Cuando la humanidad casi se extinguió*
Durante mucho tiempo, los tatarabuelos de nuestros tatarabuelos estuvieron al borde de la desaparición. |
Los humanos primitivos emigraron desde África. © theresilientearth.com |
Al comparar la probabilidad de varios modelos demográficos, estimamos que el tamaño efectivo de la población de ancestros humanos que vivieron hace más de 1,2 millones de años fue de unos 18 500, y que podemos rechazar todos los modelos en que la población efectiva antigua fue superior a 26 000. Este resultado implica una población inusualmente pequeña para una especie diseminada por todo el mundo antiguo, particularmente a la luz de los tamaños efectivos de población para los chimpancés (21 000) y los gorilas (25 000), los cuales habitan cada uno de ellos solamente una parte de un único continente. |
Para nuestros ancestros, no era fácil conseguir su almuerzo. © theresilientearth.com |
Hace unos dos millones de años, poco después de la aparición del género Homo, nuestros ancestros comenzaron a comer más carne, descuartizando a los animales con herramientas de piedra. Las primeras herramientas de piedra aparecieron en Etiopía hace unos 2,7 millones de años, junto a la evidencia de que los homínidos las estaban utilizando para descuartizar carroña y extraer el tuétano de los huesos.
En el registro fósil no aparecieron otros grandes cambios en la anatomía humana hasta un millón de años después. Según el paleontólogo Alan Walker de la universidad estatal de Pennsylvania, un cráneo H. erectus de 1,6 millones de años de antigüedad indica un cerebro del doble de tamaño de otros australopitecinos. También alrededor de esa época, sitios arqueológicos indican que el H. erectusestaba trasladando carcazas a los campamentos para posterior descuartizamiento y reparto. La explicación tradicional es que el H. erectus era un mejor cazador y carroñero y que comía más carne cruda que sus ancestros de cerebro más pequeño.
El primatólogo Richard Wrangham de la universidad de Harvard cree que además de convertirse en carnívoros, nuestros ancestros comenzaron a cocinar. En efecto, el cocido predigiere la comida, permitiendo a los humanos primitivos digerir el mismo número de calorías con menos esfuerzo.
“Incluso pequeñas diferencias en la dieta pueden tener grandes efectos sobre la supervivencia y sobre el éxito reproductivo”, sostiene. Pero una dieta de carne cruda de ñu o de antílope no es suficiente como para explicar estos cambios dramáticos, dice Wrangham. Hace notar que el H. erectus tenía dientes pequeños, más pequeños que los de sus ancestros. Otros carnívoros se adaptaron a comer carne cruda aumentando el tamaño de sus dientes. Arguye que aunque los ancestros más primitivos comieran carne cruda, el H. erectus debe haberla asado, acompañada de raíces de vegetales o como un recurso cuando los cazadores no traían el tocino al hogar. “El cocido produce alimentos suaves y ricos en energía”, dice.
Cronograma de eventos humanos. © J. Newfield/Science |
Al estudiar las relaciones de isótopos de carbono y de nitrógeno del colágeno de los huesos, rastrearon las fuentes principales de proteína dietaria de 27 neandertales y europeos primitivos. Richards y Trinkhaus descubrieron que el humano moderno más antiguo que se conoce en Europa (la mandíbula de 35 000 años de antigüedad proveniente de la caverna de Pestera Cu Oase en Rumania) obtuvo buena parte de su proteína del pescado. Hace unos 30 000 años, otros humanos modernos obtenían hasta el 20% de su proteína a partir del pescado. Comparados con nosotros, nuestros ancestros “comían carne, más proteína, menos carbohidratos refinados, y nada de leche”, según la fisióloga Loren Cordain de la universidad del estado de Colorado.
Encuentro interesante que las dos cosas que nos convirtieron en humanos, el comer carne y el uso del fuego, están ahora bajo ataque por parte de aquellos que se encuentran en el límite lunático de las sociedades ricas. Nos dicen que comer carne es un pecado, un comportamiento atávico solamente apropiado para los salvajes, y que quemar cosas produce CO2 que seguramente traerá la ruina a nuestro mundo. Parecería que muchos de los tan sofisticados pensadores del mundo moderno han olvidado de dónde venimos y cuán cruel e indiferente puede ser la naturaleza. Como dijo el comediante Jon Stewart: “Lo único que sacó a la humanidad de las tinieblas fue quemar cosas. Frotamos dos palitos y de pronto pudimos comer comida cocida”.
Homo neanderthalensis, un pariente extinguido. © theresilientearth.com |
Nuestros ancestros conocían lo que había en el menu. © theresilientearth.com |

