertorio cultural auriñacience cerca del momento en el que los humanos modernos se asentaban en la región del Danuvio superior. El desarrollo de una tradición musical está además acompañada del desarrollo de arte figurativo y de numerosas innovaciones que incluyen ornamentos personales, así como tecnologías líticas y orgánicas.

La presencia de la música en las vidas de la gente del Paleolítico superior no tenía un impacto significativo en la economía de subsistencia de esa gente, pero la música pudo contribuir a la mejora de la cohesión social y a nuevas formas de comunicación, lo que indirectamente contribuyó a una mejor expansión demográfica que la que tuvieron los culturalmente conservadores neandertales.

La flauta forma parte de una exposición que se podrá ver en Stuttgart desde el 18 de septiembre de este año al 10 de enero del 2010.

Lo que nunca sabremos serán las canciones que estos humanos tocaban en ese tiempo. Ellos eran, desde luego, como nosotros, con sus sueños, necesidades, ambiciones… ¿Tendría también representaciones teatrales? Si tenían arte gráfico y musical quizás también representaran historias o leyendas, aunque probablemente nunca lo sabremos.


Tomada de http://www.laflecha.net/canales/ciencia/noticias/ya-habia-musica-hace-35000-anos

martes, 21 de julio de 2009

Una canción
Raúl Humberto Muñoz Aragón


A las canciones de mi vida... gracias


La vida se compone de canciones, de música que nutre los sentidos, que alimenta alma y espíritu con fragmentos de nuestra historia. Amor, odio, alegría, tristeza, añoranza, júbilo; bienvenidas y despedidas; adioses, desamores, sueños, quimeras, utopías; todo cabe.

Con tequila, con tierra húmeda, con atardeceres y sin ellos; todo y nada juegan en el ritmo de una canción camino a un corazón.

Canta la vida, canta la muerte, y en sincronía con el caos nuestro de cada día le da sentido al quehacer diario, convierte los colores del arcoiris en monocronías que traen siempre los sueños de ayer; transforma los grises en danza multicolor que hace bailar a los sentidos.

La letra de una canción ha de llevarnos al hogar, a la casa donde inció este camino que a veces cansa. Con ella encontramos nuevamente las rebeldías que en la adolescencia nos hicieron saber que siempre hay un compromiso con los otros, con aquéllos que comparten nuestro mundo, nuestro tiempo.

Una melodía nos trae el amor que nos inicia nuevamente a la vida. Una lágrima suele acompañarse de una canción, con ella siempre es grata, tornandose en una dulce amargura que fortalece el corazón.

Con ellas nos reconciliamos con los otros, con aquellos prójimos que a veces no estan próximos, que no vemos, que no sentimos. Una canción es un camino para encontrarnos nuevamente, para coincidir en este andar.

La nostalgia se torna poesía y la cantamos, nos trae a ese que fuimos algún día... atrás en el tiempo... nos llena las rodillas de tierra, el corazón de vida y la mente de sueños.

Una canción, una canción sola es más que suficiente; sólo con una canción podemos vestirnos, caminar entre todas las canciones, con el alma plena de saber que siempre estará con nosotros, aún en el silencio más profundo.

Una canción nos trae la voz de nuestra madre, que en su entrega nos enseña que siempre hay una razón para vivir plenamente; nos envuelve en el abrazo firme de nuestro padre que se juega la vida por vernos vivir.

Es nuestra historia, en ella están los sueños, las quimeras, las utopías; el primer amor, el verdadero amor; las ilusiones y los dolores, la policromía de sentimientos que nos contruyen, que nos forman.

Es cemento que une cada etapa, cada parte de nosotros.

Es alegría.

Es un grito al infinito que nos trasciende, es nuestra herencia más preciada, el mejor legado que hemos de hacer.

El canto es la voz del espíritu, con él encontramos a Dios y al diablo.

Es voz de un pueblo, en ella encuentra las coplas que le impulsan a luchar, a luchar siempre. Voz que retumba en la historia de cada nación, que nos personaliza, que nos da la identidad que es nuestra presentación ante todos “ellos”, los “ellos” del mundo que también nos cantan, construyendo réplicas que dan el ritmo a cada tiempo.

“Yo no sé —igual que León Felipe— muchas cosas, es verdad.
“Digo tan solo lo que he visto.
Y he visto:”
la vida correr en el ritmo de un danzón, en el lamento de un canto cardenche, con la pasión de un mariachi, el desgarro de un tango, el júbilo de una tarantela.

No sé... en verdad que no sé muchas cosas, pero sí sé, y muy claro, que no hay mejor motivo que una canción.

Amor y desamor, el sueño máximo, el fin último de la vida es siempre mejor con una canción.

ymahr@yahoo.com