Mostrando entradas con la etiqueta ser humano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ser humano. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de junio de 2010

Cuando la humanidad casi se extinguió

Cuando la humanidad casi se extinguió*

Durante mucho tiempo, los tatarabuelos de nuestros tatarabuelos estuvieron al borde de la desaparición.

hombre_primitivo_cazando
Hace aproximadamente 1,2 millones de años, solamente había 18 500 seres humanos reproduciéndose sobre el planeta. Según los investigadores, esto evidencia que hubo un verdadero riesgo de extinción para nuestros ancestros primitivos.

Más aún, según un nuevo estudio parece que los seres humanos tardaron al menos un millón de años para recuperarse del apuro. No fue sino hasta la aparición de los humanos modernos, Homo sapiens, hace unos 160 000 años y su migración hacia fuera del África, que el lugar de la humanidad sobre la Tierra quedó asegurado. Dos factores ayudaron a la supervivencia de la humanidad: una dieta crecientemente carnívora y el dominio del fuego.

En un informe on-line de PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), “Mobile elements reveal small population size in the ancient ancestors of Homo sapiens”, los investigadores descubrieron que hace 1,2 millones de años el tamaño efectivo de la antigua población humana era de unos 18 500 individuos, y que no pudo haber sido mayor de 26 000. Esto significa que la población de Homo erectus, un ancestro de los humanos modernos, fue pequeña incluso en una época en la especie se estaba esparciendo por todo el mundo. Esto implica que “una población inusualmente pequeña para una especie diseminada por todo el viejo mundo”, escriben los autores. “Es una historia de existencia precaria no solamente para nuestra especie sino para nuestros ancestros”, dice la co-autora Lynn Jorde, una geneticista humana de la universidad de Utah, en Salt Lake City.

Una de las cosas que han intrigado por largo tiempo a los investigadores es que los seres humanos modernos carecen de la variabilidad genética que se encuentra en otros primates vivos. Comparados con los chimpancés o los gorilas, la variabilidad genética humana es notablemente pequeña, incluso aún cuando nuestra población actual es muchísimo mayor que la de cualquier otra especie de grandes simios.

Una explicación para esta carencia de variabilidad es que nuestra especie experimentó eventos en los cuales murió una porción significativa de la población humana. Algunos investigadores propusieron que la carencia de variabilidad en nuestro ADN mitocondrial heredado maternalmente sugiere que estos eventos tuvieron lugar hace relativamente poco tiempo, quizás cuando nuestros ancestros estaban emigrando de África.

emigración_humana_desde_África
Los humanos primitivos emigraron desde África.
© theresilientearth.com

Un posible incidente fue la erupción del súper volcán del Toba, hace 70 000 años en Indonesia. Algunos científicos han especulado con la idea de que la erupción pudo haber disparado un “invierno nuclear” al que sobrevivieron menos de 15 000 individuos. Otros estudios genéticos atribuyeron nuestra baja variabilidad genética a números crónicamente bajos, con hasta apenas 10 000 seres humanos reproduciéndose en diferentes momentos a lo largo de los últimos dos millones de años. Hasta este momento ha habido problemas técnicos con todos estos estudios, haciendo que sus conclusiones fueran inciertas.

En el caso de la investigación de PNAS, un nuevo método de estudio de marcadores a lo largo de todo el genoma está permitiendo que los geneticistas observen hacia atrás en el tiempo, hasta antes de la aparición de nuestra especie hace 200 000 años.

Jorde y sus colegas utilizaron pequeños trozos de ADN que se insertan aleatoriamente en el genoma, conocidos como Alus, como sondas para buscar partes antiguas del genoma. Esto permitió a los investigadores cartografiar la historia poblacional de nuestros ancestros realmente antiguos, tales como el Homo erectus.

Según los autores:

Al comparar la probabilidad de varios modelos demográficos, estimamos que el tamaño efectivo de la población de ancestros humanos que vivieron hace más de 1,2 millones de años fue de unos 18 500, y que podemos rechazar todos los modelos en que la población efectiva antigua fue superior a 26 000. Este resultado implica una población inusualmente pequeña para una especie diseminada por todo el mundo antiguo, particularmente a la luz de los tamaños efectivos de población para los chimpancés (21 000) y los gorilas (25 000), los cuales habitan cada uno de ellos solamente una parte de un único continente.

Resulta asombroso pensar cómo una población tan diminuta de seres humanos se las arregló para diseminarse por la faz del planeta, hasta el punto de que hoy en día el H. sapiens puede ser encontrado habitando todos los continentes bajo toda suerte de condiciones ambientales. Desde el frío ártico hasta el calor tropical, desde las selvas empapadas hasta los desiertos áridos, desde el nivel del mar hasta las alturas de las montañas, los seres humanos se encuentran literalmente en todos los lugares de la Tierra. Los humanos se esparcieron por el mundo antes de la civilización, antes de que la tecnología se elevara por sobre los cuchillos de pedernal y los palos aguzados. ¿Qué es lo que puede explicar el éxito de nuestros ancestros?

el_almuerzo_de_nuestros_ancestros
Para nuestros ancestros, no era fácil conseguir su almuerzo.
© theresilientearth.com

Vistos como animales salvajes, los seres humanos no son particularmente impresionantes. Pobremente aislados al carecer de pelambre y notablemente débiles, incluso un chimpancé inmaduro es más fuerte que un ser humano adulto. Nuestras uñas y dientes parecen particularmente inexpresivos, no aptos para la defensa y mucho menos para la caza; intenten saltar sobre el lomo de un búfalo y conseguir un bocado solamente con el equipo con que nos ha provisto la naturaleza, y comprenderán lo que quiero decir. Los humanos parecen ser un improbable depredador superior, y sin embargo se las han arreglado para elevarse hasta el tope de la cadena alimenticia mundial y se han adaptado a todos los medioambientes terrestres.

Los antropólogos dirán que la inteligencia de nuestros ancestros fue la clave para el éxito de la humanidad. Desde hace 1,9 millones hasta unos 200 000 años atrás, nuestros ancestros triplicaron el tamaño de sus cerebros. Nuestros grandes cerebros nos permitieron desarrollar armas que aumentaron el pobre equipamiento estándar que nos dio la naturaleza.

La inteligencia también permitió que desarrolláramos el lenguaje para comunicarnos mejor, y que diseñáramos complejas estrategias de caza que otros cazadores de manada apenas podrían soñar. Y no nos equivoquemos, la caza jugó un papel esencial en el desarrollo humano.

Homo_erectus
A pesar de los balbuceos de PETA y de otros grupos vegetarianos radicales, nuestros ancestros eran carnívoros. El cerebro consume 60% de la energía gastada por un recién nacido en reposo. El cerebro de un adulto en reposo consume el 25% de su energía, a diferencia del 8% utilizado en promedio por los simios. La expansión del cerebro humano demandó una nueva fuente de energía. Según un duradero conjunto de evidencias hubo dos cosas que permitieron a los seres humanos crear cerebros más grandes: la carne y la cocina.

Hace unos dos millones de años, poco después de la aparición del género Homo, nuestros ancestros comenzaron a comer más carne, descuartizando a los animales con herramientas de piedra. Las primeras herramientas de piedra aparecieron en Etiopía hace unos 2,7 millones de años, junto a la evidencia de que los homínidos las estaban utilizando para descuartizar carroña y extraer el tuétano de los huesos.

En el registro fósil no aparecieron otros grandes cambios en la anatomía humana hasta un millón de años después. Según el paleontólogo Alan Walker de la universidad estatal de Pennsylvania, un cráneo H. erectus de 1,6 millones de años de antigüedad indica un cerebro del doble de tamaño de otros australopitecinos. También alrededor de esa época, sitios arqueológicos indican que el H. erectusestaba trasladando carcazas a los campamentos para posterior descuartizamiento y reparto. La explicación tradicional es que el H. erectus era un mejor cazador y carroñero y que comía más carne cruda que sus ancestros de cerebro más pequeño.

El primatólogo Richard Wrangham de la universidad de Harvard cree que además de convertirse en carnívoros, nuestros ancestros comenzaron a cocinar. En efecto, el cocido predigiere la comida, permitiendo a los humanos primitivos digerir el mismo número de calorías con menos esfuerzo.

“Incluso pequeñas diferencias en la dieta pueden tener grandes efectos sobre la supervivencia y sobre el éxito reproductivo”, sostiene. Pero una dieta de carne cruda de ñu o de antílope no es suficiente como para explicar estos cambios dramáticos, dice Wrangham. Hace notar que el H. erectus tenía dientes pequeños, más pequeños que los de sus ancestros. Otros carnívoros se adaptaron a comer carne cruda aumentando el tamaño de sus dientes. Arguye que aunque los ancestros más primitivos comieran carne cruda, el H. erectus debe haberla asado, acompañada de raíces de vegetales o como un recurso cuando los cazadores no traían el tocino al hogar. “El cocido produce alimentos suaves y ricos en energía”, dice.

cronograma_de_eventos_humanos
Cronograma de eventos humanos.
© J. Newfield/Science

Para el momento en que los humanos modernos llegaron a Europa, hace unos 40 000 años, eran adeptos a la caza mayor y habían ampliado sus paladares para alimentarse regularmente de animales pequeños y de peces de agua dulce; esto según Michael Richards de la universidad de Columbia Británica y Erik Trinkhaus de la universidad de Washington, en un informe de PNAS (véase Isotopic evidence for the diets of European Neanderthals and early modern humans).

Al estudiar las relaciones de isótopos de carbono y de nitrógeno del colágeno de los huesos, rastrearon las fuentes principales de proteína dietaria de 27 neandertales y europeos primitivos. Richards y Trinkhaus descubrieron que el humano moderno más antiguo que se conoce en Europa (la mandíbula de 35 000 años de antigüedad proveniente de la caverna de Pestera Cu Oase en Rumania) obtuvo buena parte de su proteína del pescado. Hace unos 30 000 años, otros humanos modernos obtenían hasta el 20% de su proteína a partir del pescado. Comparados con nosotros, nuestros ancestros “comían carne, más proteína, menos carbohidratos refinados, y nada de leche”, según la fisióloga Loren Cordain de la universidad del estado de Colorado.

Encuentro interesante que las dos cosas que nos convirtieron en humanos, el comer carne y el uso del fuego, están ahora bajo ataque por parte de aquellos que se encuentran en el límite lunático de las sociedades ricas. Nos dicen que comer carne es un pecado, un comportamiento atávico solamente apropiado para los salvajes, y que quemar cosas produce CO2 que seguramente traerá la ruina a nuestro mundo. Parecería que muchos de los tan sofisticados pensadores del mundo moderno han olvidado de dónde venimos y cuán cruel e indiferente puede ser la naturaleza. Como dijo el comediante Jon Stewart: “Lo único que sacó a la humanidad de las tinieblas fue quemar cosas. Frotamos dos palitos y de pronto pudimos comer comida cocida”.

Homo_neanderthalensis
Homo neanderthalensis, un pariente extinguido.
© theresilientearth.com

Mientras entrevistaba al conocido alarmista del calentamiento global Al Gore, Stewart, el anfitrión de The Daily Show de Comedy Central, le dijo al antiguo vice-presidente de los EE.UU., “Ud. no está simplemente luchando contra la era de la revolución industrial, Ud. está luchando contra todos los años del progreso humano”.

Stewart, un comediante que se inclina notablemente hacia la izquierda en su política, se las arregló para resumir la situación muy bien: “Es un cambio mucho más fundamental de lo que pienso que los ambientalistas se dan cuenta. Es la idea de que la vida que los seres humanos han forjado fue creada a través de cierto componente de las cosas combustibles que encontramos”. De modo que encendamos un fuego, arrojemos algo a la parrilla y agradezcamos a nuestros ancestros por comer carne y aprender a cocinar. Sin ellos, nos habríamos unido al H. erectus, al H. neanderthalensis y a todos los otros miembros del género Homo en su extinción.

Cuídense, disfruten el interglacial y manténgase escépticos. Doug L. Hoffman.

nombre_imagen
Nuestros ancestros conocían lo que había en el menu.
© theresilientearth.com

El hombre estuvo al borde de la extinción

Los seres humanos podrían haber estado al borde de la extinción hace unos 70 mil años, indica un estudio de antropología que ha usado marcadores genéticos. La cifra de seres humanos habría quedado reducida apenas a 2.000, antes de que una vigorosa reproducción volviera a expandir su cifra.

“Este estudio muestra el extraordinario poder de la genética para revelar algunos de los datos claves (en la evolución) de nuestra especie”, dijo Spencer Wells, explorador de la National Geographic Society. “Pequeñas bandas de humanos primitivos, obligados a vivir apartados entre sí debido a duras condiciones ambientales, se alejaron del umbral de la extinción, se reunieron y volvieron a poblar el mundo. Se trata de un drama épico que quedó inscrito en nuestro ADN”.

Wells es el director del Proyecto Genográfico, lanzado en 2005 para estudiar la antropología usando la genética. El informe fue publicado en la revista especializada American Journal of Human Genetics. Estudios previos han relacionado el surgimiento de los seres humanos modernos a una sola “Eva”, que vivió en África hace unos 200.000 años.

Las emigraciones de los humanos desde África, cuna de la civilización, para poblar el resto del mundo, parecen haber comenzado hace 60 mil años, pero poco se sabía de los seres humanos entre Eva y su dispersión por el mundo. De acuerdo al nuevo estudio, el África oriental experimentó graves sequías hace entre 135 mil y 90 mil años, y los investigadores indicaron que los cambios de clima habrían contribuido a reducir drásticamente la población.

Esto significa que sería el período más largo en que dos poblaciones humanas modernas han quedado aisladas una de la otra. “Siempre que hay migraciones humanas hay factores geográficos o climáticos. Ha habido muchos cambios en estos 200.000 años de la historia de la humanidad”, explica explica Jaume Bertranpetit del Proyecto Genographic y biólogo de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

“Ésta sería la primera gran diferenciación de grupos humanos que habría en la historia de la humanidad y esta separación sería también la más antigua y la más duradera”, según Bertranpetit.

Sin embargo, otros científicos aseguran que es demasiado pronto para poder reconstruir un panorama preciso de la historia de la humanidad.

Tomado de: http://www.faunatura.com/el-hombre-estuvo-al-borde-de-la-extincion.html

jueves, 10 de diciembre de 2009

Los neandertales terminaron por extinguirse en Europa debido a la competencia ecológica con los humanos modernos, según un estudio




La evolución humana es más compleja de lo que la gente corriente quiere creer. Al igual que con el resto de la vida sobre la Tierra, la evolución ramificó varias veces el árbol filogenético humano. No es una secuencia en la que aparecen los homínidos cada vez más erectos hasta llegar al hombre moderno. Durante distintos intervalos de tiempo en los últimos millones de años varias especies distintas de humanos coexistieron en la Tierra. En el último de estos episodios el Homo neanderthalensis, el Homo erectus y el Homo sapiens (incluso el H. floresiensis) compartieron el mundo durante un tiempo. Recordemos que, según lo que se sabe en la actualidad, las distintas especies de Homo aparecían en África y a partir de ahí algunas lograban emigrar al resto del mundo.

Un caso particularmente interesante es el del Homo neanderthalensis u hombre de Neandertal que dominó la Europa glacial y Asia Occidental durante cerca de 200.000 años. Durante parte de ese tiempo incluso compartieron territorio con el hombre moderno (Homo sapiens) e incluso se especula con un posible cruce entre ambas especies, cuestión que todavía sigue abierta. Pero el resultado final es que los neandertales desaparecieron de Europa hace unos 40.000 años al poco de llegar los hombres modernos, ¿por qué ocurrió esto?

Un reciente estudio realizado por un equipo francoamericano sugiere que la extinción de los neandertales se debió principalmente a la competencia con el hombre moderno, concretamente a las poblaciones Cro-Magnon que se instalaron en Europa, en lugar de deberse a las consecuencias del cambio climático. El estudio esta disponible on line en PLoS ONE desde el 24 de diciembre pasado.

Llegan a esa conclusión mediante la reconstrucción de las condiciones climáticas de la época y analizando las distribución de sitios arqueológicos asociados a poblaciones de neandertales y humanos modernos junto a un método habitual para estudiar el impacto de los cambios climáticos sobre la biodiversidad. Los sitios geológicos y arqueológicos son datados por radiocarbono y el clima de la época se obtiene con simulaciones climáticas del pasado.

Integrando bases de datos arqueológicas y paleoambientales se puede reconstruir las poblaciones que ocuparon regiones en el pasado.

El modelo se basa en un algoritmo de aprendizaje alimentando con datos. Al final un programa puede predecir las regiones ocupadas por culturas humanas específicas.

Este modelo permite además averiguar la huella ecológica de una cultura sobre el medio ambiente. Comparándola con los datos arqueológicos es posible determinar si los nichos ecológicos explotados por los humanos permanecieron estables o por el contrario se contrajeron o expandieron en los mismos periodos de tiempo.

Basándose en esta técnica este grupo de investigadores determinó que los neandertales tuvieron la posibilidad de mantener su ocupación a lo largo de Europa durante el periodo climático menos severo denominado GI8. Sin embargo, según el registro arqueológico esto no ocurrió y los neandertales desaparecieron mientras que sus regiones y nichos ecológicos eran ocupados por humanos modernos. Esto hace pensar a los investigadores que los neandertales no pudieron resistir la competencia ecológica de los humanos modernos y, en consecuencia, sus poblaciones declinaron lentamente.

El modelo predice que el límite sur del territorio de los humanos modernos estaba cerca del valle del Ebro (en lo que ahora es España) durante el evento Heinrich 4 (o H4), y que este limite se movió más hacia el sur durante la fase de clima moderado GI8.

Los investigadores concluyen que la poblaciones de neandertales que ocuparon lo que hoy es el sur de España fueron los últimos en sobrevivir porque evitaron la competición directa con los humanos modernos, ya que ambos tipos de poblaciones explotaron territorios distintos durante la transición climática H4. Además, sugieren que durante este periodo fue posible el contacto entre poblaciones de neandertales y humanos modernos que permitiría intercambio cultural y genético. Aunque este último punto no es asegurado por los investigadores, sino que solamente señalan la posibilidad de tales encuentros.

Tomado de http://www.laflecha.net/canales/ciencia/noticias/los-neandertales-terminaron-por-extinguirse-en-europa-debido-a-la-competencia-ecologica-con-los-humanos-modernos-segun-un-estudio

Descubierto en Barcelona un antepasado de los homínidos




Rosa M. Tristán
| Madrid


Lluc, un primate que vivió hace 12 millones de años en Barcelona, acaba de arrojar nueva luz sobre el origen en el área del Mediterráneo de la familia de los homínidos, a la que pertenecen los chimpancés, los gorilas, los orangutanes y los humanos. Se trata de un nuevo homínido, cuyo nombre científico es 'Anoiapithecus brevirostris', en alusión a la comarca donde fue encontrado (l'Anoia) y a que su rostro tiene una morfología facial muy plana, similar a la de nuestra especie.

Los restos fósiles de su mandíbula y parte de la cara fueron encontrados en 2004 en el municipio barcelonés de Els Hostalets, donde también se localizó a Pau ('Pierolapithecus catalaunicus'), otro primate muy primitivo que sería de una rama hermana a la de Lluc y que había dejado muchas incógnitas abiertas.

Los responsables son investigadores del Instituto Catalán de Paleontología, dirigidos por el investigador Salvador Moyà Solà, para quien el nuevo primate "representa un avance fundamental en el origen de nuestra familia con un buen candidato a ancestro, ya que su morfología facial es una transición entre la de los primates primitivos y la familia de los hominidae", explica el experto.

Moyà-Solà se refiere al hecho de que el nuevo primate tiene un hocico muy reducido, con un aspecto muy parecido al que presenta el género Homo. "Eso no quiere decir que tenga una relación directa con nosotros, sino que podría ser un caso de convergencia evolutiva", argumenta.

Lo relevante, señalan los autores, es que ayuda a resolver cuestiones claves sobre la familia homínida. Para entenderlo hay que retroceder en el árbol evolutivo algunos millones de años. "Hace 15 millones de años hubo una migración desde África de hominoides primitivos que provenían de los afropitecinos. Eran los 'Keniapitecinos' y los 'Griophopithecus', que colonizaron el Mediterráneo, donde se cambió su morfología. Es decir, se diversificaron.

Fue como una explosión de formas que se fue extendiendo como una balsa de aceite por una zona que era bosque tropical y en la que no había grandes simios. Enseguida ocuparon ese nicho".

El estudio detallado de los fósiles de Lluc demuestra que es una especie en transición: tiene una apertura nasal ancha, el rostro plano y el paladar profundo típicos de los grandes homínidos, pero también posee rasgos muy primitivos, como el esmalte dental grueso o la mandíbula robusta, propios de los Afropithecus. A ello se añaden otras características que sólo comparte con los Keniapithecus. Por ejemplo, tenían la columna más vertical, lo que les permitía trepar a los árboles de otro modo.

Por todo ello, los autores concluyen, en el trabajo que han publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)', que se los fósiles encontrados en Els Hostalets prueban la hipótesis de que este género y los Griphopithecus son dos posibles antepasados de los homínidos.

"Pero estos géneros no son todavía miembros de esa familia, luego lo obvio es que el origen de la mima es un fenómeno que tuvo lugar en el área mediterránea hace entre 14 y 13 millones de años, donde comenzaron a diversificarse y algunos se extendieron hacia Europa y otros hacia Asia, dando lugar a los orangutanes", argumenta el paleontólogo.

Puesto que está claro que tres de los cuatro grandes homínidos evolucionaron en África, el equipo de Salvador Moyà-Sòla apuesta por la hipótesis de que aquello primitivos homínidos euroasiáticos acabaron por volver a África, donde continuaron evolucionando hasta dar lugar a las formas que hoy conocemos (gorilas, chimpancés, orangutanes y humanos) y las muchas que se perdieron en ese largo proceso de selección natural.

Evolución en dos continentes

La otra posibilidad, que también plantean en su trabajo, es que los orangutanes y sus parientes y los antropomorfos africanos (entre los que nos encontramos) evolucionaran por separado en Eurasia y África.

Desde el año 2004, los hallazgos se han sucedido en el vertedero de Els Hostalets, a raíz de unas obras para su ampliación. "Es un área muy arcillosa y enseguida se encontraron fósiles fantástico de vertebrados del Mioceno. Ahora hay más de 15 yacimientos diferentes con restos de primates y en la mitad de ellos también hay de hominoides. En seis años, hemos sacado unos 40.000 fósiles", explica, eufórico, Salvador Moyà-Solà.

El anterior gran hallazgo, Pau, es también un primate de hace 11,8 millones de años, que se presentó como el último antepasado común de todos los grandes primates, incluidos los humanos. Fue publicado en 'Science' en 2004.

Tomado de http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/01/ciencia/1243872357.html

domingo, 4 de octubre de 2009

Antes que 'Lucy,' estuvo 'Ardi': descubren los huesos de nuestro antepasado más antiguo

Antes que 'Lucy,' estuvo 'Ardi':

descubren los huesos de nuestro antepasado más antiguo

jueves 1 de octubre, 12:00 PM

(www.neomundo.com.ar / saludyciencias.com.ar) Un equipo internacional de científicos por primera vez ha descrito minuciosamente a Ardipithecus ramidus, una especie de homínido que vivió hace 4.4 millones de años en lo que hoy es Etiopía. Esta investigación se publica en la revista científica Science.

Se cree que el ultimo antepasado común compartido por humanos y chimpancés vivió hace seis o más millones de años. Aunque este Ardipithecus no es el último antepasado común, probablemente compartió varias de las características de este antecesor.

Como comparación, Ardipithecus es más de un millón de años más antiguo que "Lucy", el esqueleto parcial femenino de Australopithecus afarensis.

Hasta el descubrimiento de los nuevos restos de Ardipithecus, el registro de fósiles contenía escasa evidencia de otros homínidos más antiguos que Australopithecus. Y se estableció que "Ardi" era una hembra, que pesaba alrededor de 50 kilogramos y medía unos 120 centímetros de altura.

El análisis

A través de un análisis del cráneo, dientes, pelvis, manos, pies y otros huesos, los investigadores han determinado que Ardipithecus tenía una mezcla de rasgos "primitivos" compartidos con sus predecesores, los primates del Mioceno, y rasgos "derivados", que comparte exclusivamente con homínidos posteriores.

Dada su antigüedad, Ardipithecus nos acerca más al aún elusivo último ancestro común. Sin embargo, varios de sus rasgos no aparecen en los simios africanos de la época moderna.

Por consiguiente, una conclusión sorprendente es que es probable que los simios africanos hayan evolucionado ampliamente desde que compartimos ese último ancestro común, lo que convierte así a chimpancés y gorilas vivos en pobres modelos para el último antepasado común y para entender nuestra propia evolución desde ésa época.

"En Ardipithecus tenemos una forma no especializada que no ha evolucionado mucho en la dirección de Australopithecus. Por lo que cuando vas de la cabeza a los dedos del pie, lo que ves es una criatura mosaico, que no es ni chimpancé, ni es humano. Es Ardipithecus", dijo Tim White de la Universidad de California Berkeley, uno de los principales autores de la investigación.

"Estos artículos de Science contienen una enorme cantidad de datos recolectados y analizados a través de un importante esfuerzo internacional de investigación. Ellos abren una ventana a un periodo de la evolución humana de la que hemos sabido poco, cuando los homínidos primitivos estaban estableciéndose en África, poco después de separarse del último antepasado que compartieron con los simios africanos", dijo Brooks Hanson.

Nuevos conocimientos

Hasta ahora, los investigadores habían asumido generalmente que los chimpancés, gorilas y otros simios africanos modernos han conservado varios de los rasgos del último antepasado que compartieron con los humanos. En otras palabras, se pensaba que este presunto ancestro era más tipo chimpancé que tipo humano.

Por ejemplo, se habría adaptado para balancearse y colgarse de las ramas de los árboles, y quizá anduvo sobre sus nudillos mientras estaba en el suelo.

Sin embargo, Ardipithecus cuestiona esos supuestos. Estos homínidos parecen haber vivido en un entorno boscoso, en donde treparon en cuatro patas a lo largo de las ramas de los árboles como lo hicieron algunos de los primates del Mioceno y caminaron, erguidos, en dos patas, cuando en el suelo.

No parecen haber sido andadores sobre nudillos, o haber pasado mucho tiempo columpiándose y colgándose de las ramas de los árboles, especialmente como lo hacen los chimpancés. En general, los hallazgos sugieren que los homínidos y los simios africanos han seguido, cada uno, diferentes senderos evolutivos, y que ya no podemos considerar a los chimpancés como "reemplazos" de nuestro último antepasado común.

Más información en www.neomundo.com.ar

Tomado de http://mx.news.yahoo.com/s/01102009/77/lucy-estuvo-ardi-descubren-huesos-nuestro.html

jueves, 30 de julio de 2009

El ciberamor en tiempos del “iloveyou.com”
Raúl Humberto Muñoz Aragón


El amor empieza a medirse por bytes. Entre satélites y microondas; por cobre o fibra óptica los sentimientos surcan por todos los rincones de este planeta nuestro, llevándonos en viaje continuo y permanente a través del espacio-tiempo que conforma esta multiplicidad de seres que construyen este que somos.

En esta época de velocidad, los impulsos del corazón son reemplazados por impulsos de cristales de cuarzo. Las cartas de ayer, son hoy cadenas de códigos binarios que, eso si, igual que antaño, nos dicen siempre las mismas cosas; que aunque el medio a cambiado, el amor sigue siendo el mismo de siempre, poco importa que tan vanguardista seas, siempre, los cimientos son los mismos, aquellos que nuestros abuelos cantaron.

En este momento, en que el hombre creó el ciberespacio a su imagen y semejanza, se reinventa a si mismo, ahora se puede ser todos, cualquiera. No existen sueños que no sean realizables en este manejo de megas y gigas que navegan en olas que lo cubren todo. Hoy esta de moda enamorarse por Internet, y tiene su lógica, al estar frente a una máquina, sin contar con roces o miradas, podemos actuar más libremente, crear la historia personal que más alimente estas quimeras nuestras. En la Red se encuentran todos los elementos que necesitamos para satisfacer cualquiera de nuestras fantasías, no impartan que tan cándidas o bizarras puedan ser, siempre habrá lugar para ellas en este gigante acéfalo de mil sentimientos que es la Red de Redes.

Al amar hoy, nos inventamos a cada instante. La fantasía que soñamos se convierte cada día en una realidad, una "ciberrealidad" (paradoja incluida, pero cierta, la cual describe este mundo nuestro) en la cual todos somos perfectos; perfectos en vicios y virtudes que construyen los lazos que fundirán nuestros amores del mañana. Por chats, e-mail, icq y demás hierbas van nuestros sentimiento, reales o no, al encuentro de las mitades perdidas, y digo mitades porque ya sabemos que en Internet puedo multiplicarme a imagen y semejanza de mis locuras, clonarme hasta el infinito, perfeccionando tácticas y estrategias, para concluir, igual que Benedetti, "que un día cualquiera no se como, ni se con qué pretexto por fín" el amor me necesite.

La soledad a la que nos ha llevado este siglo XX que por fin ha muerto, nos conduce a recrear de nuevas formas los anhelos de antaño. Una soledad que nos permite el vivir encerrado entre cuatro paredes, con un monitor reemplazando las miradas de ayer, convirtiéndonos en nuevos vouyeristas, siempre a la caza de nuevas emociones y sensaciones. Los sentidos siempre alertas, esperando los sonidos monótonos que nos avisen de la llegada de un nuevo "correo".

El Ser humano requiere el sentir, el vivir es el encuentro continuo con nosotros mismos, el sabernos, el entendernos, y quizá, sólo quizá, esta búsqueda nuestra por Internet sólo sea el anhelo por encontrar ese eslabón perdido de nuestros sueños, ese que quise ser, y hoy el olvido ha arrancado.

ymahr@yahoo.com

viernes, 27 de junio de 2008

Del camino del hombre
Educación: Naturaleza, Sociedad, Cultura
Raúl Humberto Muñoz Aragón
Junio 2008


El camino que nos ha permitido ser el que hoy somos –la simiente del que hemos de ser–, ha sido harto tortuoso, donde la lucha por sobrevivir ha sido constante. Este andar dio inicio, al menos a un antecesor que podemos distinguir, hace unos siete millones de años atrás; aunque hay que decir que ese momento en el tiempo fue preparado azarosa y afanosamente por varios miles de millones de años; donde todo era casi nada, un instante sin tiempo en que el universo se encontraba suspendido en un espacio infinitesimal.

La gran sinfonía de la vida dio inicio tras un estallido magnifico, un momento que es el causante de todo ocurrido hace unos 14 mil millones de años, tantos que no es posible imaginarlos en toda su dimensión, ese Big Bang fue un inicio espectacular de una sucesión insospechada de eventos que han derivado en una lucha constante entre el caos y el orden.

Pero si hemos de centrarnos en la especie humana, sólo tenemos de remontarnos, de acuerdo con los últimos descubrimientos, al Hombre de Toumaï (Sahelanthropus tchadensis, que no es el primer homínido, pues se supone que este surge hará unos 15 millones de años, cuando se separó de la rama principal, los primates quienes ya tenían en este planeta 25 millones de años de evolución), que pisó una tierra muy distinta a la que hoy conocemos, aunque sin duda, con grandes retos que le impulsaron a desarrollarse.

Este primer homínido conocido –Adán no sólo de la especie humana sino de algunas otras que no tuvieron la misma suerte–, hubo de sortear inclemencias climáticas y desventajas físicas, que como toda adversidad lo orilló a cambiar, a mutar una y otra vez, generar estrategias, alianzas para amoldarse y amoldar su entorno, creando proto-sociedades que le permitieron subsistir ante las agresiones e inclemencias que la naturaleza le ha ido poniendo a lo largo de su andar.

La naturaleza fue el primer gran reto que los homínidos han tenido que sortear, la tierra tiene una dinámica que ha producido en su superficie cambios constantes. Baste recordar a los supercontinentes que se han formado a lo largo de la existencia de la Tierra, que van desde Ur unos tres mil millones de años atrás, hasta Pangea, el último gran supercontinente que estaba rodeado por el legendario Mar de Tethys, hace unos 250 millones de años, quedando en el camino Kenorland (hace 2,500 millones de años), Columbia (1,800 millones de años atrás), Rodinia (formado hace 1,100 millones de años) y Pannotia (600 millones de años). Estos supercontinentes han evolucionado hasta conformar la geografía actual, misma que sigue cambiando y que en el tiempo ha de tornarse en nuevos supercontinentes, los cuales ya tienen nombre, valga la soberbia del hombre que como su imaginación no tiene límite (Novopangea, Amasia y Pangea Próxima, aunque habrá que esperar para el siguiente unos 250 millones de años y así entre uno y otro de los que le siguen).

Con un mundo tan agitado, se torna obvio que este le impone duros golpes a todas las formas de vida, obligándolas a una evolución continua, a la generación de conocimientos y la transmisión de los mismos, esto con el fin de garantizar en lo posible el tránsito con éxito entre estos cambios, así desaparecen y aparecen en una danza constante y continua bosques, llanuras, mares, lagos, cordilleras, islas, volcanes y cualquier otro accidente geográfico, modificando con ello condiciones climáticas y orográficas que influyen de manera determinante en todos los seres vivos.

Sequías, glaciaciones, diluvios, terremotos han sido una constante, en la gran historia del planeta que han impuesto sus condiciones a todas las formas de vida, de hecho, este dinamismo del planeta es el gran laboratorio que dio origen a la vida, generando mutaciones, migraciones y grandes extinciones que han sido el sino de la vida, hay que señalar que según los estudiosos de estos temas, se han extinguido el 99% de los seres que alguna vez han vivido en la Tierra.

Los afanes del hombre a lo largo de su estadía en la Tierra, han tenido que ser múltiples. Inmerso en un proceso evolutivo continuo, ha generado como soporte de su andar elementos que le permiten un tránsito eficiente, desarrollando habilidades con las que ha podido crear estructuras en las cuales se fundamenta.

Caminar erectos, la distribución de los dedos de la mano, el uso de un lenguaje, la capacidad de asociarse para trabajar en grupos coordinados con tareas especiales para cada uno de sus integrantes, fueron la simiente de las sociedades y culturas de hoy; las cuales han estado entrelazadas, alimentándose una de la otra.

La cultura surge por la capacidad del ser humano de representarse mentalmente lo existente, expresándolo por medio de símbolos significantes, logrando con esto, transformar la naturaleza con sus manos; nace de la capacidad mental de los primeros hombres, de pensar en las experiencias pasadas y proyectarlas en el futuro con una intención práctica que tenga como objetivo aplicar el aprendizaje adquirido para llevar mejoras a su entorno.

Así surge y se desarrolla la cultura, creando un presente a partir de recuerdos y experiencias del pasado para contar con mejores habilidades y herramientas en el futuro, transmitiendo lo aprendido a sus descendientes para que éstos lo desarrollen aun más.

Este primer proceso de formación derivo en la necesidad de crear áreas de especialidad que le permitieran garantizar a las generaciones futuras la transmisión de los conocimientos necesarios para sobrevivir; en una primer instancia, esta era su única herramienta ante las desventajas físicas, comparadas estas con los grandes mamíferos que conformaron su entorno. El establecimiento de roles definió el futuro de la especie humana; es a partir de la especialización que se da en los individuos que surgen las primeras sociedades, naciendo con ellas Cultura, Educación y Arte.

Los sistemas sociales que integran las diversas sociedades, tienen sus raíces en la especialización que fue dándose en éstas primeras sociedades, las cuales al establecer roles definidos para cada uno de sus miembros, fueron particularizando su hacer y proporcionándoles a su vez las cualidades que los distinguen de los demás integrantes del grupo (brujos, sacerdotes, guerreros, recolectores, gobernantes, esclavos, artesanos, etc.).

Una sociedad necesita tener un buen sistema para que sus integrantes puedan transmitir sus conocimientos a la próxima generación, esto es de suma importancia, ya que el tiempo que cada miembro tiene en su vida no alcanza para aprender todo el conocimiento generado a lo largo de la historia.

La educación apareció como acción espontánea y natural, surgiendo después el carácter intencional y sistemático que le da la pedagogía a la educación.

La educación va de la mano de la evolución del ser humano, no existe ninguna sociedad por primitiva que sea en la que no se presente. Comenzando por la transferencia de simples conocimientos a las nuevas generaciones para su perpetuación continua, hasta el establecimiento de hábitos y costumbres, desembocando en culturas complejas transformadas en sociedades.

En las culturas y sociedades no se presentan únicamente tradiciones y sincretismos, si no que todo esto se convierte en una gama de concepciones teológicas, filosóficas y tecnológicas, que son la base de la idiosincrasia de cada país.

La educación tiene su origen en las comunidades primitivas, y el punto de referencia se encuentra cuando el ser humano pasa del nomadismo al sedentarismo, ya que la caza y la recolección son las principales fuentes de alimento y supervivencia, elementos determinantes que influyen para abandonar el carácter errático del ser humano propiciando que éste se establezca en lugares estratégicos –generalmente al margen de grandes ríos o laguna– para proveer de alimentos a la comunidad. Es en este momento en que comienza la transmisión de conocimientos entre los integrantes de una misma comunidad –padres a hijos– de una forma más sistemática, ya que aún los primeros pueblos nómadas se vieron en la necesidad de trasmitir conocimientos, que van desde las rutas por las cuales se ha transitar, hasta los mejores momentos para reanudar el viaje. Con la sistematización del proceso de enseñanza, surgen las primeras ideas pedagógicas al aplicar técnicas y métodos austeros para hacerse de provisiones. La complejidad de la educación comienza a aparecer, motivada por la comunicación que se establece a través del intercambio de mercancías entre diferentes grupos de diverso lugares, relaciones que de alguna manera involucran a ambos grupos, nómadas y sedentarios. Por otro lado, también se origina la división de clases sociales de forma incipiente y rudimentaria, hecho que marcara en siglos posteriores a la educación, convirtiéndola en privilegio de algunos pocos.

Los métodos de enseñanza más antiguos se encuentran en la India, China, Persia, Egipto, Sumeria, Grecia y Roma. La similitud educativa entre estas naciones radica en que la enseñanza se basaba en la visión teológica imperante en estos pueblos y en el mantenimiento de sus tradiciones. Egipto y Sumeria fueron las sedes principales de los primeros conocimientos científicos; escritura, ciencias, matemáticas y arquitectura. La educación en la antigua China se centraba en la filosofía, la poesía y la religión, de acuerdo con las enseñanzas de Confucio y Lao-Tse.

Persia se encargo de priorizar el entrenamiento físico que después le secundo Grecia con la Gimnasia. Grecia es el lugar en el que parte el pensamiento occidental con Tales, Sócrates, Platón, Aristóteles, Aristófanes, Demócrito e Isócrates. El objetivo griego era alcanzar la perfección con la enseñanza de disciplinas como la Música, Estética, Poesía, Literatura, Gimnasia y Filosofía.

Dentro el desarrollo del Mundo Occidental se encuentra también el Imperio Romano, lugar en el que se dio origen la lengua latina, la literatura clásica, la ingeniería, el derecho, la administración, arquitectura y la organización del gobierno (Política). Los métodos romanos en los que se basaba la educación eran los conocidos Tivium (retórica, gramática y dialéctica) y Quadrivium. En esta época es donde se establece e papel de maestro-alumno, con Marco Fabio Quintiliano como el principal pedagogo romano. Quintiliano asignaba un alto valor a las aptitudes naturales de los niños. En su opinión, la torpeza y la incapacidad son fenómenos raros.

En este breve esbozo de las historia de la educación, y los retos que la naturaleza ha impuesto al hombre que lo han obligado a la creación de sociedades que dan como resultado su mayor creación la Cultura, que es, en resumen, todo aquello que el hombre ha creado, sea esto real o ficticio, concreto o abstracto, es el producto por excelencia del ser humano, en ella se forma y la forma a su vez proyectando en ella su espíritu.

La historia del hombre es más que asombrosa, su hacer a lo largo de su evolución le han permitido alcanzar cotas de excelencia y excelsitud, que sólo se pueden comparar con su enorme y abismal torpeza, pues en la raíz de su ser, esta también inmersa la posibilidad de dejar de ser.

Sin duda la naturaleza le ha impuesto los retos más complicados de sortear, pero es ahora, la cultura y la sociedad por él creada la que le impone los retos más grandes y profundos, que le pueden llevar a continuar alcanzando grandes cotas de desarrollo o el fin de una historia de más de siete millones de años, y es en este reto que la educación juega el papel fundamental, en ella radican las oportunidades de transitar en armonía a nuevos estadios. Pero hay que clarificar que esta es una responsabilidad compartida, en la que no sólo los docentes –sea el nivel académico que fuere– tienen la responsabilidad, la sociedad –o sea, todos y cada uno sus integrantes–. Tenemos ante nosotros el reto máximo. Que la opinión de Quintiliano sea verdad, y que la torpeza y la incapacidad no sea el atributo principal del hombre del siglo XXI.

martes, 26 de febrero de 2008

La magia de un pulgar
Raúl Humberto Muñoz Aragón


Sociedad, Cultura, Arte; trípode sobre el cual asienta sus reales la Humanidad; en él, se encuentran afanes, pensamientos, formas de ser, de hacer, de creer, de pensar, de actuar. Tres términos que han evolucionado en su conceptualización, con un significado y un significante que se ajustan siempre al marco conceptual vigente, determinados por éste, y al cual modifican a su vez.

Los afanes del hombre han sido y son múltiples. Inmerso en un proceso evolutivo continuo, ha generado como soporte de su andar elementos que le permiten un tránsito eficiente, desarrollando habilidades con las que ha podido crear estructuras en las cuales se fundamenta.

Caminar erectos; el uso de un lenguaje; la capacidad de asociarse para trabajar en grupos coordinados con tareas especiales para cada uno de sus integrantes; fueron la cimiente de las sociedades y culturas de hoy; las cuales han estado entrelazadas, alimentándose una de la otra.

Hablar de cultura siempre traerá a la mente conceptos diversos, producto de los diferentes significantes a ella enlazados, al decir cultura algunos entenderemos que se habla de los conocimientos adquiridos a lo largo de una vida académica; otros la veremos como las diversas manifestaciones artísticas del hombre, aquellas que en su excelsitud nutren el espíritu humano; también podemos pensar en el caló de un grupo social determinado, de las "tribus urbanas" que hoy luchan por generar su idiosincrasia en un mundo sin ideologías; y algunas otras acepciones que igualmente son válidas y forman parte del entendimiento colectivo. Lo cierto es que Cultura está siempre relacionada con el hombre, es su producto, su creación única y verdadera tras la cual está su identidad.

La cultura surge por la capacidad del ser humano de representarse mentalmente lo existente, expresándolo por medio de símbolos significantes, logrando con esto, transformar la naturaleza con sus manos; nace de la capacidad mental de los primeros hombres, de pensar en las experiencias pasadas y proyectarlas en el futuro con una intención práctica que tenga como objetivo aplicar el aprendizaje adquirido para llevar mejoras a su entorno.

Así surge y se desarrolla la cultura, creando un presente a partir de recuerdos y experiencias del pasado para contar con mejores habilidades y herramientas en el futuro, transmitiendo lo aprendido a sus descendientes para que éstos lo desarrollen aun más.

Con base en los nuevos descubrimientos, podemos encontrar las primeras manifestaciones "artísticas" de los homínidos remontándonos 400,000 años en el tiempo (con la Venus de Tan-Tan o la Venus de Benejat Ram que es unos 100,000 años más joven), cuando aún el Homo Sapiens Sapiens no hacía su aparición en la tierra, en el reino del Homo Heidelbergensis; en protosociedades en las cuales se inicia el boceto de lo que sería el hombre moderno. Estos descubrimientos son sin lugar a dudas motivos de grandes polémicas, reflejo de la complejidad que implica buscar fechas; los momentos de la historia del ser humano, aquellos que lo hacen surgir con sus particularidades se encuentran perdidos ya en el tiempo; aunque los mitos, sueños, temores de ayer sigan hoy alimentando los instintos primarios del hombre moderno en un eterno retorno que es el guión que une prehistoria e historia de la humanidad.

El arte es el canto del hombre a sí mismo; en él se encuentra, se inventa, siempre nuevo, siempre igual, sin paradoja. En el arte el alma canta y grita, narra sus sueños y nos inunda de sí, de nosotros mismos.

Se mueve a través de tiempo y espacio alrededor del espíritu humano. En su esencia se encuentra el espíritu de hombres y mujeres de todo tiempo, de aquellos que la han creado, de quienes la han vivido, que se han emocionado al sentirla. El arte es emoción y sentimiento, gozo de los sentidos, placer estético que nos envuelve en el nicho cálido de todos los que hemos sido, en el regazo de la historia del ser humano, nos conduce a nuestros sentimientos primigenios, cuando en un instante perdido ya, un hombre le hablaba a Dios a través de sus primeros trazos, de ese primer canto del espíritu humano.

Las Bellas Artes están inmersas en la piel de cada uno de nosotros, aún sin tener plena conciencia de ello. La sonrisa enigmática; de una dama que quizá nunca existió; tras siglos de estadía en una pequeña tela, sigue llegando a su destino, a un hueco del alma de quien la ve. Hoy el "tam tam" de los primeros tambores nos llega al corazón siempre con la misma firmeza, mágica sincronía entre sus acordes y el vibrar de las cuerdas subatómicas que construyen este universo nuestro.

Cantan los sentidos a plenitud, en sinfonía fantástica que inició en la meta del Adán perdido de las artes, hará 35,000 o 400,000 años, no importa; lo cierto es que ahí el alma cantó por vez primera.

Caminar entre las Bellas Artes, sea la que fuere es el encuentro con nosotros mismos. Filósofos, pensadores, estudiosos, eruditos diversos se enfrascan en disertaciones estériles, haciendo clasificaciones, poniendo etiquetas, incluyendo o excluyendo artes, olvidando en ocasiones que Bellas Artes son aquellas que el espíritu reconoce inmediatamente, que le conmueve que le nutre el espíritu.

Y todo esto por un pulgar...

jueves, 30 de agosto de 2007

Entre prójimos te veas...
Raúl Humberto Muñoz Aragón


La maravilla del hombre es sólo comparable a la enorme torpeza y estupidez de él mismo; esta es una tristeza que carcome el alma. Grandezas del espíritu humano como la Capilla Sixtina, el Taj Mahal, los Caprichos de Paganini, los versos de Whitman, los murales en Altamira o El Lago de los Cisnes se empequeñecen a ínfimas dimensiones con las imágenes que nos traen hoy en día los medios de comunicación.

De nada valen El David, Los siete samuráis, Las señoritas de Avignon, La Divina Comedia o cualquier otra obra de arte si no somos capaces de entendernos, de saber que los "prójimos" son todos aquellos que nos acompañan hoy en esta odisea que es la vida; somos Ulises modernos, y este viaje que nos ha tocado andar es igualmente trascendente; no importa si se tienen un dios o muchos dioses, el color de piel o de ojos, género, edad, preferencias personales sean del índole que sean.

Enfrascarnos en una búsqueda eterna e inútil de quién lanzó el primer golpe, además de ocioso es altamente estúpido. ¿Quién pegó primero?, es un pleito tan viejo, lacerante en esta integridad de los seres humanos, eso que nos autonombramos como el animal racional, que hemos sido capaces de crear maravillas como las ciudades mayas y bestialidades como en Auschwitz... o esas que hoy mismo vemos, que aún no han tenido tiempo de llegar a los libros de historia.

Urgen esos locos que estén dispuestos a acabar con los gigantes que se esconden en los molinos de viento, "gigantes enanos" que se escudan en "causas justas" harto injustas que sólo son reflejo de miedos ancestrales. Que no exista mejor causa que nosotros mismo, todos, cada uno de los que hoy horadamos los surcos que nos han legado los viejos de siempre.

A veces, en algunos momentos de ocio personal, cuando no me queda más remedio que estar conmigo, me gusta elucubrar, viajar siempre con la limitante de mi pensamiento e imaginación a esos momentos en que el hombre se descubre a sí mismo, en que se va inventando con el día a día. Me gusta pensar en el momento en que el hombre aprende a leer y después inventa la escritura.

No sé muchas cosas, estoy condenado a vivir en la ignorancia que crece continuamente, pero en verdad que no puedo callar ante esto que pasa, donde la muerte de cientos puede ser justificada por una visión parcial, por intereses personales que sólo buscan el bien particular; donde somos marginados y marginamos... No sé que tan importante sea a final de cuentas el color, el género, la edad, las capacidades o discapacidades, preferencias, creencias, sueños. Me he preguntado y me emociona el pensar en el momento en que el hombre tuvo la primer idea, no se cual sería, ni si aún esta escondida en esta memoria colectiva; pienso y a veces me gusta sentir que existo gracias a ese primer pensamiento.

Hace algunos miles de años, setenta y cuatro según las investigaciones, el Homo Sapiens Sapiens estuvo al borde de la extinción, la población, por diversas razones, se redujo según algunos cálculos a mil individuos; esa es la primer gran familia, nuestra familia primigenia, esa que hoy cuenta con 6500 millones de hijos, que hemos olvidado lamentablemente que en aquel momento se requirió del trabajo en equipo, del uso de nuestra creatividad, en ello estuvo el éxito. En aquel entonces teníamos dos "competidores" más viejos, que nos antecedieron en varios miles de años y que habían creado grupos sólidos, el Homo Neardenthal y el Homo Erectus, ambos extintos; somos el resultado de un largo camino; un camino que inició hace siete millones de años con Toumaï (Sahelanthropus thadensis); quizá sea momento de pensar en ello, de recordar que la vida es sencilla.

Ni los judíos de Auschwitz, ni los niños musulmanes de Qana... ni "las muertas" de Juárez, ni los olvidados que no alcanzaron a salir en las noticias; no hay razón que valide esto.