domingo, 31 de enero de 2016

La realidad con la que convivimos es una simulación de nuestro cerebro

“La realidad con la que convivimos es una simulación de nuestro cerebro”

Dos neurocientíficos y un experto en inteligencia artificial hablan sobre los engaños del cerebro, las emociones y la toma de decisiones y la creación de máquinas inteligentes

DANIEL MEDIAVILLA

31 ENE 2016 - 04:04 CST

Facundo Manes, Susana Martínez-Conde y Raúl RojasCARLOS ROSILLO

Susana Martínez-Conde, directora dellaboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Barrow (Phoenix, EEUU), muestra el que quizá sea el único vídeo donde es posible ver feo a Brad Pitt. El actor estadounidense aparece con el mismo rostro de siempre, junto a otros compañeros de profesión, pero un pequeño detalle lo trastoca todo. Una simple cruz en el centro de la imagen, en la que el observador ha de fijarse mientras se suceden las caras, cambia el punto de vista y las expectativas del que mira que pasa a comparar unos rostros con otros convirtiendo en extremas las diferencias entre sus rasgos.

La investigadora española utilizó este y otros ejemplos durante una presentación en la Casa de América de Madrid para mostrar que aunque “existe una realidad ahí fuera, nosotros no interactuamos con ella”. La única realidad con la que convivimos de verdad es una simulación creada por nuestro cerebro que a veces coincide con lo real y a veces no”, añade. En el mismo encuentro en torno a lo que se sabe sobre el cerebro, compartió su conocimiento con otros dos investigadores iberoamericanos: Facundo Manes, neurocientífico y rector de la Universidad Favaloro de Buenos Aires, y Raúl Rojas, experto en inteligencia artificial de la Universidad Libre de Berlín. Los tres trabajan para entender cómo nos acerca a la realidad ilimitada nuestro cerebro limitado y, en el caso de Rojas, qué posibilidades tenemos de inventar inteligencias mecánicas que nos echen una mano con la vida.

Lo más alto de la inteligencia es la mentira, porque para mentir he de tener un modelo mental del otro

“Muchas veces pensamos en la visión como una experiencia pasiva, pero siempre es dinámica y activa”, continúa Martínez-Conde, que investiga las bases neuronales de nuestra experiencia subjetiva. “El cerebro siempre está buscando información y con los pocos aspectos que percibe después completa la información”, continúa.

Manes recuerda también otra particularidad de nuestra manera de acercarnos al mundo. Aunque nos gusta pensar que somos seres racionales, las decisiones nunca se toman después de un análisis frío de los datos. “Durante mucho tiempo se consideró que para tomar una decisión racional debíamos dejar las emociones de lado. Hoy sabemos que las emociones y la razón trabajan en tándem en la toma de decisiones”, señala el científico argentino.

Esas emociones tienen una base biológica generada por millones de años de evolución. Los ancestros humanos, en su lucha por la supervivencia, se acostumbraron a clasificar el mundo entre nosotros y ellos, asignando emociones contrapuestas a cada uno de los grupos. “Nosotros en Chile hicimos un experimento con chilenos mapuches y no mapuches, poniéndoles electrodos y mostrándoles fotos de ambos grupos sociales”, cuenta Manes. “En cuestión de milisegundos el cerebro se da cuenta de si la foto pertenece a su etnia o no y si pertenece lo asocia con algo positivo y si no con algo negativo”, afirma. “Por este motivo va a ser difícil solucionar el tema palestino y judío desde una oficina en Washington, porque biológicamente en el cerebro ya tenemos prejuicios contra el que es diferente a nosotros y justamente la clave de la armonía es buscar puentes con el que piensa distinto”, señala. “Entendiendo el mecanismo de la empatía no solo vamos a poder ayudar a pacientes con problemas de déficit de interacción social, como la esquizofrenia o el autismo. También entenderemos fenómenos sociales como conflictos que escapan a la lógica y tienen más que ver con impregnaciones biológicas de la historia personal que pasa de generación en generación”, concluye.

Biologicamente en el cerebro tenemos prejuicios contra el que es distinto de nosotros

Raúl Rojas considera que la neurociencia puede ser una inspiración para la inteligencia artificial, aunque cree que su función no consiste en recrear cerebros humanos. “En inteligencia artificial, entre los 50 y los 90 el esfuerzo se dirigió a resolver problemas combinatorios aplicando reglas una detrás de otra”, apunta. “El ejemplo típico es el ajedrez. Los humanos juegan reconociendo patrones, conociendo la situación del juego y haciendo después los movimientos, pero una persona no está calculando millones de movimientos en su cabeza”, explica. “La computadora calcula esas alternativas de movimientos propios y contrarios y como es muy buena haciéndolo las máquinas ya ganan a los humanos al ajedrez con esa solución de fuerza bruta”.

Desde los 90, el interés está en los problemas que los humanos resuelven de manera subconsciente. “Reconocer caras, traducir un idioma o conducir un automóvil se hace sin conciencia. Yo puedo conducir, llegar a mi casa y no sé cómo he llegado”, ejemplifica. “Con estas ideas hemos desarrollado robots futbolistas que juegan muy bien al fútbol. De hecho, cuando empezamos a desarrollarlos uno podía tomar el joystick y jugar contra los robots y ganarles, pero ahora juegan tan rápido y tan bien que no hay manera”, explica.

Aunque los robots pueden ganar a los humanos en muchas cosas, aún quedan espacios en los que los humanos tienen ventaja. Por ejemplo, la mentira. “Lo más alto de la inteligencia es la mentira en el sentido de que si yo le cuento mentiras a una persona tengo que saber qué sabe esa persona, tengo que tener un modelo mental de la persona para que me crea las mentiras”, explica Rojas. “Por eso es tan difícil decir mentiras, porque cuando lo agarran a uno por un lado con una información que no cuadra, hay que cambiar la historia y rehacerla inmediatamente. El test de Turing consiste en que la computadora cuente mentiras al humano para parecer humana, pero para hacer eso tiene que tener un modelo mental de la otra persona”, indica.

Emociones y razón trabajan en tándem en la toma de decisiones

En este sentido Manes recuerda que “un grupo de investigadores de Oxford encontró una correlación entre la capacidad de engaño táctico de una especie y su capacidad cerebral”, algo que puede indicar que esa capacidad fue un salto evolutivo más allá de lo social que nos hizo humanos. Martínez-Conde discrepa de sus colegas sobre la mentira como actividad humana por excelencia: “Tenemos una capacidad más refinada de engaño como una capacidad más refinada en muchas cosas, pero hay muchos engaños en el mundo animal, desde el mimetismo o el camuflaje en insectos a otros más sofisticados en algunos primates”. “En mi investigación me he interesado en por qué funcionan los trucos de magia en el cerebro. Es fácil engañar a un animal y lo hacen entre ellos, pero no creo que la magia funcione en un animal. Lo que es diferente para una persona en un espectáculo de magia, esta capacidad de asombro y maravilla es lo que nos hace humano”, afirma. Rojas sin embargo considera que sin un modelo mental del otro y un conocimiento de la diferencia entre la verdad y la mentira, lo que se está haciendo es simplemente despistar al rival, algo distinto del engaño.

El engaño, pero de uno mismo, es otro de los mecanismos de adaptación humana para gestionar el mundo con un cerebro limitado. Muchas veces tomamos una decisión y la justificamos aunque haya indicios de que ha sido un error. “Existe una gran inercia a mantener la opinión una vez que decidimos”, explica la investigadora. “Es un mecanismo de atajo mental, la disonancia cognitiva. Después de tomar una decisión no puedo cuestionarla todo el rato porque no tienes los recursos neurales para estar analizando de nuevo los datos una y otra vez”, añade.

Tras siglos de investigación, cree Martínez-Conde que será posible conocer al detalle la biología cerebral y, si la tecnología del futuro lo permite, construir una máquina con las capacidades del cerebro humano. Rojas, sin embargo, no cree que eso vaya a suceder, por cuestiones técnicas y por falta de interés. “No creo que una computadora, que puede ser muy rápida para tomar decisiones y mejores que las personas al poder sopesar más información, vaya a tener una inteligencia como nosotros. También porque las emociones juegan un papel muy importante en la toma de decisiones humana, y no creo que una computadora vaya a tener emociones”, explica. Además, en opinión de Rojas “no se puede reconstruir un cerebro con computadoras digitales porque el cerebro es un sistema analógico y en sistemas analógicos el mejor modelo con lo que sabemos actualmente es el sistema analógico mismo”. “Para construir cerebros humanos la mejor manera que tenemos ahora es tener hijos”, concluye.

sábado, 30 de enero de 2016

Los textos atribuidos a Einstein que no son suyos

Los textos atribuidos a Albert Einstein que no son suyos

Por César Noragueda el 30 de enero de 2016, 19:01

Algo tan deshonesto como falsificar la autoría de cualquier declaración con el propósito sacar algún tipo de provecho, normalmente ideológico pero siempre ilegítimo, no es una práctica reciente. La Iglesia Católica o alguno de sus integrantes, por ejemplo, introdujo con calzador una referencia a Jesucristo, una interpolación, en las

Antigüedades judías (c. 93 a. C.) del historiador no cristiano Flavio Josefo con la objetivo de que sirvieran como una prueba documental respetable de su existencia, pues provenía de un no creyente. Como Konrad Kujau, que vendió a un periodista unos falsos diarios de Adolf Hitler por dos millones y medio de marcos alemanes en 1983.A quien más parece que se ha utilizado para legitimar ideas que no le son propias es el científico Albert Einstein

Pero desde que el uso de internet y de las redes sociales se ha generalizado, una de dos: se han multiplicado las atribuciones de falsarios o con las nuevas tecnologías se les ha dado mayor visibilidad. Y a algunos ya nos cansa sobremanera tropezarnos con un texto que considera a los hijos “un regalo de Dios” con la firma del ateo José Saramago, o filosofías cursis y de baratillo escritas con un estilo más que mediocre que se hacen pasar por ideas de Gabriel García Márquez, de Julio Cortázar y otros. Sin embargo, aquel a quien más parece que se ha utilizado para legitimar ideas que no le son propias es el científico Albert Einstein, yaquí os traigo un ramillete de sus textos apócrifos.

Dios y la religión según Einstein

Comencemos con la que es, quizá, la frase más famosa de Einstein gracias a los que han pretendido convertirlo en un creyente: “Dios no juega a los dados con el Universo”. En realidad, la referencia completa, que pertenece a una carta que le escribió al matemático Cornelius Lanczos, es la que sigue: “Usted es la única persona que conozco que tiene la misma actitud hacia la física que yo tengo: la creencia en la comprensión de la realidad a través de algo básicamente simple y unificado... Parece difícil echar un vistazo a las cartas de Dios. Pero que él juega a los dados y usa métodos «telepáticos»... es algo que no puedo creer ni por un momento”. Su intención es referirse a la esencia comprensible y ordenada del cosmos, no a una creación divina. Su pensamiento era cercano al panteísmo, es decir, la naturaleza era por lo que sentía devoción.El pensamiento de Einstein era cercano al panteísmo, es decir, la naturaleza era por lo que sentía devoción

Baste leer esta explicación suya: “… es mentira todo lo que ustedes han leído acerca de mis convicciones religiosas, una mentira que se repite sistemáticamente. No creo en un Dios personal y no lo he negado nunca, sino que lo he expresado muy claramente. Si hay algo en mí que pueda llamarse religioso es la ilimitada admiración por la estructura del mundo, hasta donde nuestra ciencia puede revelarla”; o este fragmento de una carta que le escribió al filósofo Eric Gutkind: “La palabra Dios para mí no es más que la expresión y el producto de la debilidad humana; la Biblia es una colección honorable, pero primitiva, de leyendas no obstante bastante infantiles”.

Por eso, si uno se da de narices con la firma de Einstein bajo estas palabras: “Quizás se podría describir la situación diciendo que Dios es un matemático de primer orden y que usó unas matemáticas muy avanzadas para construir el universo”, debe estar seguro de que se trata de una falsa atribución. Y, de hecho, estaría en lo cierto, porque es una frase del físico teórico Paul Dirac.Einstein: "La Biblia es una colección honorable, pero primitiva, de leyendas no obstante bastante infantiles"

Sí, es verdad que Einstein también dijo: “La ciencia sin religión está coja y la religión sin ciencia está ciega”, pero no se refería a las religiones institucionalizadas ni, por supuesto, a las creencias irracionales, sino a su propia idea del concepto: “Soy un no-creyente profundamente religioso. De alguna forma, esta es una nueva clase de religión. (…) Nunca he atribuido a la Naturaleza ningún propósito u objetivo, ni nada que pueda entenderse como antropomórfico. Lo que yo percibo en la Naturaleza es una estructura magnífica que solo podemos comprender muy imperfectamente, y eso debe llenar a cualquier ser pensante de un sentimiento de humildad. Este es un sentimiento genuinamente religioso que nada tiene que ver con el misticismo”.

Incluso le han atribuido una afirmación que algunos pretenden que se refiere a una moralidad innata de origen divino: “Hay dos cosas que me admiran: el cielo estrellado fuera de mí y el orden moral dentro de mí”, pero ni siquiera le pertenece, pues es lo que más o menos escribió Immanuel Kant en su Crítica de la razón pura. Y seguro que os habéis topado en algún momento en las redes con una historia viral sobre un niño, luego revelado como un jovencísimo Einstein, que discute con un profesor y le dice: “El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos”. Por supuesto, es algo que nunca ocurrió.

Otras cosas que Einstein nunca dijo

El científico alemán tampoco es autor de otras frases que circulan por la red como una plaga. “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”, que también se le atribuye erróneamente a Mark Twain y a Benjamin Franklin, aparece en la novelaSudden Death, que Rita Mae Brown publicó en 1983. “Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, casi seguro que tiene razón. Cuando afirma que algo es imposible, probablemente está equivocado”, una de las leyes de Arthur C. Clarke, puede leerse en su libro Profiles of the Future, de 1962.

Fue el físico teórico Richard Feynman, y no Einstein, quien soltó: “Creo que puedo decir con seguridad que nadie entiende la mecánica cuántica”; en un documento de 1963, el sociólogo Edward Bruce Cameron, y no Einstein, escribió esto: “… no todo lo que se puede contar cuenta, y no todo lo que cuenta puede ser contado”; y el antropólogo Ashley Montagu dijo en una entrevista con el propio Einstein, y no este, que “las leyes internacionales existen solo en los tratados de leyes internacionales”.La teoría de la relatividad de Einstein no tiene nada que ver con relativizar la moral y ni mucho menos las verdades, sino con la física

El economista Ernst Friedrich Schumacher, en su libro Small Is Beautiful: Economics as if People Mattered, de 1973, señaló: “Cualquier tonto inteligente puede hacer las cosas más grandes, más complejas y más violentas. Se necesita un toque de genio —y mucho valor— para moverse en la dirección opuesta”, no Einstein. “Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil” tampoco es una frase suya; ni: “Todo es energía y eso es todo lo que hay. Sincronízate con la frecuencia de la realidad que quieres y no podrás hacer otra cosa que conseguirla. No puede ser de otra manera. Esto no es filosofía. Es física”, un despropósito pseudocientífico del todo impropio de él.

Como pensar que “todo es relativo”, una malinterpretación de su teoría de la relatividad, formulada para resolver la incompatibilidad entre la mecánica newtoniana y el electromagnetismo y que, por tanto, no tiene nada que ver con relativizar la moral y ni mucho menos las verdades.

Y lo último que me he encontrado en las redes es una supuesta carta de Einstein a su hija Lieserl, a la que dieron en adopción y él no conoció nunca, tan disparatada que parece mentira que alguien pueda tragarse que le es propia: “Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal (…). Esta fuerza universal es el Amor (…). El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor”.Engañan y utilizan la reputación de una persona valiosa como Einstein, ejemplo de inteligencia, para tratar de refrendar sus sinsentidos

Al margen del teísmo inadmisible y esas mayúsculas ridículas, lo que más abofetea al sentido común de la carta apócrifa es esto: “Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E=mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites”. A la vista de lo anterior, lo que parece que no tiene límites es la indecencia de aquellos que engañan y utilizan la reputación ganada por una persona valiosa como el científico alemán, ejemplo de inteligencia, para tratar de refrendar sus sinsentidos. Si Einstein levantara la cabeza…

miércoles, 9 de septiembre de 2015

HACER QUE VALGA LA PENA

HACER QUE VALGA LA PENA
Raúl Humberto Muñoz Aragón


Somos producto de las decisiones que tomamos, es inevitable, cada acción y omisión de nuestro hacer nos construye, van formando todos los elementos que conforman nuestra personalidad, la esencia de lo que somos es el resultado de ello. Estamos constante y continuamente tomando decisiones, es inevitable, pues la vida es una multiplicidad infinita de posibilidades y pone a nuestra disposición todos y cada uno de los caminos; así, al nacer, tenemos el potencial de convertirnos en lo que deseemos. Quizá esto sea cierto en prácticamente toda nuestra vida, pues aún en la infancia más temprana aprendemos a "negociar", a solicitar y elegir aquello que queremos, motivados o no por nuestros padres.Esta es una de las grandes paradojas de nuestra vida, pues aunque nunca dejamos de tomar decisiones, siempre tenemos miedo a tomarlas, a asumir el riesgo, a caminar hoy por un sendero nuevo y a veces, dejamos que sean otros los que "nos decidan" en una decisión arriesgada, pero que aún así nos valida, le da sentido a lo que nos ocurre y sobre todo, siempre será culpa de otro o de otros, en una lucha eterna por no hacernos cargo de nuestra vida.

No actuar se torna en una decisión a veces cómoda, pues dejamos que sea el azar, el derredor, los otros, quienes se hagan cargo, convirtiéndonos en marionetas que reaccionamos ante el oleaje del entorno, no actuar bajo este esquema es sin duda dejar que otros vivan por nosotros, ajenos a culpas (al menos ese es nuestro pensamiento), tornándonos en seres vividos por aquellos a quienes damos las riendas de nuestro destino, pero también hay otra forma de no actuar, una que requiere de todo el coraje y el compromiso por hacer que otros asuman sus compromisos dándoles la oportunidad de crecer, a veces, a pesar de ellos mismos; ésta es la labor suprema y más difícil de los padres, dejar hacer a los hijos, a veces, a pesar de los tropiezos y dolores que han de pasar, pero a fin de cuentas, necesarios.El peso de las decisiones tomadas ha de presentarse tras el paso de un tiempo más o menos prolongado y lo más seguro es que no tengamos la garantía de que se hizo lo correcto. Siempre he creído que por duras que sean las determinaciones tomadas, siempre debemos hacerlas con la mayor congruencia de que seamos capaces, esa difícil conjunción de pensar, decir y hacer siempre lo mismo, que de nada nos arrepentiremos más que de no haber hecho aquello que siempre quisimos hacer y no hicimos.

Nunca me han gustado las citas a ciegas, siempre he vivido… o más bien, siempre había vivido en mi caparazón, uno que en algún momento de mi vida decidí crear para mí, en él estaba todo aquello que siempre consideré que me era necesario. Más la vida siempre tiene un camino pensado y tras muchas insistencias de una amiga muy querida, un buen día de marzo, tuve mi primer y única cita a ciegas de mi vida, la decisión tomada por mí, y ahora lo sé, por ella también, fue producto por la insistencia y el tesón de aquella amiga en común que se empeñó en hacernos común a ambos la vida. Ese día de marzo, día de la mujer de un no muy remoto 2002, conocí al amor de mi vida, y sólo con verla lo supe, surgió en mi la certeza más grande y precisa de mi vida; no le sería fácil apartarse de mí, pues de alguna manera supe que todos los años previos de mi vida habían sido una preparación para encontrarla, y fusionar incontables coincidencias de nuestro caminos personales. La amé y la amo siempre más… esto por decidirme a acudir a una cita a ciegas, aún recuerdo cómo iba vestida, cómo destacaba en un restaurante repleto de gente, el cómo inmediatamente iniciamos una charla que aún hoy continua, maravillados ambos de la vida y de las cosas simples que en ella hay; aún recuerdo de las enormes ganas que tenía de brincar y bailar al despedirnos he ir rumbo a casa, aún recuerdo que no hubo necesidad de intercambiar teléfonos o domicilios, pues ya nos habíamos entregado el corazón… bendita decisión.

A veces, las palabras que deseamos escuchar no llegan, lo que habría de preguntarse es si fuimos nosotros quienes decidimos no escucharlas, quizá esa pregunta que dejamos en nuestro interior era el detonante de un vivir juntos, un saber más, un sí… a veces sólo es necesario una palmada en el hombro.

Nada es más fácil que ser feliz, es sólo cuestión de decidirlo y actuar en consecuencia. Es tan fácil como jugar con el viejo cubo de rubik, ver las series de televisión que nos acompañaron en la infancia, comer un chocolate, ver la magia de un atardecer o dejar que la lluvia nos empape sin preocuparnos por gripes posibles.

Siempre decidimos, cada día, en cada momento; hagamos que nuestras decisiones valgan la pena, que no se conviertan en una carga a pesar de que no salgan las cosas como las pensamos o planeamos, que no se nos quede un sueño por vivir.

facebook.com/ymahr

---
El Siglo de Torreón - Imágenes - jue 11 sep 2014 - https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1036199.imagenes.html

LOS SUEÑOS… ¿SUEÑOS SON?

LOS SUEÑOS… ¿SUEÑOS SON?
Raúl Humberto Muñoz Aragón


Sí, las ideas tienen vida propia, navegan por la mente de hombres y mujeres en su afán incansable por cambiar siempre la realidad, empeñadas en este hacer. Quizá sólo seamos invento de ellas, creados para ser su vehículo con el único propósito de tornarse en cotidianidad, modificando el entorno actual, siempre a la espera de nuevas ideas en un ciclo infinito, eterno, mágico y misterioso.Las ideas trascienden, van más allá de culturas, de sociedades o de grupos; su permanencia supera en mucho a quien la genera, no hay frontera que las frene, crean, transforman y desplazan formas de hacer continuamente. Son la conjunción de información y conocimiento y nada las puede frenar por suficiente tiempo, pues aparecen y son cuando es menester, en el momento oportuno y pertinente, siempre dispuestas a abordar el destino con alevosía y ventaja.

Las ideas son los sueños de la humanidad, esa eterna búsqueda de la trascendencia, el anhelo por ser siempre, en continua y permanente evolución; el deseo utópico de la inmortalidad. Los sueños soñados son la exploración de los posibles futuros, el divertimento del alma, el encuentro perfecto con Dios.

Los sueños son el grito más profundo y limpio de las ideas, el más libre, el más auténtico. Los sueños son la vida misma y por ello son vividos en conciencia e inconsciencia; en la noche, pueblan nuestra soledad con aquello que es nuestro afán verdadero, ahí es fácilmente encontrar desprevenida al alma del hombre, ahí el espíritu de la humanidad abreva de filias y fobias. En los sueños, se encuentran los deseos más puros, aquéllos que fueron creados en nuestros primeros años, donde todo era posible, lo único necesario era desearlos.

Los sueños son nuestras ideas primarias; en ellos, en nuestros primeros años, acumulamos todo aquello que nos era necesario para ser felices, ahí estaban las respuestas al mundo simple y sin complicaciones que era nuestra cotidianidad. Esos primeros sueños fueron la meta de arranque a esto que es jugar a la vida y "que a veces duele"; ahí dejamos por sentado el destino que deseábamos para nuestro futuro… pero, y ¿qué pasa con los sueños perdidos?, ¿a dónde se fueron?, ¿qué es eso llamado destino que parece que todo lo trunca o al menos lo tuerce?, ¿por qué se rompen los sueños si las ideas son irrefrenables?, ¿cuándo se alejan los sueños?, ¿tienen acaso fecha de caducidad?

En los sueños de niños, todos anhelamos un futuro pleno, lleno de aventuras, de viajes fantásticos, de encuentros épicos con maravillas disímbolas, de romances interminables llenos de zapatillas de cristal y príncipes azules, de encuentros y desencuentros con nuevos mundos. Ahí todos somos bomberos o vagabundos, empresarios, médicos, arquitectos, pilotos de naves espaciales o de automóviles que rompen todos y cada uno de los récords posibles e imposibles; en ellos, nuestra familia es perfecta, ésa que sigue al "vivieron siempre felices".

A veces, al ver a mi alrededor y observar las líneas de la vida que van poblando los rostros de hombres y mujeres, dejando muecas que son el reflejo de los sueños conseguidos o aquéllos que se tornaron en pesadillas y algunas de aquellos sueños que se perdieron a la vuelta de la esquina o al cruzar algún bulevar o quizá en el locker de la escuela en compañía de los amigos de ayer.

Los sueños de la infancia eran las ideas que nos llevarían a la felicidad, el camino en el que se encontrarían los ideales… pero, ¿esos sueños rotos?, esos presentes que no han sido fieles a los ayeres, ¿dónde ha quedado la felicidad anhelada?... A veces, los sueños se tornan en pesadillas que carcomen el alma.

Las ideas son entidades libres, entes en busca de caminos a la realidad; los sueños son las ideas más puras, en ambos, sueños e ideas, se encuentra la esencia del espíritu humano, ése que ha sabido y creado las más extraordinarias maravillas, las mismas que han hecho posible que hoy podamos conversar a través del espacio y el tiempo.

Si, tienen vida propia y para que esté completa, tiene la muerte a su lado. Las ideas mueren a pesar de ser indetenibles, fallecen igual que el fénix y como él renacen, siempre diferentes, siempre igual. Lo lamentable es que este mundo de hoy ha dejado de tener tiempo para las ideas y los sueños se han convertido en juegos de niños que en la edad adulta ya no tienen cabida, pareciera que no tenemos permiso para ser felices como en los sueños de ayer. Hoy, los adultos soñamos lo que los medios nos dicen que soñar y así será hasta que alguna nueva idea empiece a tomarse el tiempo de cambiarlo todo nuevamente.
Como lo dijo Segismundo en el drama español del gigante Calderón de la Barca…

"¿Qué es la vida? Un frenesí.
"¿Qué es la vida? Una ilusión,
"una sombra, una ficción,
"y el mayor bien es pequeño:
"que toda la vida es sueño,
"y los sueños, sueños son".

---
El Siglo de Torreón - Imágenes - jue 4 sep 2014 - https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1033817.imagenes.html

DE CÓMO SE PUEDE CAER DE LA LUNA

DE CÓMO SE PUEDE CAER DE LA LUNA
Raúl Humberto Muñoz Aragón


El futuro nos fascina, nos atrae, es el receptáculo de nuestros sueños y afanes, los mayores esfuerzos los guardamos para mañana, aunque ese mañana nunca llegue, siempre nos esquiva, se diluye y se torna en interminable hoy, que es lo único nuestro realmente. Somos crononautas atrapados en un eterno presente del cual sólo podemos escapar a través de la imaginación, de las proyecciones que hacemos del futuro o en los recuerdos de un pasado añorado.La incertidumbre del futuro siempre es un reto, envuelto entre apocalipsis zombis o ciudades suspendidas en el cielo y transportándonos en aero-autos como Los Supersónicos. Siempre hemos soñado con echar algún vistazo, desde Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel hasta Juan por sólo mencionar a algunos profetas bíblicos pasando por el celebérrimo Nostradamus, Édgar Cayce, Allan Kardec, Malaquías, Rasputín, Helena Blavatsky… y una larga lista, que llega a los quirománticos y demás lectores del futuro, sea lo que fuere y el cual no cumple caprichos y ni los mismos según algunos "omniscientes" mayas acertaron, aunque habría que decir que aquellos gurús que los "interpretaron" sólo juegan con ese anhelo por tener alguna certeza para mañana…

Pero si he de ser preciso, de entre todos aquellos visionarios del futuro, prefiero a Julio Verne, gigante entre los gigantes de la literatura universal, mucho más certero que Nostradamus o cualquier otro. En 54 novelas y 20 cuentos, entre aventura, viajes fantásticos y literatura científica, precursor de la ciencia ficción y la literatura surrealista, fue capaz de recordar el futuro como pocos.

Estamos compuestos por miles de millones de átomos que han sido creados a lo largo de la vida y muerte de las estrellas que han hecho posible este eterno presente; quizá esta sea otra de las fascinaciones que se encuentran en el inconsciente colectivo, residuo de los momentos que están perdidos en la historia del hombre, cuando aún teníamos tiempo para contemplar y maravillarnos con la bóveda celeste. Futuro y espacio es la razón de este texto, la ciencia ficción que nos regala el cine desde sus primeros años.

Todo viene a cuento por nueve filmes que cada vez que he tenido la oportunidad de verlos me hacen soñar con navegar por el espacio y el tiempo, viviendo las aventuras que la pantalla nos regala.

En primer lugar, la mítica película francesa "Le voyage dans la lune", que en 1902 dio inicio a esta aventura, surgida de la mente de Georges Méliès y que ahora podemos disfrutar gracias a un trabajo de restauración que ha dado como resultado varias versiones, filme que nos habla de los sueños de un momento en la historia en que aún no sabíamos nada de la Relatividad o la Mecánica Cuántica y el universo estaba aún por descubrir, tiempo en la cual había selenitas, estrellas vivientes, paraguas que se convierten en hongos y era posible caerse de la Luna.

La segunda es una superproducción alemana de 1927 dirigida por Fritz Lang, "Metrópolis", nombrada Memoria del Mundo por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad, que aún sigue cautivando a los espectadores gracias a su atmósfera y a la grandeza alcanzada.
En 1968, llegarían dos grandes películas: "The planet of the Apes", de Franklin J. Schaffner, con uno de los finales más emblemáticos y sorprendentes del cine a cargo de Charlton Heston y en contraparte, un filme con un inicio equiparable en talento y creatividad al final citado: "2001: A space odyssey" de Stanley Kubrick, quien nos envuelve en un inicio mágico e intrigante.

Aquellos que acudimos al cine en 1977 aún recordamos la extraordinaria sensación de ver en las pantallas el avance de una nave interminable, dando inicio a un fenómeno social que aún hoy alimentan los sueños y que nos tiene a la espera de la nueva trilogía que aparentemente cerraría el ciclo iniciado ese año con "Star Wars: Episode IV. A new hope". Ese mismo año, llegó a los cines "Close encounters of the third kind" de Steven Spielberg, que refleja el deseo de contactar con seres de otro planeta y en el cual la música es el lenguaje perfecto

En el espacio, también se encuentra el terror y el miedo, de ello da fe "Alien" de Ridley Scott, quien en 1979 se regodeó jugando con nuestro miedo a lo desconocido y nos trajo a un asesino emblemático del séptimo arte. Cierro estos recuerdos del futuro con "Akira" (1988) del japonés Katsuhiro Otomo, anime que nos narra la vida en Neo Tokio, que tras la guerra aún sigue sin aprender, y por último, "Star Trek" (2009) de J. J. Abrams, que sigue narrando una historia que empezó a contarse en las pantallas de televisión en 1966.

El futuro será y puede que existan tantos mañanas posibles, que como el Gato de Schrödinger, sólo lo serán hasta que algún observador pueda evadir este eterno presente y abra la caja que lo contiene… mientras tanto, disfrutemos del cine.

---
El Siglo de Torreón - Imágenes - jue 28 ago 2014 - https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1031460.imagenes.html

ANHELO, ILUSIÓN Y ESPERANZA

ANHELO, ILUSIÓN Y ESPERANZA
Raúl Humberto Muñoz Aragón


Y entonces, México gira diferente, el movimiento en sus calles está lleno de anhelo, ilusión y esperanza; de sueños tan diversos como en el fondo iguales, pues nos hablan del deseo por un futuro mejor, un futuro en el cual cada quien tenga su espacio, donde estén las oportunidades que se requieren para construir un camino pleno, en el cual, al final derive en un buen abuelo, que es sin duda el mejor destino para una vida.Esta semana, millones de niños, jóvenes y adultos han reiniciado el camino a escuelas, colegios, institutos y universidades, involucrando con ello a México de un movimiento continuo y mágico donde la sorpresa y la maravilla del conocimiento esperan a la menor provocación. Espacio en que miles de hombres y mujeres han decidido aportar su profesión para el bien mayor de la nación, para cultivar el tesoro más preciado que todo pueblo tiene, sus hijos, hombres y mujeres que harán mañana un México diferente.

Miles de madres y padres hoy tienen ese sentimiento agridulce de dejar a sus hijos por primera vez a las puertas de la escuela, no sin derramar alguna lágrima envuelta de emociones, orgullos y alguno que otro temor. Niños que ríen y lloran, que con miedo se aferran a la mano de mamá, que ven con asombro a quienes con el tiempo se convertirán en compañeros de vida, espíritus que se tornarán en hermanos para caminar por los azares que el destino depare, con quienes reirán y llorarán; ahí, una maestra le compartirá su amor por aprender, su anhelo por enseñar, los llevará a través del espacio y el tiempo a la conquista de las maravillas que el conocimiento del ser humano ha hecho posibles.

México gira hoy con un dinamismo diferente, su movimiento es otro, los sueños de millones de mexicanos reviven, la ilusión se visualiza en millones de rostros, la esperanza fluye. Algunos han tenido que despertarse aún antes que el gallo tenga a bien entonar su canto, pues el camino es largo, a veces son algunas horas y hay que andarlo, a pie de la mano de mamá o en "bici", quizá en "moto" abrazado a papá; tal vez en la comodidad de un carro… en lo que fuere, metro, autobús, carreta, no importa, la encomienda es la misma, acudir al encuentro de los amigos, compañeros de andanzas; es imprescindible contar todo lo ocurrido en vacaciones; hablar de los nuevos amores, llorar por las rupturas, compartir la emoción de viajar, presumir los útiles escolares, ser uno con el grupo, esperar con ansia y un poco de miedo al nuevo maestro, descubrir las nuevas materias, algunas tan temidas como la endiablada álgebra, o la trigonometría, o eso del cálculo diferencial e integral… la biología emocionante, la amada literatura.

En estos días, en cada hogar, se ha vivido la ilusión entrañable de los útiles escolares, esas largas listas que abruman y asustan a padres de familia y que cada niño disfruta a plenitud. Útiles que, algunos de ellos, al final del ciclo mostrarán su inutilidad, que concluirán en sólo un recuento de buenas intenciones que no alcanzaron a ser utilizadas, porque a fin de cuentas, la educación es siempre diferente, ésa es la maravilla que viven día a día los profesores; en ella, el camino siempre es nuevo con sus propios afanes, y por ende, las herramientas pertinentes para cada caso.

Algunos jóvenes han descubierto que la meta ha sido rebasada, que su rol como estudiantes ha llegado a su fin en las graduaciones de julio, que ahora están en el inicio de una vida cuyo destino está totalmente en sus manos, que no hay camino cierto, seguro y único, que ellos son los rectores y guías de este nuevo andar; la meta, sus sueños. Hoy, México los requiere, necesita de su talento, de lo aprendido a través de profesores, compañeros, y sobre todo, de su propio esfuerzo, de su compromiso por ser siempre mejores.

Otros no volverán… las circunstancias son muchas, tantas como cada uno de ellos; niños y jóvenes que se quedarán fuera, algunos quizá vuelvan a las puertas de las escuelas a vender alguna golosina o quizá algo para comer; no sé, sólo tengo claro que duelen, duele verlos en esquinas haciendo malabares para conseguir algunos pesos, duele verlos extender su mano con toda la mugre acumulada para pedir alguna dádiva, duele verlos con un arma pelear por la vida dejando de lado valores y principios que a veces no son suficientes para comer. Duele verlos evadir al mundo que no les ha correspondido pegados a algún solvente que engaña hasta a la misma hambre. Duele saber que el 40 por ciento de los mexicanos mayores de quince años tienen rezago educativo que los deja en desventaja, saber que de cada 100 niños que hoy inician la escuela primaria sólo 50 la terminarán.

Esta semana, México gira diferente, los anhelos, las ilusiones y la esperanza caminan por calles, caminos, bulevares y veredas en busca de un destino mejor.

facebook.com/ymahr
ymahr@yahoo.com
@Ymahr-Nogara

---
El Siglo de Torreón - Imágenes - jue 21 ago 2014 - https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1029008.imagenes.html